Los treinta años del FMLN

Los miembros del FMLN que están en este momento discutiendo lo que quieren hacer en el futuro deben darse cuenta de que fallaron en ambos criterios, intenciones y preparación, y que si quieren que el pueblo los tome como una expresión legítima de una izquierda moderna tienen que refundar un partido que asegure que las intenciones de sus líderes no sean lograr el poder por el poder mismo, al costo de guerras y lo que sea con tal de llenar sus ambiciones personales

Por Manuel Hinds
Máster Economía Northwestern

May 30, 2019- 19:20

No hay duda de que el FMLN deja el gobierno en muy malas condiciones. Aun tratando de ser lo más caritativos posible no se puede negar que el país queda muy endeudado y con muy poco para enseñar por esa deuda, con fondos comprometidos para el pago de empleados públicos que se contrataron con el único propósito de crear una red clientelar de favores políticos con sus propios correligionarios, que por supuesto no tienen la educación ni el interés necesarios para resolver los problemas de la ciudadanía. Para contratar y mantener esas clases improductivas, los gobiernos del FMLN han usado no solo impuestos nuevos y viejos y deudas cada vez mayores sino también los fondos que deberían haber estado disponibles para la compra de medicinas y materiales médicos, para la reparación y construcción de escuelas, unidades de salud y centros comunales, para dar seguridad a la población y para mejorar la infraestructura del país. Peor aun, la gente contratada por razones políticas no solo no ayuda sino que estorba. En su ansia por justificar su existencia, inventan trámites burocráticos cada vez mas inútiles que dificultan la inversión y la creación de trabajos.

El FMLN ha llevado al país casi a la condición de ser un Estado fallido en el que los servicios públicos no funcionan, en el que las pandillas mandan más que el Estado en una gran porción de comunidades y someten a la población a la terrible tiranía del crimen. Para rematar, teniendo dinero, el FMLN llevo al país a un impago, que tiene un costo enorme, por puro capricho. Los impagos son también síntomas de estados fallidos.

El fracaso ha sido tan grande que no solo los miembros del FMLN sino también el pueblo deben reflexionar sobre sus causas porque, siendo sin duda un fracaso del FMLN, también es un fracaso del pueblo mismo que dos veces le dio el poder. La reflexión debe ser profunda porque implica no solo un análisis de los últimos diez anos sino también de todo el proceso y todo lo que hizo el FMLN en sus 30 años para llegar al poder y afianzarse de él. La reflexión es indispensable para evitar cometer los mismos errores.

Hay dos puntos principales que la ciudadanía falló al evaluar. Primero, las verdaderas intenciones del FMLN y sus líderes, que se han mantenido prácticamente los mismos por 30 años. El segundo es la capacidad que podrían haber tenido o desarrollado en estos 30 años para mejorar el país.

Con respecto a las intenciones, el FMLN se pintó a sí mismo como un movimiento para cambiar radicalmente el país para el beneficio del pueblo. Pero en estos últimos diez años el FMLN demostró que sus acciones no estaban dirigidas a tomar el poder para beneficiar al pueblo sino para llenar las ambiciones de un grupo que quería detentar el poder por el poder mismo.

La despreocupación total que el FMLN tuvo para prepararse para gobernar responsablemente al país, el segundo punto que el pueblo debe analizar, demuestra que lo que los líderes del partido querían eran las mieles del poder. Si hubieran querido mejorar al pueblo, habrían ido a la escuela. Tuvieron 30 años para hacerlo y no lo hicieron.
Cualquiera puede ver que el FMLN invirtió todos sus recursos en derrocar a los otros y nada en prepararse para siquiera manejar el gobierno, ya no digamos mejorarlo. Creyeron contra toda evidencia que el manejo de empresas y gobierno lo podía hacer cualquiera, con cero educación y muchos prejuicios contra los que los manejaban cuando ellos estaban en la llanura. Pero cuando tuvieron el poder del gobierno lo usaron para dejar al país destrozado y al Estado semi-fallido.

Su incompetencia se demostró no solo en el gobierno sino con el regalo de más de mil millones de dólares que Chávez y Maduro les hicieron, con el que creyeron que iban a tener ingresos por la vida entera. Pero manejaron pésimamente las empresas, malgastaron todo su dinero, también se contrataron a ellos mismos con el dinero que debería de haber servido para hacer inversiones y ayudar al progreso del país. Fracasaron en líneas aéreas, en empresas financieras, en empresas agrícolas, en energía y combustibles, en todo lo que tocaron, y ni siquiera lograron aprender que lo que ellos despreciaban, los empresarios y los ejecutivos educados, son los que hacen la diferencia y convierten negocios fracasados en empresas exitosas que si dan trabajo legítimamente.

Después de diez años de los dos gobiernos más incompetentes de la historia, en el que la población vio todos los defectos peores de los gobiernos que el FMLN combatió, sin ninguno de sus éxitos, la gente los votó fuera del poder al preguntarse: ¿Y para esto es que nos metimos en una guerra de 80 mil muertos y en campanas políticas destructivas orientadas a derrumbar cualquier cosa buena que los otros gobiernos hicieron o quisieron hacer?

Estos puntos fueron obvios por décadas, pero el pueblo se resistió a verlos porque quería creer que lo que decían estos muchachos (como les llamaban) era cierto: que muy rápidamente iban a sacar al país de la pobreza con solo llegar al poder, sin necesidad de esfuerzos, sin necesidad de educarse, sin necesidad de entender lo que estaban haciendo. Y porque quisieron creer que sembrar el odio social, insultar a Estados Unidos, apoyar las tiranías de Cuba y Venezuela y quemar llantas y banderas era la marca de una izquierda autentica. El pueblo debe educarse un poco para saber lo que es una izquierda moderna, real y productiva.

Para la próxima vez es necesario que los votantes se den cuenta de que la educación es realmente importante para el manejo de un país y sus empresas privadas, que es necesario prepararse para dirigir sus destinos.

Los miembros del FMLN que están en este momento discutiendo lo que quieren hacer en el futuro deben darse cuenta de que fallaron en ambos criterios, intenciones y preparación, y que si quieren que el pueblo los tome como una expresión legítima de una izquierda moderna tienen que refundar un partido que asegure que las intenciones de sus líderes no sean lograr el poder por el poder mismo, al costo de guerras y lo que sea con tal de llenar sus ambiciones personales. Y también deben asegurarse de que el partido contará con gente preparada y con mundo para poder manejar responsablemente al partido y, si los votantes los escogen otra vez, los destinos del país.

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