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El FMLN: el poder por el poder mismo

Por Manuel Hinds
Máster Economía Northwestern

En los últimos dos años y medio, desde que el actual gobierno tomó posesión, el FMLN se ha pintado como un defensor a ultranza de las instituciones democráticas y se ha volcado en contra de la supresión de la división de poderes, la militarización del país, la persecución de los partidos políticos de oposición y de las ONGs democráticas, el aprisionamiento de los líderes de la oposición, y, en resumen, de todas las manifestaciones del uso arbitrario del poder. Todo esto lo ha echado al suelo con las entusiastas felicitaciones que mandó a Ortega por haber dado otro paso más en su perpetuación en el poder en Nicaragua.

Cuando el gobierno de Nicaragua anunció que Daniel Ortega seguiría siendo el presidente del país, el FMLN Oficial emitió un tuit diciendo: “Felicitamos al soberano pueblo de Nicaragua, por someterse a elecciones y demostrar una verdadera fiesta democrática. De igual forma, saludamos al glorioso Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) al que le deseamos los mejores éxitos”. En otro tuit, atacando las denuncias unánimes de la prensa internacional de la desvergonzada imposición de Ortega, el FMLN citó las siguientes palabras de Miriam Díaz, miembro de su Comisión Política: “No pudieron ni podrán así compren periodistas, inviertan millones en ONG y hagan su labor periodística a nivel internacional. ¿Acaso podemos esperar otra cosa?”.

En ese estilo usado en El Salvador para hablar de algo sin querer ver la verdad de frente, mucha gente dirá que el FMLN cometió “un error”, o “habló sin pensar”, o “demostró ignorancia”. Hablar así trivializa el dolor de los nicaragüenses aplastados por la tiranía de Ortega e ignora las amargas anticipaciones que esas palabras trasmiten a los salvadoreños. Con esas declaraciones, el FMLN apoyó vigorosamente no sólo a Ortega y su partido sino también los métodos salvajes que éstos han usado para reprimir al pueblo nicaragüense para que no proteste de la cínica imposición de Ortega, métodos que han incluido el meter a prisión a todos los candidatos que corrían en contra de él —algo que no se usaba en América Latina desde las más negras épocas del siglo XIX. Apoyan también el cinismo con el que Ortega miente al pintar esta falsa elección como un triunfo para el pueblo nicaragüense.

Localmente, con esas palabras el FMLN ha dejado claro que su oposición al régimen tiránico ahora impuesto en El Salvador no está motivada por un rechazo a la tiranía como forma de gobierno sino por el despecho de ver a un rival, peor aún, a un vástago despreciado, quitarles el partido y hacer con él todo lo que ellos quisieran haber hecho cuando lo tuvieron y no pudieron—y que, obviamente, dadas estas felicitaciones a Ortega, consideran acciones legítimas y las quisieran hacer si lo tuvieran nuevamente. Ha dejado claro también que apoyan el encarcelar y mantener incomunicados a opositores al régimen, y que aquí protestan contra eso porque se los está haciendo el vástago a ellos, y no ellos al vástago, que para ellos sería el orden natural. En realidad, todas las cosas que protestan aquí, las ha hecho Ortega, a quien ellos apoyan: la supresión de la división de poderes, la militarización del país, la persecución de los partidos políticos de oposición y de las ONGs democráticas, el aprisionamiento de los líderes de la oposición, y, en resumen, de todas las manifestaciones del uso arbitrario del poder.

Peor aún, el FMLN sigue evidenciando que su fin no es ayudar al país sino tener el poder por el poder mismo, porque todos sus ídolos, Ortega, los Castro, Chávez y Maduro, han usado el poder para destrozar a sus países en la búsqueda del poder total, mintiendo y pretendiendo lo que no son y haciendo cualquier cosa para lograrlo y mantenerlo, incluyendo convertirlos en sociedades fallidas. El Salvador, ahora también fallido, ya iba en ese camino bajo el régimen del FMLN. Son tan parecidos a lo actual que pareciera que el país está todavía bajo el régimen del FMLN con otro nombre—incluyendo hasta la entrega de la soberanía a China.

Esto podría tener remedio. Paolo Lüers hizo un llamado al partido o a sus partidarios que puedan desear tener un futuro democrático para el país, a que repudien estas manifestaciones de apoyo a Ortega y el FSLN. Ojalá que lo hagan porque si no, cualquier cosa que digan en contra del abuso del poder del régimen actual en El Salvador será interpretada como una gran hipocresía, como la manifestación de la ojeriza expresada en este pequeño poema de Max Scheler, que se llama “Resentimiento”:

Puedo perdonarte cualquier cosa, pero no lo que tú eres.
-que tú seas lo que tú eres
-que no soy lo que tú eres
-de hecho, que yo no soy tú

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Daniel Ortega FMLN Nicaragua Opinión

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