Submarinos con bombas atómicas rumbo al Golfo Pérsico

Estos sucesos son consecuencia del derrocamiento del Shah de Persia, Mohammed Reza Pahlevi, un aliado de Estados Unidos a quien el expresidente Carter abandonó a su suerte

Por El Diario de Hoy

Ene 12, 2020- 18:23

Un submarino Trident, con mortíferos misiles atómicos, se dirige al Golfo Pérsico, en parte para disuadir o responder a los ataques iraníes a bases estadounidenses en Iraq, sin que se haya informado sobre el número de víctimas causadas y la magnitud de la destrucción.

Los ataques de los iraníes a las bases en Iraq son una respuesta al asesinato del general Qasem Soleimani, quien dirigía las operaciones contra otros países y seguramente estaba detrás al ataque a pozos petrolíferos de Arabia Saudita.

El general era una especie de Bin Laden persa, con la diferencia de contar con el respaldo de la teocracia iraní en sus movimientos contra los reinos sunitas, el Líbano e Israel.
Por ahora los iraníes han puesto precio a la cabeza del presidente Trump, ochenta millones de dólares, sin que se conozca si otros funcionarios estadounidenses están marcados, o familiares de Trump.

Pero el uso de artefactos atómicos contra Irán, o en cualquier conflicto, espanta al mundo, aun cuando el objetivo sea evitar que Irán desarrolle armamento nuclear y lo use contra sus enemigos o para chantajear al mundo.

Una teocracia exaltada como la de Irán y en su momento Afganistán con los talibanes es un peligro para todos, como lo evidencia el derribo del avión ucraniano con 176 personas, pues los teócratas consideran “infieles” al resto de sus congéneres que no piensan como ellos.

Estos sucesos son consecuencia del derrocamiento del Shah de Persia, Mohammed Reza Pahlevi, un aliado de Estados Unidos a quien el expresidente Carter “le puso el dedo” acusándolo de haber ordenado la captura y en parte el asesinato de cerca de siete mil enemigos del régimen del Shah, un número inaceptable pero que palideció frente a las ejecuciones y represión de los ayatolas que tomaron el poder con la venia de Estados Unidos y de Francia, que dio refugio al incendiario ayatola Jomeini durante años.

La consecuencia traicionar a un alido imperfecto puede ser de espanto

Nadie pudo disuadir a Carter de la operación contra el Shah, que tuvo lugar después de la intervención suya en Centro-América y cuyas consecuencias se sufren al día de hoy.

Los sucesos en Chile y Ecuador, el chantaje sobre el nuevo gobierno argentino y el rescate de la Kirchner, las conmociones en Bolivia, son parte de las operaciones de la Internacional del Terror.

Se sabe cómo comienzan guerras y ataques, pero nunca cuáles serán las consecuencias finales. Si las cabezas coronadas de la Europa de inicios del siglo XX hubieran buscado soluciones alternas a la guerra entre ellos, no se habría sufrido la Depresión de los Años Treinta, el surgimiento del nazismo y la esclavitud del Este europeo.

Irán sostiene una clase militar que se ocupa de desestabilizar al Medio Oriente, fraguar ataques contra Israel, reprimir a su población por una parte y agitar las masas, que en los últimos días han formado enormes manifestaciones callejeras amenazando al “satán de Occidente”, un estado mental propio de regímenes que medran de la violencia y la exaltación.

Nada sucede sin una causa, y la potencial tragedia del Medio Oriente, de alentar odios, es resultado de abandonar un aliado muy imperfecto, pero aliado, y entregar un país muy hermoso a enloquecidos religiosos, a los extremistas ahora en el poder en Irán.

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