“Les guste o no les guste no habrá magistrados hasta que queramos”

Los efemelenistas y sus aliados de GANA están generando un funesto círculo vicioso para bloquear la elección de cuatro miembros de la Sala de lo Constitucional y uno para la de lo Civil. El Salvador ha cumplido ya 120 días sin el tribunal que defiende a los ciudadanos de los abusos de poder.

Por El Diario de Hoy

Nov 12, 2018- 12:14

En el peor estilo de imposición de Funes, el mismo enjuiciado por el saqueo de $ 351 millones del Estado, el partido oficial y sus incondicionales insisten en bloquear la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

“Les guste o no les guste”, habrá magistrados hasta que queramos, es el mensaje que envían estos diputados que desechan cada propuesta justo cuando parece que el impasse se va a superar.

Ahora están recurriendo al juego de que, cuando se está a punto de elegir, vuelven a hacer nuevas propuestas y así mantienen ese círculo vicioso.

Esto nos recuerda una polémica que hace años tuvimos con Roberto Lara Velado, un militante de la Democracia Cristiana de aquel tiempo, con quien argumentábamos hasta, que llegado un punto, volvía al primer argumento…

Pero no, estimado Roberto, eso ya se dilucidó y no vamos a montarnos en una rueda de caballitos…, le dijimos.

Sólo hay que ver cuando la semana antepasada, los diputados estuvieron a punto de elegir a los magistrados de la Sala de lo Constitucional pero los efemelenistas y sus aliados de GANA frustraron ese gran paso.

El resultado: hemos llegado a 120 días sin Sala de lo Constitucional.

Lo contradictorio es que están denunciando que habrá “fraude” en la elección presidencial de febrero, pero si de verdad temieran esto se apresurarían a nombrar a los magistrados a los que podrían acudir si sienten que se han violado sus derechos.

Todo este tiempo las negociaciones para elegir magistrados han ido desde simples propuestas hasta comportamientos obsesivos para colocar a personas que se ha denunciado que están ligadas a los efemelenistas y sus aliados.

El oficialismo vuelve a proponer a abogados pero más como agentes o delegados que quiere tener en la Sala que como profesionales probos y capaces que lucharán por la justicia y desterrarán la corrupción.

Simplemente no quieren jueces independientes y sometidos sólo a la Constitución, sino personajes que les estén debiendo el favor de su nombramiento.

La Constitución es muy clara al condicionar el nombramiento de jueces, magistrados y funcionarios que deciden en asuntos de importancia pública, a profesionales independientes, sin nexos políticos o de otra naturaleza que tuerzan sus fallos, que los hagan caer en prevaricato.

Sin seguridad jurídica vamos al despeñadero

Lo hemos dicho muchas veces: la elección de los magistrados no debe ser una especie de negociar en mercados de pueblo, de que unos pretendan sacar ventaja para promover sus bajos intereses, su corrupción, su conducta inmoral.

La salida quizá es elegir dos salas de lo Constitucional: una para la gente honesta y de trabajo, y otra, para los corruptos. Y es que el pataleo se debe a que los corruptos no quieren que los fiscalicen, sino que el país se haga del ojo pacho frente a sus enriquecimientos, que se perdone a funcionarios por pasar de chumpa de cuero barata a vestir Armani línea corrupto… amén de seguir en sus viajes como valijas.

Pero como decimos, solo cuando rige en un país un orden de leyes y éstas se aplican en forma imparcial, lo que pasa por jueces y fiscales honestos -que es lo que parecen rechazar los efemelenistas y sus incondicionales-, hay una significativa medida de seguridad para la gente que no se vale de influencias mañosas para que se le reconozca lo que es suyo, se le haga justicia en el verdadero sentido de la palabra.

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