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Sin excepciones, no se debe tolerar el abuso policial

Lo más destructivo para un país, para el mundo, es la “doble moral”, o más bien la duplicidad de procederes en que a unos se aplica con palos y a otros no se les toca o se les da largas, larguísimas, pesquisas, si es que algo se mueve.

Feb 15, 2018- 19:47

Los policías no deben abusar de los ciudadanos, advirtió en una reciente conferencia de prensa el Fiscal General.

Pero eso, y como dicen los muchachos, “depende de la dependidura”.

Cuando los policías son del montón y no tienen vínculo alguno con el partido oficial, cualquier condena es válida, más si estos agentes andaban de sicarios en grupos de exterminio.

Pero si esos agentes tienen alguna relación con los que tienen el poder, allí las cosas cambian aunque cometan delitos graves como plantarle droga a un detenido: se les juzga “en libertad”, las pruebas son insuficientes y de allí a sus casas.

Las autoridades judiciales y fiscales procesan con gran diligencia a presuntos o reales corruptos vinculados a la oposición, pero dejan pasar el tiempo cuando se trata de saqueadores fugados a Nicaragua o individuos ligados a la peor clase de delitos, incluyendo alianzas con la narcodictadura venezolana.

Solo hay que ver cómo se tiran la pelota con la investigación del envío de millones de una firma corrupta desde Brasil para la campaña de Funes mientras ha pasado casi un año desde que el caso se destapó.

Lo más destructivo para un país, para el mundo, es la “doble moral”, o más bien la duplicidad de procederes en que a unos se aplica con palos y a otros no se les toca o se les da largas, larguísimas, pesquisas, si es que algo se mueve.

Los reglamentos, leyes, conductas que se apliquen deben ser, para un país que se considera o aspira a ser civilizado, inequívocos; la seguridad jurídica es esencial para el desarrollo, pues nadie, a menos que esté loco, construye sobre arenas movedizas, que es precisamente el grave problema de El Salvador, sujeto a cambiantes ocurrencias de un régimen que no solo busca lograr sus oscuros propósitos, sino que aspira a crear una sociedad totalitaria hasta la médula, donde las decisiones se tomen de acuerdo con la conveniencia del grupo en el poder al costo que sea para la gente.

Tales malabarismos con las reglas o “la palabra y la condición” pactada nos recuerda la visita a las pirámides de Gizah. Por dar la vuelta a la pirámide de Keops en camello tanto… Ok, trato hecho; se da la vuelta pero el precio es otro, pues lo primero que se cotizó era por subir al camello, no por el periplo…

Una cosa es lo que se dice y otra distinta son las actuaciones

A causa de que los de la extrema izquierda nunca han trabajado, pues nunca han dejado de conspirar, engañar, simular, dar golpes por la espalda, no pueden entender cómo sin reglas claras es muy difícil, sino imposible, construir nada, motivo por el cual tantas maquilas, negocios y potenciales inversiones toman camino a otra parte, lo que con sus variantes explica el enorme éxodo de venezolanos desde su país: los paraísos rojos no son ningunos paraísos para los que no pertenecen al grupo de totalitarios y saqueadores.

Por un tiempo más el país va a seguir la truculenta comedia que vienen montando de actuar con unos con una mano y con otros con la otra, a lo que se agrega de predicar en ocasiones lo que no se practica…