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Las tragedias causadas por la droga

Pactar o amnistiar a esos monstruos como la narcoguerrilla de las FARC es sentar las condiciones para que más y más la droga vaya erosionando el tejido social y una nación caiga en una espiral hacia su aniquilamiento, como sucedió en China cuando los ingleses forzaron al país a importar y distribuir libremente el opio que se cultivaba en la India.

Feb 12, 2018- 08:00

La cantante Whitney Houston se ahogó en la bañera de su casa por los efectos de una sobredosis de droga. Y pocos años más tarde su hija, Bobby Cristina Brown, murió en idénticas condiciones, ahogada a causa de meterse drogada en la tina.

Son innumerables las familias y las comunidades destrozadas por los problemas de droga entre sus hijos, amigos, vecinos o conocidos, pues nadie, ni personas mayores, están a salvo de caer en el vicio y destrozar su vida.

En las barriadas de ciudades como Nueva York los pandilleros inoculan por la fuerza a jovencitos para hacerlos adictos y en tal forma “extender la demanda”. Eso a su vez conduce a robos y asaltos de los drogadictos para sostener su dependencia, lo que genera otras cadenas de sufrimiento.

Hay familias que tienen los recursos para intentar rehabilitar a hijos o hermanos que caen en el vicio, pero no siempre logran rescatarlos; hay casos tristes como el de la actriz Lindsay Lohan, que logra sobreponerse pero la adicción siempre es una sombra sobre su vida.

E igualmente músicos, actores, profesionales… nadie está verdaderamente a salvo, pues hay adultos que una mala mañana amanecen como drogadictos, lo que les lleva a abandonar sus familias o vivir bajo la amenaza de una recaída.

Se calcula que un drogadicto muere antes de pasar los cinco años de caer en la enfermedad y que el porcentaje de la población que es presa de la droga es de alrededor de la décima parte, como los que mueren en accidentes o por enfermedades incontrolables. Y siendo así, ¿es que una sociedad debe resignarse a este flagelo?

Por eso es que pactar o amnistiar a esos monstruos como la narcoguerrilla de las FARC es sentar las condiciones para que más y más la droga vaya erosionando el tejido social y una nación caiga en una espiral hacia su aniquilamiento, como sucedió en China cuando los ingleses forzaron al país a importar y distribuir libremente el opio que se cultivaba en la India.

Las perversiones a las que llevan los violentos

Tragedias como las de Whitney Houston y su hija se vienen dando desde que el tráfico de drogas se ha ido extendiendo. Jimmi Hendrix, una gloria del jazz, murió a causa de la droga, como Kurt Cobain, cuyos álbumes postmorten se han vendido por casi cien millones de copias.

Por su notoriedad, las muertes de actores, músicos, deportistas a causa de sobredosis de droga, Amy Winehouse, Heath Ledger, Ana Nicole Smith, Jim Morrison, Janis Joplin.

Como muchos de estos infortunados seres murieron a los veintisiete años, se habla del Club de los 27.

La droga lleva al enloquecimiento de criminales pandilleros y es lo que mueve ritos satánicos y espantosos homicidios.

Cómo se compagina esta realidad y amenaza de la droga que mueve las FARC y cómo se puede abogar por una reconciliación con esos criminales es algo que escapa la comprensión de las personas bien nacidas, pero que indica la clase de aberraciones morales a las que los movimientos totalitarios pueden conducir.