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Tiranos

El factor común denominador de todos estos personajes deleznables es el narcisismo. El amor propio que se tienen a ellos mismos es un aspecto psicológico que explica porqué es tan importante para cada tirano concentrarse en el poder y hacer que todo gire a su alrededor, su viva imagen se vuelve casi un culto religioso que se instala en sus sociedades y, aunque para algunos parezca difícil de creer, hay muchos que se convierten en fieles feligreses de la tiranía.

Por Andy Failer
Comunicólogo y político

Recientemente Netflix lanzó una serie que todo salvadoreño debería ver. Me refiero a la serie/documental de seis episodios llamada “Cómo se convirtieron en tiranos” (How to Become a Tyrant). No daré ningún spoiler, pero explicaré por qué resulta bastante ilustrativo ver esta producción audiovisual. Cada episodio repasa las formas en cómo llegaron a gobernar personajes como Adolf Hitler, Joseph Stalin, Muammar Gaddafi, Saddam Hussein, Idi Amin y la dinastía Kim, pero lo más chocante: cómo es que se anclan por años en el poder.
Peter Dinklage, conocido por su papel en Game of Thrones, narra cómo es que cada tirano ha seguido y ejecutado a exactitud una de las principales tácticas populistas que le permiten forjar su gobierno autoritario. Esto se basa en la capacidad que poseen para explotar resentimientos que han almacenado por mucho tiempo una parte importante de sus conciudadanos, esos males los viven y sufren en carne propia los “oprimidos”, a los que por supuesto el tirano vestido de salvador, promete enfrentar en su nombre a los “opresores” bajo la idea de cambiar el sistema. Tropicalizando a El Salvador, esto se iguala a la falsa oferta de “hacer historia” mientras se encara a los “mismos de siempre”. Tristemente, durante este proceso cada gobierno autoritario, al no encontrar una oposición férrea, evoluciona hacia un gobierno totalitario.
Esta serie también nos enseña que no importa cuán educada, moderna y desarrollada sea una sociedad, siempre podrá ser víctima de un gobierno autoritario capaz de mutar al totalitarismo. Lo único que hará falta es un pequeño grupo bien organizado y políticamente muy hábil, que se aproveche del resentimiento de un sector importante de la población. Esa es la fórmula con la que nace una tiranía, a lo que se le suman unos pasos elementales que todos estos tiranos siguieron al pie de la letra: manipular al pueblo aprovechándose de sus frustraciones, crear una imagen de hombre del pueblo y generar un movimiento a manera de parecer un publicista nato, rodearse de seguidores leales y eficientes incapaces de cuestionar, atacar cada vez que se sienta oportunista, crear su propia policía, hacer bastante ruido a nivel mundial, instalar permanentemente su versión de la historia y convertir todo en un negocio familiar. ¿Les suena familiar?
El factor común denominador de todos estos personajes deleznables es el narcisismo. El amor propio que se tienen a ellos mismos es un aspecto psicológico que explica porqué es tan importante para cada tirano concentrarse en el poder y hacer que todo gire a su alrededor, su viva imagen se vuelve casi un culto religioso que se instala en sus sociedades y, aunque para algunos parezca difícil de creer, hay muchos que se convierten en fieles feligreses de la tiranía. Pero existe otro factor en común, y es que todas esas personas que se ilusionan por las falsas promesas de su tirano disfrazado de libertador, suelen terminar mucho más empobrecidas y doblegadas después vivir la experiencia del totalitarismo.
Esta miniserie no plantea nada que cualquier conocedor de historia no sepa, pero es oportuno y valioso educarnos frente a los tiempos que estamos viviendo. Identificar y descifrar las artimañas de la tiranía, resultaría ser un primer pequeño acto de resistencia.

Comunicólogo y político

 

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