Rackete vs. Salvini y los valores de Europa

El Gobierno alemán declaró, a raíz del episodio judicial de Carola Rackete, que se opone a la criminalización del rescate en el mar y que “el rescate de vidas humanas en el mar es un deber, no es un crimen”.

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Jul 07, 2019- 04:45

La situación migratoria en el mar Mediterráneo es un tema de mucha tensión en Europa. Lo acaba de ilustrar con fuerza el proceso seguido contra Carola Rackete, la joven capitana alemana del barco de la ONG Sea Watch 3, que llegó a la costa italiana y desembarcó sin permiso, en Lampedusa, a 41 migrantes que estuvieron 15 días a la deriva.

Este acto reveló con énfasis la confrontación entre dos percepciones de esta lamentable realidad en esta parte del mundo: la noción humanitaria versus una realidad política que lidera el viceprimer ministro de Italia, Ministro del interior y jefe del partido italiano, Matteo Salvini, jefe del partido soberanista de la Liga del Norte que hace parte de la coalición de gobierno actual en Italia.

Rackete finalmente fue liberada el 2 de julio pasado porque un tribunal no confirmó los cargos, mientras los migrantes serán repartidos entre Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Finlandia.

Aunque sigue siendo todavía acusada de “estímulo a la inmigración clandestina, Carola Rackete logró posicionarse sobre el terreno de los valores y de una cierta visión de la responsabilidad humana.

Para justificar su compromiso humanitario, ella dijo que su vida “ha sido fácil”. “He podido estar en relación con tres universidades, soy de piel blanca, alemana, nacida en un país rico, con buen pasaporte. Cuando he realizado todo esto, he sentido un deber moral en ayudar a los que no tuvieron mi suerte”.

Con un master en protección del medio ambiente, Carola trabajó a partir de sus 23 años para el Instituto Oceanográfico Alfred Wegner, navegando los polos, descubriendo los efectos del calentamiento climático. A partir de 2016, se acercó de la ONG alemana Sea Watch que realiza operaciones de rescates en el mar Mediterráneo.
Muy comprometida sobre temas sociales y humanitarios, se ha vuelto en pocos días en la encarnación de la causa humanitaria frente a una crisis migratoria en el Mediterráneo que provoca crispaciones políticas y diplomáticas en Europa.

La crisis migratoria, más allá de su terrible secuela de dramas humanos, puso en relieve a la vez los límites de la Unión Europea en materia de migración tanto como la realidad regional, para no decir geopolítica entre el continente africano y Europa. Pero a la vez revela fraccionamientos internos en Europa.

El Gobierno alemán declaró, a raíz del episodio judicial de Carola Rackete, que se opone a la criminalización del rescate en el mar y que “el rescate de vidas humanas en el mar es un deber, no es un crimen”.

Mientras Alemania se posiciona sobre el terreno de los valores, Salvini es inflexible en defender el respeto a sus leyes, a la separación entre los poderes.

El debate en Italia se está llevando sobre el principio de la Constitución que establece que la responsabilidad penal no recae si hay un ilícito que se comete para evitar un grave peligro inminente.

Por cierto, este asunto llegó mientras Europa está escogiendo a sus nuevos dirigentes, después de las elecciones legislativas para el Parlamento Europeo.

Unidad en la diversidad, la base de la construcción europea, buscando equilibrio entre las lógicas nacionales y una solidaridad global, con ingredientes federalistas. Son exactamente los elementos de las tensiones internas actuales, que puso en plena luz, la divergencia de prioridades de conciencia y de responsabilidad, la confrontación entre Carola Rackete y Matteo Salvini.

Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN). www.latfran.fr

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