Perspectivas y prioridades para la economía en 2020

El Estado no debe verse como un botín que privilegia la contratación de parientes o amigos que no cumplen con el perfil adecuado para ejercer las funciones que se les delegan. En este país hay muchas personas con el deseo y la capacidad para servir al país desde la administración pública, por lo que debemos aspirar a una Ley de la Función Pública que priorice la meritocracia en el Estado.

Por Carmen Aída Lazo
Economista, Decana de la ESEN

Ene 13, 2020- 19:14

¿Cómo cerró la economía salvadoreña en 2019? ¿Qué podemos esperar en 2020? ¿Cuáles pudiesen o debiesen ser algunas acciones concretas de política económica en el presente año?
1. La economía salvadoreña en 2019
La economía salvadoreña se ha caracterizado por un crónico bajo crecimiento económico —rondando el 2% del PIB en la última década— y el 2019 no fue la excepción: el crecimiento alcanzó el 2.3% y la cantidad de empleos formales se mantuvo prácticamente estancada. Entre enero y septiembre de 2019, el empleo formal del sector privado se mantuvo inalterado, y el leve aumento en empleos formales se atribuye exclusivamente al incremento de la planilla en el sector público. Las remesas crecieron en 2019 —aunque a una tasa inferior a años previos—, las exportaciones se estancaron y la deuda pública mantuvo su tendencia alcista (rondando el 70% del PIB al finalizar 2019). En resumen, 2019 fue un año en el que persistió el bajo dinamismo de la economía, lo que se traduce en estancamiento de ingresos para las familias salvadoreñas. Por su parte, la economía global creció un 3%.
2. ¿Qué se puede esperar en 2020?
No se prevén grandes cambios: el Gobierno y los organismos internacionales estiman que en 2020 la economía nacional crecerá 2.5%, manteniéndose así la tendencia de los últimos años. La deuda pública continuará aumentando, producto de la aprobación de un Presupuesto 2020 en el que los gastos del Estado crecen más que los ingresos. Aún no se cuenta con un plan económico pormenorizado que permita identificar cuáles son las apuestas centrales, aunque el Gobierno anunció recientemente que tal plan estaría listo en los próximos meses. Mientras tanto, se espera que la economía global crezca a una tasa ligeramente mayor a la de 2019 (la estimación de crecimiento mundial para este año es de 3.4% versus el 3% del 2019).
3. ¿A qué puede/debe apostarle el Gobierno en materia económica?
Es fundamental contar con una estrategia que establezca acciones específicas, metas concretas, plazos, relación entre medios y fines, así como mecanismos para verificar los avances e identificar áreas de mejora en el camino. Es también fundamental ir más allá de la medición de los grandes indicadores macroeconómicos, para comprender de qué manera las políticas económicas impactan o no en el nivel de vida de las familias.
Propongo lo siguiente: comencemos a discutir acciones específicas que pueden y deben formar parte de la estrategia económica. Pasemos de la discusión de grandes objetivos a las actividades concretas. Indudablemente una estrategia económica debe apostarle a romper el ciclo de bajo crecimiento y escasas oportunidades para la mayoría de la población. Por esta razón, tal estrategia deberá priorizar el acceso a educación de calidad, pues no habrá desarrollo inclusivo de mediano y largo plazo en El Salvador sin una apuesta decidida por las capacidades de las personas. Para quienes trabajamos en educación, nos resulta evidente la diferencia en las oportunidades que brinda una buena educación.
En definitiva, una verdadera apuesta por la educación, la revisión del salario mínimo, la discusión en torno a las pensiones y la sostenibilidad ambiental (particularmente del recurso hídrico) son todos temas que, por su trascendencia, deben formar parte de la discusión del presente año.
En aras de propiciar una discusión en torno a lo específico, finalizo este artículo sugiriendo algunas actividades que considero factibles de implementar en la agenda económica del 2020:
Mejorar el clima de negocios en un marco de institucionalidad y predictibilidad. Mucho se habla de la necesidad de reducir los costos innecesarios de hacer negocios, pero debe hacerse en un marco de transparencia, sin menoscabo de los objetivos legítimos de la regulación, y evitando la discrecionalidad en la toma de decisiones.
En este sentido, el apoyo al Organismo de Mejora Regulatoria (OMR) –creado con la colaboración de Fomilenio II para la identificación y eliminación de barreras burocráticas excesivas– y la implementación de la Ley de Procedimientos Administrativos son acciones específicas que el Gobierno puede impulsar este año. Enfatizo: la apuesta debe ser a mecanismos institucionales y transparentes de desburocratización, no a decisiones arbitrarias ni acuerdos bajo la mesa con inversionistas.
Otro instrumento creado bajo Fomilenio II —y que el Gobierno puede institucionalizar este año— es el Fondo de Apuesta por InversionES. Es una herramienta que estimula la inversión privada a través de la provisión de bienes públicos complementarios, representando así un mecanismo concreto para apalancar inversión y apoyar la creación de empleos.
Presentación de un Presupuesto 2021 con enfoque de gestión por resultados. Esta es una acción que no puede seguirse postergando. En pocas palabras, un presupuesto por resultados responde a la pregunta: ¿qué es lo que el Estado hace con los recursos públicos? Pues hasta ahora, solo sabemos cuánto gastó, pero no qué es lo que logró con dicho gasto. Necesitamos mucha más transparencia en el uso de recursos del Estado, y esta es una acción concreta factible de implementarse en el 2020.
Impulso a la ley de la Función Pública. El Estado no debe verse como un botín que privilegia la contratación de parientes o amigos que no cumplen con el perfil adecuado para ejercer las funciones que se les delegan. En este país hay muchas personas con el deseo y la capacidad para servir al país desde la administración pública, por lo que debemos aspirar a una Ley de la Función Pública que priorice la meritocracia en el Estado.
Otras acciones que se pueden impulsar en 2020: posicionar una estrategia clara de atracción de inversiones bajo el liderazgo de PROESA, la definición de una agenda de transformación productiva acompañada de una agenda digital, mayor transparencia en el manejo de las instituciones autónomas, puesta en marcha de herramientas de apoyo a los emprendedores.
Ahora, pregunto a los lectores: ¿qué otras acciones concretas consideran que deben emprenderse ya para contribuir a romper el círculo de bajo crecimiento y bajas oportunidades en este 2020? El inicio de año es un buen momento para reflexionar sobre las apuestas de corto, mediano y largo plazo.

Economista, Decana de Economía de la ESEN.

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