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“De lo que veas, ni la mitad creas”

En el caso de nuestro gobierno, en su desesperación por obtener dinero, está probablemente tomando malas decisiones. Se puede arrojar al vacío todo lo que ha costado por más de 25 años construir

Por Eleonora Escalante

El refrán anterior trata sobre la desconfianza. Básicamente, nos dice que antes de creer en la existencia de algo o la veracidad de algún tipo de situación de la cual no se conoce directamente, siempre es importante buscar fehacientemente y validar los hechos tal cual sucedieron, tomando en cuenta lo que procede de las diferentes partes involucradas en el entorno de dicha situación.
Cuando una persona actúa sin conocimiento fidedigno y sólo con base en aquello que le cuentan terceras personas, o no toma en cuenta ofrecer mecanismos o espacios para que todos los actores implicados tengan tiempo de dar su versión propia, caemos en un problema mayor. Aunque los motivos sean aparentemente comprendidos, se desciende a un punto en el cual no se toman en cuenta las consecuencias de aplicar las acciones correctivas unilaterales.
Vivimos en un mundo tan interconectado, a tal grado que la rapidez con la que llega la información es instantánea, y en todas direcciones, que nuestros cerebros no tienen tiempo para procesar nada con justicia; y solamente se actúa por impulso, en concordancia, muchas veces cegados por el revanchismo, sin entender los efectos a mediano y a largo plazo de lo que hacemos.
El revanchismo no trae nada bueno. Las acciones que se interpelan desde la desconfianza generan más desconfianza. En el caso de nuestro gobierno, en su desesperación por obtener dinero, está probablemente tomando malas decisiones. Se puede arrojar al vacío todo lo que ha costado por más de 25 años construir. Cuando un país vota desde el monopolio del poder por endeudarse más y más, no se está pensando con integralidad a largo plazo. La promesa de una ayuda internacional no reembolsable está en duda por no esperar y hacer las cosas correctamente.
En el caso de nuestro país, El Salvador, por ser tan pequeñito, siempre he pensado que es más que posible obtener una ayuda internacional de impacto (sin necesidad de acudir a préstamos). Ejemplos de esto han sido Fomilenio I y II. Y para ser recipientes de más ayuda, debe haber confianza absoluta de la cooperación internacional en nuestra democracia, en nuestros procedimientos administrativos y judiciales y en la transparencia inequívoca de rendición de cuentas. Para demostrar que somos sujetos de ayuda se requiere erradicar la corrupción y la malversación de fondos. Es muy difícil que la comunidad internacional le crea a un gobierno cuando las primeras acciones emprendidas al saborear el monopolio de poder total son de autoritarismo y de revanchismo.

MBA-MEngCEO-Fundadora de EleonoraEscalante Strategy.—www.eleonoraescalantestrategy.wordpress.com

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Cooperación Al Desarrollo Golpe De Estado Lucha Contra La Corrupción Opinión

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