OPINIÓN: Lanzar el rey abajo

Si como salvadoreños, no nos unimos para combatir esto, el avión va de picada. La realidad, siento que este coronavirus no nos está uniendo… siento que nos está separando… y como médico, me cuesta entender como esto es posible, cuando ahora, más que nunca, deberíamos de estar trabajando unidos.

Por Mauricio Maza
Médico

Mar 30, 2020- 10:50

Cuando era pequeño me fascinaba jugar ajedrez. Un juego que creo que nunca dominé del todo, pero que en ese momento me auto denominaba un poco mejor que un simple novato. Un par de competencias estudiantiles, con no tan mal récord jugando con contrincantes mayores, lo cual me hacía muy orgulloso a esa corta edad. No había nada mejor que decir “jaque mate” a tu contrincante. Esto ocurre cuando el Rey (pieza principal del juego) está amenazado con una pérdida inminente y no existe manera posible de evitar el fin y, por ende, se gana la partida. Por el otro lado, cuando uno sabe que va a perder uno lo que puede hacer es lanzar el rey abajo (rendirse, abandonar). Antes de que el contrincante llegue al jaque mate, uno se rinde y lanza su rey al tablero, humildemente aceptando la derrota.

Creo que yo he sido muy vocal de apoyar las medidas que el presidente, Nayib Bukele, implementó en el pasado. Inclusive, antes de que estableciera la cuarentena, yo escribí un artículo en el que decía que por favor nos encerrara, para poder hacer medidas de contingencia más fuertes. La cadena nacional del sábado 21 de marzo, en mi opinión, fue una cadena de radio y televisión muy asertiva e inclusiva. Habló de como nosotros podíamos juntos combatir la propagación del virus. Junto a él, tenía al empresario Roberto Murray Meza, un ícono de la empresa privada de El Salvador y a Ronald Douglas Johnson, embajador de Estados Unidos, nuestro aliado más fuerte en contexto de políticas del exterior.

Al terminar esa cadena nacional pensé, sin mentir, ni exagerar, Nayib Bukele será la persona del año de la prestigiosa revista Time, sumándose a la lista de personajes como John F Kennedy, David Ho y Mark Zuckerberg por el modelo que él había implementado en El Salvador para controlar el coronavirus, un ejemplo para el mundo, de cómo fue posible lograr ganar la batalla a este virus. Esto, con una fracción de la economía de un país desarrollado. “Nayib Bukele, desde El Salvador Iluminó al Mundo durante la Pandemia.” En mis términos de ajedrez, el presidente Bukele estaba haciéndole un jaque mate al coronavirus.

Pero en la cadena nacional del 27 de marzo algo paso… Yo no sé porque cambio la esencia del mensaje, del comunicado de esperanza de una semana anterior, pasamos a razonar que, aunque todos estamos en cuarentena, esto no era suficiente y que ahora en vez de 300 camas, necesitaríamos mil… No podía creer lo que estaba escuchando. ¿Será que hemos llegado a la realización que hagamos lo que hagamos, nuestro sistema de salud no tiene suficientes recursos para contener la enfermedad en esta fase? ¿Las medidas de contingencia tan acertadas previamente serían desperdiciadas? Sabemos que la limitante de pruebas puede hacer todo esto logísticamente imposible. ¿Pero, que lo hizo saltar de su discurso de esperanza a un discurso tan desesperanzador? ¿Si ese es el caso, para que estamos encerrados? Abramos las puertas y como dicen antes de un posible choque de avión, prepárense para un aterrizaje forzoso. Los daños en nuestra economía no valen la pena si a menos de una semana de la cuarentena, ya estamos pensando que este virus nos ganó. Ósea que, en mis términos de ajedrez, estamos lanzando el rey abajo y cediendo ante el coronavirus en esta fase.

Puede ser que en una semana se entendió que no tenemos la capacidad instalada, puede ser que en esa semana se pensó que lo mejor es prepararnos para el impacto del avión y no para prevenir el choque… Siento que en este avión nos vamos a estrellar todos. Si como salvadoreños, no nos unimos para combatir esto, el avión va de picada. La realidad, siento que este coronavirus no nos está uniendo… siento que nos está separando… y como médico, me cuesta entender como esto es posible, cuando ahora, más que nunca, deberíamos de estar trabajando unidos.

Si el coronavirus ya nos ganó en la parte de contención y de trabajo epidemiológico, entonces tenemos que prepararnos para la parte de mitigación de la enfermedad. Para nosotros los involucrados en salud publica el trabajo “disminuye” e inicia el trabajo de los clínicos. Tenemos que prepararnos para darles todas las herramientas que necesitan. Necesitan capacitaciones, material de protección adecuado, equipo, medicinas, mejorar las unidades de cuidados intensivos en los hospitales que ya tenemos en la red pública hospitalaria, y si, necesitaremos el hospital para manejar los casos de COVID-19.

Señor presidente, todos tenemos que unirnos a usted en la batalla de este coronavirus, desde la trinchera que más se pueda ayudar, pero se debe tener claridad. ¿Nuestra batalla es para un jaque mate o para lanzar el rey abajo?

Medico Salubrista

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