¿Cumple con su función la red pública de hospitales?

Mar 21, 2020- 17:45

En condiciones normales destacan en la red pública de hospitales las características genéricas siguientes: (1) Instalaciones antiguas en general, lo que repercute en su funcionamiento; (2) Múltiples ampliaciones, construcciones adicionales y remodelaciones; (3) Abarrotados de pacientes en forma persistente; (4) Estructura organizativa y funcionamiento, tradicionales; (5) Citas para consulta en especialidades con largas listas de espera; (6) Citas para realizar procedimientos y cirugías electivas con largas listas de espera; (7) Rezago tecnológico en general (Instalaciones, equipo, mobiliario, etc.); (8) Problemas crónicos en el mantenimiento de equipos, instalaciones, mobiliario y otros; (9) Desperdicio de espacios (Resabios de antiguos diseños); (10) Procesos burocratizados (Uso de vales, comprobantes, firmas de autorización etc.); (11) Habitual escasez de medicamentos e insumos en general y (12) Deshumanización en procedimientos.

El panorama arriba planteado es propio de centros hospitalarios que cumplieron con sus objetivos originales hace muchas décadas y nunca fueron actualizados y puestos a la altura de las circunstancias. Tal parece que fueron diseñados y construidos para cumplir objetivos de hace más de tres cuartos de siglo y luego abandonados a su suerte. En realidad no se construyen hospitales para que funcionen eternamente como si fueran templos sino que por el contrario, es indispensable introducir los cambios pertinentes para que puedan responder a la dinámica social y epidemiológica.

Con el transcurrir de los años la población bajo responsabilidad de un hospital crece como es natural y a la vuelta de una década puede duplicarse y hasta triplicarse, por otra parte, los límites de su zona de influencia se pierden gradualmente por diversas razones. Al incrementarse la cobertura la demanda de servicios crece en la misma proporción de ahí la necesidad de introducir ajustes en la oferta para evitar ser rebasados por la demanda. En el medio salvadoreño esta situación se enfrenta sobrecargando al personal, abarrotando las dependencias y alargando las esperas de las citas para consulta, procedimientos de diagnóstico y operaciones quirúrgicas electivas.

La demanda cambiante muchas veces se debe a la pérdida de vigencia de zonificaciones sanitarias, para el caso de los SILOS, estos poco han cambiado desde hace más de treinta años y el sentido común manda actualizar esa concepción sanitaria. Los movimientos de la población también influyen sobre la demanda, en efecto muchos salvadoreños residentes en el interior de la República viajan a diario a la capital para cumplir compromisos de trabajo, estudio, familiares y de cualquier otra índole. El mejoramiento de las vías de comunicación por su lado ha modificado los límites de las zonas de influencia por diversas causas, pacientes del departamento. de La Libertad acuden a la capital, otros que deberían ir al Hospital Zacamil se inclinan por consultar en San Salvador y enfermos que deberían ser referidos de Sonsonate a Santa Ana, llegan con más facilidad al Hospital Rosales.

Incide en el funcionamiento de la red el mal uso que hace el público de los establecimientos de salud probablemente por falta de orientación, facilidades del transporte o porque les conviene por alguna razón, por eso no extraña que las coberturas de los hospitales sean virtuales porque atienden al enfermo que les llega, no al que deberían atender.
Resolver lo planteado naturalmente es una tarea titánica y costosa pero ni modo, alguien tiene que hacerla si se desea mejorar la atención hospitalaria. Lo recomendable es comenzar realizando un diagnóstico de la situación, identificar lo que existe a efecto de compararlo con lo que debiera existir y así estar en condiciones de dimensionar la deuda hospitalaria y la cuantía de los correctivos. Puntos relevantes son la redefinición de las zonas de influencia y cobertura de cada establecimiento, esta última por cierto es el parámetro para el cálculo de la oferta de servicios. La idea es diagnosticar y corregir sobre la marcha si cada establecimiento cumple con su rol en la actual estructura de niveles de atención, si la oferta es suficiente para satisfacer la demanda, si es oportuna la entrega de servicios, si la carga de trabajo se distribuye racionalmente y si el público hace un buen uso de los establecimientos de salud.
Periodista

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