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Conceptos equivocados

La visión de cómo vemos a los barrenderos debe cambiar. Ellos son promotores ambientales, de limpieza y ornato, son una pieza primordial para la ciudad sostenible que anhelamos ser.

Por Carlos Francisco Imendia

Ante la vulnerabilidad en la que vivimos en nuestro territorio, el acecho del cambio climático, aun no encontramos el camino para hacer bien las cosas, metódica y ordenadamente, a pesar de haber instituciones vinculadas a la temática ambiental y de ordenamiento, seguimos anclados a los esquemas tradicionales y monótonos, sin ningún resultado favorable.
Por nuestras calles y en nuestras colonias vemos pasar a los barrenderos, que quizás desde hace 200 años vienen barriendo las calles de la ciudad de San Salvador, con los escobetones hechos de chirivisco, el barril de hierro y la carretilla, ahí depositan la basura y todo lo que barren; los vemos pasar una y otra vez, los vemos hasta con indiferencia y muchos dicen: “ Ya va a pasar el barrendero recogiendo eso”, confiados de que estas personas limpiaran el desorden y la suciedad que otros dejan. Les recuerdo que los barrenderos no son de una casta inferior, como en la India, en donde solo los parias o dalit pueden tocar basura y bajar a las alcantarillas; los barrenderos son empleados públicos, prestan un gran servicio a la sociedad, pertenecen al organigrama de la comuna, pero su función es menos preciada en el sentido que no trasciende a evolucionar en la acción ciudadana.
La visión de cómo vemos a los barrenderos debe cambiar. Ellos son promotores ambientales, de limpieza y ornato, son una pieza primordial para la ciudad sostenible que anhelamos ser. ¿Por qué promotores? Porque ellos conocen el territorio, conocen el comportamiento ciudadano o el mal comportamiento ciudadano, son una fuente de información valiosa, de datos, de vivencias, que han estado en un perfil bajo por muchas administraciones municipales, quienes han desconocido su potencial, ya que ellos pueden brindar la solución a los grandes problemas del desecho y aportar a la separación y reciclaje. No hay que negar que lo político muchas veces entorpece el desarrollo y el trabajo técnico de las comunas, lamentablemente cuando se exponen iniciativas ambientales congruentes, siempre hay oídos sordos.
Existe la esperanza de que con las administraciones municipales que hace unos meses han debutado, la visión cambie. Qué bueno sería que en el caso de los barrenderos o gestores ambientales de ornato y limpieza se les fortalezca y capacite en el tema ambiental, de desecho, separación y reciclaje, la misión diaria ya no será barrer cunetas, sino educar, persuadir al ciudadano a evitar contaminar la ciudad. Se necesita más recurso humano, recurso económico y voluntad, que exista una mirada enfocada en los empleos verdes, y en un corto plazo, en vez de barril y escobetón, porten un dispositivo informativo e interactivo que circule por la ciudad con lectores de código QR para identificar materiales reciclables, además persuadiendo, dando información de separación y reciclaje, activando campañas de limpieza, edificando la ciudad sostenible.
Cambiemos los conceptos equivocados que quieren mantenernos en el círculo vicioso de la suciedad, insalubridad y el desorden. ¿Y los pepenadores? De ellos hablaremos en la próxima ocasión.

Publicista y ambientalista/Chmendia

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Basura Medio Ambiente Opinión Recogida De Basuras

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