El momentum de la campaña

Ene 08, 2019- 21:07

En la recta final hacia la elección presidencial del 3 de febrero, el “momentum” de ésta parecería estar cambiando, en parte por errores en la campaña de Bukele, como la irrupción de la turba en las instalaciones del TSE por el color (Pantone) de la bandera de GANA, la inasistencia del candidato al debate de la UES, inexplicable desde cualquier punto de vista, y ya en este año, la apatía del “ejército de voluntarios en la defensa del voto”. El tema de la victimización lleva muchas horas de vuelo en esta campaña, por lo que su eficiencia se vuelve un enigma y solo les queda el tema que mejor han sabido administrar: el de las encuestas.

El momentum parecería también estar cambiando por la intensa actividad del candidato Calleja, quien con su oferta de creación de puestos de trabajo continúa visitando el territorio nacional estableciendo contacto visual y físico con la gente, levantando el espíritu salvadoreño de que sí podemos salir adelante en el terruño que nos vio nacer y crecer. Tiene presencia continua la fórmula de la coalición (ARENA, PCN, PDC, DS) en medios de comunicación, foros y debates; a juzgar por los resultados de hace diez meses y dependiendo de su organización del “Día D”, su posicionamiento para esta próxima elección es bastante bueno.

Mientras tanto, el candidato Martínez realiza a su vez una campaña activa, tanto en el territorio como en medios de comunicación, foros y debates. El mejor spot de la campaña (a juicio de quien escribe) es el que está difundiendo el FMLN —un verdadero drone teledirigido— cuestionándole al candidato Bukele “su relación con Saca”, su trato hacia las mujeres, “el uso de la camioneta ligada a la corrupción”. Le marca la cancha para un próximo debate, en un intrínseco reconocimiento del partido en el gobierno de que su suerte electoral se encuentra diametralmente opuesta a la del candidato de GANA. La especialidad de la casa por parte del oficialismo: el “Día D”.

En las campañas electorales crítico se vuelve el momentum, ya que la gente no anda en política con la tesis de David contra Goliat pero con la teoría del voto útil, en base en la cual apuesta por el caballo ganador. Es decir, tiende a escoger entre quienes, según su percepción, creen que pueden ganar la elección. A tres semanas y media del “Día D”, faltando aún la última oleada de encuestas en los plazos establecidos por la ley y los debates organizados por Asder, la historia sigue todavía sin escribirse y, a menos que se pinche algún globo, todo parece indicar que nos iremos a segunda vuelta y que no habrá mayor diferencia entre el primer y el segundo lugares.

Así las cosas, conviene recordar que elegiremos presidente y vicepresidente para los próximos cinco años, por lo que con base en las malas decisiones que hemos venido tomando durante los últimos períodos, no sería un mal ejercicio que cada quien reflexione sobre qué fórmula es la que le daría al país un mayor grado de confianza, palabra clave para dar certidumbre —seguridad física, seguridad jurídica— y poder así apostar por el crecimiento económico, creando los tan necesarios puestos de trabajo que requiere nuestra gente. Me uno a quienes sostienen que la creación de empleos es la mejor política social que existe.

En la recta final hacia la elección presidencial del 3 de febrero, que todo continúe en paz, sin mayores sobresaltos en estas últimas semanas de campaña, que se anime la gente a ir a votar ya que dejar de hacerlo y quejarse después no es solución. Ya sabemos cómo nos fue con “el cambio” que como pomada mágica nos vendieron los mercadólogos brasileiros hace diez años. Que la luz de la razón ilumine nuestras mentes y nuestras almas al decidir por quién votar y que en especial aquellos que peor la vienen pasando, reciban oportunidad, esperanza y tranquilidad física durante el próximo quinquenio.

Abogado y periodista

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