La partida de un gran salvadoreño

Por Karla Hernández

Dic 03, 2018- 21:00

Conocí a Vidal Hernández hace muchos años, cuando mi hija mayor, Andrea, estaba pequeña y era compañera de su hijo Vidalito.

José Vidal se presentó a mi puerta, con su pequeño hijo que llevaba unos chocolates y un dibujo de Superman que había realizado para mi hija. De allí en adelante tendría la enorme fortuna de coincidir con él por nuestro vínculo común: el amor a Santa Tecla y a nuestro país.

A José Vidal muchos lo recordarán por su gran aporte al fútbol nacional; los tecleños seguramente siempre lo tendrán presente como uno de los promotores en la creación del Santa Tecla F.C., un equipo que en poco tiempo entregó mucha gloria a sus seguidores; pero además, se le vinculará siempre con esa arraigada convicción de promover la sana convivencia a través del deporte, por eso fundó la Academia de Fútbol de Santa Tecla.

La visión que tenía para el más popular de los deportes, lo hizo renovar siempre las filas del Santa Tecla F.C. volviendo este juego mucho más atractivo y demostrando que ninguna meta es inalcanzable cuando se tiene la voluntad y un plan para hacerlo.

La historia personal de este gran hombre es realmente ejemplar, porque fue alguien que a pesar de las muchas dificultades y retos que la vida le puso, él supo ir sorteándolas una a una, y demostrar que con el esfuerzo y el enfoque sobre lo que se quiere, es posible conquistar los sueños. Incluso luego de ser diagnosticado con una enfermedad terminal, vivió con esperanza y fe, el tiempo que le quedaba, demostrando fortaleza y perseverancia en medio de la tormenta.

Sin lugar a dudas, El Salvador perdió a uno de sus más preciados hijos. Un destacado dirigente deportivo, un hombre que antepuso los intereses nacionales a los propios.

José Vidal será siempre recordado como un gran ser humano, un ser que nunca hizo diferencia en el trato a las personas, sin importar sus investiduras; todos lo recordaremos por ese espíritu amable y jovial que le caracterizó.

Estoy segura de que su paso por el fútbol de su querida Santa Tecla trascenderá su partida física, porque José Vidal ha dejado como legado esa escuela futbolística que seguramente continuará motivando a muchos jóvenes, a optar por una vida sana, de aprendizaje y buena convivencia en la que él creía.

Hombres como José Vidal no pasan en vano, marcan huella y nos motivan a seguir su ejemplo y aportar, desde nuestro propio nicho, al desarrollo de quienes dentro de poco tendrán en sus manos el destino de nuestro querido país.

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