Valoraciones sobre el proceso de observación de las elecciones en Fedaes y CNJ

Por Claudia Umaña

Abr 05, 2018- 21:32

El proceso de elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia 2018 ha sido objeto de observación por parte de la sociedad civil en sus diversas etapas. Recientemente, la Fundación DTJ fue parte de un grupo de observación llamado: Ciudadanos por una Corte Independiente, el cual tuvo presencia en los centros de votación de la Fedaes, ubicados a lo largo del territorio nacional. Como Fundación, en un esfuerzo paralelo, habíamos realizado un trabajo muy grande de llamado al voto hacia la comunidad de abogados que se encuentran habilitados para ejercer ese sufragio. Nos encontramos particularmente satisfechos que en esta ocasión se logró un incremento del 20 %, es decir 6,684 abogados acudieron a votar por los candidatos a magistrados que fueron de su preferencia, de esto resultó la elección de 15 candidatos que formarán parte del listado que el CNJ le enviará a la Asamblea Legislativa. Sin embargo, los filtros de la Fedaes continúan siendo deficientes y por ello debe valorarse su mejora para futuras elecciones.

Asimismo, como parte de la iniciativa Ciudadanos por una Corte Independiente, DTJ pudo presenciar una serie de entrevistas que se llevaron a cabo durante la semana del 19 al 23 de marzo en el CNJ, quien está obligado normativamente a escoger a aquellos candidatos que gocen de todas las calificaciones y méritos, luego de deliberar y motivar su decisión frente a una ciudadanía vigilante. Esta modalidad es absolutamente novedosa, ya que desde 1994 hasta el año 2015, nunca se hizo con el rigor y la transparencia que se pudo presenciar durante las recientes entrevistas. Definitivamente, el proceso de elaboración de un Manual de Selección de Magistrados y Jueces con la participación de la sociedad civil y demás organizaciones para hacer recomendaciones sobre áreas de mejora fue un logro. Ahora el reto es implementar, con el fin de que se establezcan filtros que permitan depurar el listado, una metodología objetiva que incluya la tabla de ponderación para evaluar a los candidatos.

Durante una semana, el CNJ llevó a cabo jornadas de más de 8 horas para realizar 68 entrevistas, cuya duración era aproximadamente de entre 15 a 30 minutos, dependiendo del nivel de complejidad de la respuesta elaborada por el candidato. Pudimos presenciar de primera mano cómo los candidatos que aspiran a la más alta magistratura demostraban sus conocimientos y manejo público en temáticas clave, como la identificación de su corriente de pensamiento jurídico, visión sobre la competencia de la Sala de lo Constitucional, propuestas para el Órgano Judicial, ética y probidad, así como sobre su vinculación política. DTJ tuvo la oportunidad de ser parte del proceso, informando de forma constante a través de redes sociales sobre lo que estaba sucediendo en esa sala de entrevistas, pudiendo así contribuir para informar a los ciudadanos que no pudieran estar presencialmente en las audiencias. Algunos entrevistados claramente usaban destrezas orales de forma sobresaliente y otros evidenciaban su falta de profundidad en ciertas materias jurídicas, puntos a considerar en la evaluación sobre el cumplimiento del perfil que requieren dichos funcionarios.

El CNJ ha hecho una labor destacable en cuanto a la mejoría en la calidad de las preguntas, el manejo de los tiempos y la apertura a la ciudadanía, que dotan de transparencia y un mayor grado de confianza en el proceso; sin embargo, aún tiene en este momento el tremendo reto de realizar evaluaciones objetivas y aplicar rigurosamente el Manual de Selección a todos los entrevistados. Todo en concordancia con las sentencias de la Sala de lo Constitucional que insistentemente han desarrollado el tema de la transparencia de la elección y que se busque la independencia, honorabilidad e idoneidad de los candidatos a cargos de segundo grado.

Si esto se hace de la forma adecuada, el CNJ habrá logrado cumplir con los objetivos para los cuales fue creado. Si el proceso de selección se hace de forma ligera y superficial, esto podría dar motivo a creer que son consideraciones de carácter político y no la búsqueda de la idoneidad de los candidatos. Por el bien del país y de la justicia que todos los ciudadanos nos merecemos, esperemos que nuestros nuevos magistrados sean personas independientes, honorables e idóneos, comprometidos con El Salvador y el respeto al Estado de derecho.

Abogada, presidenta de la
Fundación Democracia,
Transparencia y Justicia (DTJ)

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