Carta a los ciudadanos: ¿Se dejarán hipnotizar por el presidente?

Por Paolo Luers
Periodista

May 19, 2020- 09:40

Ahora el presidente nos quiso someter a una hipnosis colectiva. Vía televisión, en su cadena nacional. Lo que no sabe es que la hipnosis solo funciona cuando el paciente es relajado, nunca cuando lo ponen en pánico. Esto trató de hacer el presidente, pidiéndonos que cerráramos los ojos y nos imagináramos a nuestro ser más querido agonizando y ahogándose en la calle afuera de un hospital ya rebalsado de pacientes de la epidemia…

Esto obviamente no le funcionó, ni como ensayo de hipnosis colectiva, ni como discurso para recuperar la confianza de la gente en su actuación frente a la crisis de la epidemia. Cualquier sicólogo le puede explicar que la gente solo se deja hipnotizar por alguien de plena confianza. Estos juegos sicológicos pueden haber tenido éxito con los seguidores ciegos del presidente, pero no con el resto de la sociedad.

Ante una crisis angustiante, la gente necesita que sus gobernantes les transmitan confianza y seguridad. Confianza basada en planes, argumentos sólidos, alianzas construidas. Esta confianza no se puede sustituir por la fe. Para los creyentes, la fe siempre ayuda, pero nunca sustituye la confianza que los ciudadanos saben que pueden depositar en sus gobernantes en tiempos de crisis, basada en planes coherentes y estricta transparencia.

Esto es precisamente el gran vacío en el discurso y las medidas del gobierno Bukele. Y esta cadena nacional, presentada luego de una alargada ausencia del presidente (que incluso nuevamente dio pauta a sospechas de que se encontraba fuera del país), no aportó nada para llenar este vacío y esta opacidad. Si uno filtra la gran verborrea de más de media hora, con docenas de datos (muchos de estos dudosos), con imágenes que provocan terror, con ataques electoreros a los opositores, queda un mensaje central: “No hay plan para la gradual reactivación de la economía, tampoco para una flexibilización de la cuarentena domiciliar, por una simple razón: El presidente ha decidido que no habrá ni reactivación ni flexibilización mientras no estén disponibles medicamentos que curen la
enfermedad provocada por el Covid19 o una vacuna. Y con la fe en Dios esperamos que esto sea pronto. Mientras tanto: Estado de emergencia, ley de cuarentena obligada, encierro, paralización del transporte y de la vida productiva y comercial. Punto. Y quien se opone a esto, es enemigo del pueblo…”

Lastimosamente, el desarrollo de medicamentos y vacunas no depende de nuestra fe en Dios, sino del trabajo de los científicos, de las pruebas y de las aprobaciones. No hay científico serio que no haya dicho que con mucha suerte
puede haber resultados confiables y aprobados en el 2021.

Vaya, cierren los ojos e imagínense que la situación actual de encierro de la gente y cierre de empresas dure hasta el fin del año. Es una pesadilla. No es viable. Diga lo que diga Bukele, debe haber una política integral que combata al virus, pero también al desempleo y el hambre.

Uno tras otro, los gobiernos han llegado a esta conclusión y diseñaron a tiempo planes de cómo gradualmente reactivar la economía. Este tipo de plan nos debe el gobierno, no discursos que nos dan miedo en vez de
confianza. Es lo mínimo que tenemos que exigir.

Saludos, Paolo Luers

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