Carta a Schafik Hándal Jr.: No permitamos violencia política

Por Paolo Luers
Periodista

Mar 06, 2020- 16:50

Diputado:

Cuando el presidente de la República llama a los diputados enemigos del pueblo y delincuentes que pactan con pandilleros; cuando sus ministros y luego sus propagandistas, y al final sus seguidores y troles repiten hasta la saciedad estos insultos, no se puede esperar que esta prédica del odio no se pase de las redes sociales a la calle. No me sorprendió por nada cuando vi el video de un seguidor fanatizado de Bukele emboscarte en la calle frente a la Asamblea para grabar una escena grotesca de insultos. 

Y esto apenas comienza, y no piensen que va a quedar a nivel de agresión verbal. El odio genera violencia real.

Aunque vos no sos santo de mi devoción, mi rechazo a esta escena fue inmediato. Y cuando te criticaron por devolverle al agresor sus insultos, puse en Twitter: “Hasta exceso de paciencia mostró Schafik”, porque yo tampoco soy partidario de poner la otra mejilla…

Horas después, escarbando en memorias casi muertas, se me vino a la mente una escena, en la cual vos fuiste el agresor, y yo el que recibía los insultos. 

Habrá sido hace como 6 años. Todavía teníamos La Ventana en Plaza Palestina, y hubo un pleito sobre la remodelación de la plaza. La Asociación Salvadoreña Palestina quería botar el bosquecito de eucalipto y sustituirlo con palmeras, pero los vecinos de la plaza queríamos salvar nuestro bosquecito. En este contexto hubo una celebración de la comunidad palestina, pero también se había apersonado un reducido pero ruidoso contingente de militantes del Frente. Comandado por vos…

Al final del acto, este contingente rojo, que estaba al otro extremo de la plaza, se movilizó hacia La Ventana, con gritos de solidaridad con la lucha palestina. Sentado con mi familia en una mesa que daba hacia la plaza, observé el espectáculo. Cuando me vieron, pararon la marcha y todos se voltearon hacia nuestro restaurante. Vos agarraste el megáfono y me dedicaste un mini discurso casi tan agresivo como el del loquillo que te enfrentó frente a la Asamblea. Me lo echaste con nombre y apellido, en frente de mi negocio, de mi familia, mis clientes, mis empleados: “Paolo traidor. Paolo enemigo del pueblo palestino…”

Me quedé callado, no porque tengo este don de la paciencia y moderación, sino porque mi familia no me dejó otra opción. 

Ya que estamos recordándonos de viejos tiempos, te voy a contar otro episodio, esta vez con tu padre. En su campaña presidencial, el viejo visitó Suchitoto. Y por supuesto fui a la plaza a verlo. Como maestra de ceremonia habían puesto a “Mariposa”, la ex locutora de Radio Venceremos, que en esta época residía en Suchitoto, una mujer que después de la guerra se fanatizó en un grado preocupante. Cuando ella me vio sentado en el portal sur, agarró el micrófono para insultarme y gritar que me fuera: “¡Paolo fuera!” Schafik le quitó el micrófono y dijo: “Aquí todos son bienvenidos.” Y a los pocos días apareció en La Ventana, todavía en la colonia San Luis, para pedirme disculpas. “Vos me recibiste en los cafetales de Perquín. Por donde llegue, vos sos bienvenido”. Y nos morimos del chiste contándonos anécdotas de sus meses en Morazán, incluyendo el “Arambalazo”, cuando querían matarlo y no pudieron…

A vos te hace falta el humor que tuvo tu viejo, pero sea como sea, yo voy a defender a cada diputado, independiente de coincidencias políticas, contra estas campañas de odio promovidas desde el gobierno. 

No podemos permitir que regrese al país la violencia política que supuestamente enterramos con los Acuerdos de Paz.

Saludos y nada de resentimientos, Paolo Lüers

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