Carta sobre los 100 primeros días de otro gobierno de turno

Por Paolo Luers
Periodista

Sep 06, 2019- 18:07

Hace pocos días, cuando muchos se atrevieron a poner en duda que el presidente podía cumplir su compromiso de instalar en los primeros 100 días de su gestión su famosa CICIES, una Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad, Nayib Bukele reiteró su compromiso. Dijo que la CICIES iba a iniciar su trabajo de investigación antes del 9 de septiembre. Dijo que no hablaba de una comisión preparatoria, sino de la mera CICIES, lista para funcionar. Y que no necesitaba del visto bueno de la Asamblea Legislativa…

Obviamente nadie se le creyó, porque era imposible. Faltaban menos de tres semanas y ni si quiera habían hablado con las personas claves e indispensables: el Fiscal General, sin el cual ninguna comisión investigadora puede comenzar a trabajar en El Salvador, y los secretarios generales de la OEA de Naciones Unidas, quienes, según Bukele, tenían que dar el aval político y conseguir el financiamiento y el personal idóneo. Tampoco nadie le creyó que había encontrado una receta mágica para que la CICIES podía funcionar sin que existiera y sea aprobado por la Asamblea un convenio internacional. No hay forma.

Luego mandaron al vicepresidente Ulloa a Washington para reunirse con Luis Almagro, el secretario general de la OEA, y el señor dijo que sí, con gusto iba a apoyar una CICIES. Claro, el hombre está en campaña de reelección y no le va a decir no a ningún gobierno, sea lo que sea que le pida. También mandaron una carta al secretario general de la ONU, y este señor mandó a decir que la iba a estudiar.

Y hoy, viernes 6 de septiembre, el último día hábil antes de que terminen sus primeros 100 días, el presidente Bukele presenta una delegación de la OEA y firma con ella un documento de apoyo a una futura CICIES. Al Fiscal General ni siquiera lo invitaron, porque lo que quieren es implementar una Comisión Presidencial contra la Corrupción, y la quieren implementar contra la Fiscalía General de la República y, por tanto, contra la Constitución.

Les salió una Comisión Presidencial contra la Impunidad (CPCIES). En su presentación, Nayib Bukele ordenó la creación de una unidad especial anticorrupción de la PNC, que trabajaría para la CPCIES. Nuestra Constitución manda que todo el trabajo de investigación está al cargo de la Fiscalía y que la PNC participa bajo dirección de los fiscales.

A pesar de tanta pompa protocolaria en Casa Presidencial, es mentira que con este “lanzamiento” se haya instalado una Comisión Internacional. Es un fraude de etiqueta. Nos quieren vender un producto acabado, pero ni siquiera existe un dibujo de su diseño, solo un empaque bonito. Sólo para poder decir: cumplí mi meta para los 100 días.
De paso sea dicho: Bukele también prometió para los 100 días traer de vuelto al país a Mauricio Funes para que se ejecutan los cinco órdenes de captura y para que enfrente la justicia. Dada la protección que Funes recibe del gobierno de Ortega, esta promesa era tan realista como la de instalar una CICIES haciendo una reunión con Almagro y mandando una carta a Naciones Unidas. Demuestran un profundo desconocimiento y menosprecio de las reglas de la política internacional.

Otra meta no cumplida: para que nunca existiera ningún vacío en cuanto a la lucha contra la corrupción, la fórmula Bukele/Ulloa se comprometió a nombrar de inmediato a un Comisionado Anticorrupción, quien desde Casa Presidencial vigilaría las instituciones del Ejecutivo, y que sea un personaje de las filas de la oposición. Obviamente, era un chiste. Mal chiste, porque nadie se rio…

Otra de las grandes promesas, siempre en el tema anticorrupción: la erradicación de los fondos reservados en Casa Presidencial. Siempre han estado bajo el control del secretario privado de la Presidencia, sin tener que rendir cuentas a nadie, y en las investigaciones contra Saca y Funes esta famosa “partida secreta” jugó el papel estelar. Es a través de este mecanismo que se malversaron —y en buena parte se robaron— 300 millones en el mandato de Saca y 350 en el de Funes. Parecía lógico que en las últimas elecciones todos los candidatos presidenciales juraron que la primera cosa que iban a hacer es abolir la partida secreta y reservada y transparentar todos los gastos de Casa Presidencial.

Bueno, Bukele también juró acabar con los fondos reservados, que son 20 millones para junio a diciembre 2019. Bueno, se tomó muy literal lo de acabar: entre junio y julio de este año, en sus primeros 60 días, ya se gastó los primeros 2.1 millones del fondo reservado. Sin audiencia. Sin rendición de cuentas.

Así va el gobierno de turno con sus promesas de anticorrupción. Saludos… Paolo Lüers.

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