Cafetaleros afirman que restricción de circulación golpea su cadena productiva

Aunque la operatividad del sector está autorizada por decreto Ejecutivo, las medidas de excepción han impactado en la movilidad de los trabajadores de la industria, afirma el presidente de Abecafé.

Foto EDH / Archivo

Por Katlen Urquilla

Abr 13, 2020- 04:30

A la crisis que ya arrastra el sector cafetalero desde 2012, ahora se suma un golpe más: los efectos de las restricciones de movilidad ordenadas por la Asamblea y el Ejecutivo debido a la emergencia por el COVID-19.

Así lo explica Juan Francisco de Sola, presidente de Abecafe (Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores), quien plantea los escollos que están enfrentando en el día a día, pese a que son un sector que sí puede seguir operando dentro del Estado de Excepción, implementado desde el pasado 15 de marzo, mediante el cual se establecieron restricciones de circulación para varios sectores económicos, pero también se autorizó a la agroindustria y agricultura a seguir operando.

“Si bien ahorita el café cae dentro de la agricultura y agroindustria, sigue trabajando, pero esto ha venido a complicar las cosas mucho más. Todos tenemos una restricción a la movilidad, pero no siempre los policías y militares han entendido a cabalidad los decretos y muchas veces hemos tenido trabajadores de las distintas partes de la cadena del café que se han visto restringidos en su movilidad”, indica el dirigente de la gremial.

De Sola apunta que en Abecafé se han pronunciado en contra del Estado de Excepción porque, a su juicio, “no tiene nada que ver con la cuarentena que tenemos que seguir todos por la situación sanitaria del país”.

Para el dirigente, el Estado de Emergencia decretado el 14 de marzo junto a los reglamentos de Salud que se deben cumplir ya son suficientes para mantener a todos los ciudadanos en cuarentena, lo cual se necesita para combatir los efectos de la pandemia.

De hecho, destaca que como sector han cumplido con las medidas establecidas por las autoridades.
“Lo que hemos estado haciendo, como fuimos parte de las excepciones, es que las empresas de café han trabajado con el mínimo personal posible. En el caso de Abecafé seguimos las instrucciones del presidente y mandamos a las personas mayores de 60 años a sus casas”, explica.

Añade que en el caso de las exportadoras de café, los departamentos comerciales de los beneficios están trabajando desde las casas. Y en los beneficios donde se termina de preparar el café oro y donde se cargan los contenedores siguen trabajando con las medidas sanitarias y con el mínimo personal que debe movilizarse en el territorio.

También dice que los productores de café siguen movilizándose con sus respectivos carnets y los permisos con base a los decretos ejecutivos, además de uno que les dio el Consejo Salvadoreño del Café (CSC), pero aún así hay trabajadores que han tenido inconvenientes.

Otros tropiezos
Además, el dirigente de Abecafé señala que hay ciertas parte de la cadena del sector cafetalero, como los tostadores que venden su café en tiendas o supermercados, que se están viendo afectados porque el consumo se está reduciendo con esta pandemia.

Uno de los problemas que menciona es el cierre de restaurantes, tiendas de café y negocios donde se consume esa bebida, medidas también contempladas en decretos Ejecutivos aprobados en marzo, las cuales han impactado en los ingresos del sector.

“Hay partes de la cadena que se van a ver muy afectadas como la parte de distribución, los coffee shop (tiendas de café) que hoy en día están cerradas. Entonces el café que tenemos en el mercado local obviamente va a tener un impacto”, afirma De Sola.

Y si bien dice que en estos momentos no se están perdiendo empleos en el sector por efecto directo del COVID-19, considera que es una situación que puede llegar a suceder. “Los empleos que se están perdiendo es porque ha caído la producción”, dice el dirigente.

Pero advierte que en la medida que siga bajando, se perderán más empleos de los que ya se han perdido por la crisis de la roya.

En la cosecha 2013-2014 se perdieron 80,000 empleos, porque cayó la producción en un 65%, menciona el presidente de Abecafé, quien estima que la cosecha 2019-2020 llegará a los mismos niveles de la de ese año.

“Todos dentro de la cadena nos estamos viendo obligados a reinventar nuestros negocios cuando ya veníamos de estar en una crisis de ocho años, y esto (pandemia) ha venido a agudizar nuestro problema, pero al mismo tiempo es una oportunidad para la industria, porque desde el año de la roya nuestra industria está en coma”, afirma.

El también empresario considera que en una realidad como la que se vive, en la cual el mundo se está cerrando debido a la enfermedad, es muy importante que la producción agrícola siga. “La pandemia nos está obligando a abastecernos de productos agrícolas y uno de ellos es el café”, apunta.

Medidas para sobrevivir
Una de las medidas urgentes que destaca De Sola es reactivar la producción del café.
“El sector ha caído en crisis porque no estamos produciendo. La forma de producir más café es que el sector privado de café y el gobierno nos pongamos de acuerdo en implementar un plan agresivo de reactivación, de hacer que los cafetales produzcan”, argumenta.

El presidente de Abecafé indica que hay un plan “Café Proyecto País”, en el que comenzaron a trabajar desde el año pasado entre la Secretaría de comercio e inversión, el Consejo Salvadoreño del Café y el sector privado, pero ante la pandemia se paralizó ese trabajo. Sin embargo, dice que siguen deseosos de continuar los enlaces con el gobierno paramontar el proyecto.

El dirigente de la gremial considera que lo que se necesita es una inyección de dinero directamente a la renovación de los cafetales y poner a la gente a trabajar esas tierras.

“Más que reinventarnos, lo que necesitamos es producir café. La economía se robustece entre más producimos café”, remarca.

Explica que el problema que enfrentan los finqueros de café es el arrastre de una “deuda considerable” tanto con la banca privada como con la banca pública, por lo que muchas veces el sector ha solicitado un refinanciamiento.

“Pero lo que se tiene que hacer es un trabajo exhaustivo de caso por caso para evaluar a qué fincas les pueden inyectar capital fresco para renovación y qué fincas van a tener que cambiar de mano”, sugiere De Sola.

También señala que no ha habido una reinversión de utilidades en tecnología, nuevas prácticas agrícolas, ni en investigación.

“La medicina empieza primero por reinvertir para reactivar directamente las tierras que no están produciendo café y hacer un verdadero estudio financiero para evaluar caso por caso”, apunta.

También considera que se debe invertir en un instituto de investigación, transferencia de tecnología y extensión agrícola.
De Sola, quien estima que la cosecha de este año será muy baja, insiste en que si no se hace nada para reactivar la producción, las futuras cosechas serán “muy, muy malas”.

Abecafé hizo una encuesta entre sus socios y las cooperativas más representativas y entre todos sumaban casi los 600,000 quintales de café.

En marzo, la Asosiación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) estimaba que apenas se producirán 600,000 quintales, una cifra similar a la que tuvo el país en 1890, según datos históricos de la asociación.

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