Servicios de Salud no ingresan a La Campanera por temor y dejan en abandono a sus habitantes

En la colonia La Campanera, de Soyapango, sus habitantes denuncian un completo abandono médico por parte de diferentes servicios de salud.

Por Óscar Portillo

May 22, 2020- 10:44

Una bandera blanca con la frase “Necesitamos víveres” es lo primero visible al ingresar a la Colonia La Campanera, en el municipio de Soyapango. Ese se ha convertido en el símbolo del hambre y de falta de recursos para miles de familias en todo el país y se luce en cada uno de los pasajes de esa comunidad, en donde residen cerca de 3 mil familias.

La falta de alimentos es solo una de las muchas carencias que acongoja a los habitantes de La Campanera, pero una en particular acecha con fuerza durante la Cuarentena a causa del COVID-19: la falta de acceso a la salud.

Cristina, residente de la zona, relata que, desde que ella tiene memoria, las ambulancias no ingresan a la colonia y eso ha desatado un sinnúmero de percances que pudieron ser evitados con la debida atención. “Con lo de la salud estamos mal. Llamamos a alguna ambulancia o a alguien para que nos den primeros auxilios y nadie nos da”, expresa y recalca que detrás de esta problemática está el estigma que tienen las instituciones de salud con la zona.

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Foto EDH/ David Martínez

Además, Cristina menciona que la noche del 19 de mayo se velaron a dos personas. Ella y otros vecinos alegan que ambos murieron por enfermedades crónicas. Uno era un motorista que padecía de diabetes y que en los últimos días había tenido dificultad para adquirir sus medicamentos. El hombre, al ser una persona de escasos recursos, no tenía un medio de transporte para movilizarse y eso terminó afectándolo.

“Ellos lo que quieren, quizá, es que nos muramos aquí en la colonia”, concluye Cristina con un tono de resignación y menciona que las otras dos muertes también fueron por enfermedades relacionadas a la diabetes e hipertensión arterial.

Días antes, el caso de Janet de Manzo y su madre unió a los vecinos del lugar. Su madre, de 82 años, sufrió un infarto tras un incremento en su presión arterial. Eso, combinado con inicios de neumonía, tuvo al borde de la muerte a la anciana.

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Al ver que su madre sufría un ataque cardiaco, Janet buscó ayuda con sus vecinos, los cuales se comunicaron con una ambulancia y tras insistir a través de llamadas telefónicas, una unidad de la alcaldía de Soyapango se hizo presente luego de 36 horas de espera.

Ella y otros vecinos, que auxiliaron a las mujeres, expresaron con preocupación que la ambulancia se negó a llegar al pasaje donde ellas habitan, pues está casi al final de la colonia y eso hace pensar al personal médico que pueden correr más peligro.

Para llegar hasta donde se encontraban las mujeres, ellas fueron cargadas por seis vecinos que las subieron a través de su pasaje, que mide aproximadamente 500 metros, con un nivel de inclinación considerable y tras salir del pasaje continuaron cargandolas hasta la entrada de la colonia.

“Estuvimos 2 días en el hospital Molina y nos sacaron por falta de camas, además nos dijeron que nos podíamos infectar.” , dijo Janet de Manzo.

El único respaldo de salud que tienen los 3 mil habitantes de La Campanera son las visitas frecuentes que Médicos Sin Fronteras han hecho desde 2018 a la comunidad. Ellos colaboran con charlas de concientización, jornadas médicas y es la única institución que acude al pedido de ambulancia.

Desde que Médicos Sin Fronteras comenzó a colaborar, en 2018, ha atendido un total de 132 emergencias en La Campanera, siendo uno de los pocos pilares que aseguran la salud de las personas de la comunidad.

Foto EDH/ David Martínez

Sin recibir víveres

Janet de Manzo no fue beneficiada con los $300 del gobierno y no percibe un salario fijo. Ella y su madre esperan la ayuda del gobierno. En el pasaje donde habita hay una bandera blanca en señal de falta de alimento.

Jaime Díaz es otro habitante de La Campanera que está desempleado desde que inicio la cuarentena. En la empresa donde laboraba fue suspendido de sus funciones pues es diabético y al ser parte de la población vulnerable fue enviado a su casa.

Sin un salario mensual la comida en su hogar está escaseando y denuncia que el alcalde de Soyapango no se ha hecho presente a la comunidad y que el gobierno aún no ha enviado ayuda.

Foto EDH/ David Martínez

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