Raúl Beltrhán Bonilla: “Yo personalmente soy amigo de una amnistía total”

El diputado del PCN afirmó que o se persigue todos los crímenes de la guerra civil o ninguno y él opta por la segunda opción. Asimismo afirmó en una plática con este medio que su partido está unido “graníticamente” y que no descarta apoyar al nuevo gobierno.

Raúl Beltrhán Bonilla, diputado del PCN. Foto de Óscar Iraheta.

Por Ricardo Avelar

Mar 14, 2019- 19:39

En el seno de la Asamblea Legislativa se ha presentado una primera propuesta de ley de Reconciliación Nacional para dar cumplimiento a una sentencia judicial que manda a legislar sobre el tema. Sobre esto, el diputado del PCN, Raúl Beltrhán Bonilla considera que la amnistía debería ser total y absoluta. Si no, reflexiona, nunca habrá perdón en El Salvador. El legislador también comentó sobre el futuro político de su partido y confesó que hubo líderes pecenistas que no hicieron campaña por la coalición que integraron para las recientes elecciones presidenciales.

¿Hay una discusión en el seno del PCN sobre una nueva Ley de Amnistía?
Le mentiría si le dijese que a nivel de nuestro partido se ha platicado este tema. Yo solo he conocido la propuesta de Rodolfo Parker (diputado y secretario general del PDC) y habrá que leerla. No pertenezco a la comisión política de la Asamblea Legislativa, pero sí, esta semana la analizaremos y sabremos qué es lo que se puede hacer.

En lo personal, yo soy amigo de que exista amnistía total, es decir, para todos o para nadie.

Pero hay una sentencia de la Sala de lo Constitucional que elimina la Ley de Amnistía de 1993 precisamente por otorgar una amnistía total, incluso a crímenes de lesa humanidad…
La sentencia de la Sala de lo Constitucional no es mala, pero pasa lo mismo que con la Comisión de la Verdad terminado el conflicto, terminará parcializada. No solo Joaquín Villalobos dirigía la guerra, había otros actores que cometieron crímenes de guerra y después fueron funcionarios. Es decir, no se puede tratar la ley así.

La sentencia debe cumplirse y la Sala manda a corregir vicios…
Lo que pasa es que aquí es donde los actores del poder político real tienen que ponerse de acuerdo.

Es triste escuchar que dicen “ya perdonamos, pero no olvidamos” y se pide que se meta a la cárcel a mucha gente. Ese no es perdón, que me disculpen. Se amparan en la fe de mucha gente, en la inmensa mayoría. Si revisamos la historia de los crímenes de guerra, los dos lados cometieron atrocidades.

Pero eso la Sala no lo niega. De hecho, en su sentencia se revive el espíritu de perseguir los graves crímenes de ambos bandos según el informe de la comisión.
Hay dos opciones cuando discutimos sobre la ley. Si usted es mi amigo, se la interpreto. Pero si es mi adversario, rival o enemigo político, se la aplico y la ley no puede prestarse para eso. Insisto, ambos bandos en el conflicto armado cometieron crímenes de lesa humanidad.

Por eso, o se perdonan todos o arropemos a todos los responsables y vamos todos al penal de Mariona.

Al parecer, la propuesta de nueva ley de reconciliación de Rodolfo Parker no perdona los crímenes de lesa humanidad. ¿Sigue dando su apoyo a la misma?
No perdonar significa que la memoria histórica que tanto se cacarea en el país diga “don fulano, don sutano son criminales de guerra” pero no van presos, porque las dos fuerzas beligerantes en la guerra se perdonaron de verdad.

Yo no olvidaré jamás lo que pasó en doce años de conflicto, vi personalmente atrocidades de ambos bandos. Pero el conflicto ya se terminó y ya entramos a un desarrollo diferente.

No podemos estar 30 años después en nombre de quien sea pidiendo volver y juzgar los crímenes. Debiésemos más justos.

En resumen, amnistía total.
Amnistía total, no más un supuesto perdón y olvido donde después se acuerda uno de algún crimen y pide perseguirlo en nombre de una santa inquisición.

No es posible. Si seguimos así, jamás habrá paz y tranquilidad social y espiritual de un pueblo que tanto lo necesita.

La coalición que su partido integró para las presidenciales del 3 de febrero fue derrotada y se desintegró. ¿Cuál es el futuro político del PCN ahora?
Salimos como hormigas fumigadas, cada quien por su lado. Después del 3 de febrero, se terminó la coalición (Alianza por un Nuevo País, que integraba a ARENA, PCN, PDC y Democracia Salvadoreña).

Es una experiencia amarga, dura, cruel, interesante. Todo experimento político es saludable. Fracasamos, nos cayó una tunda y no lo esperábamos. La experiencia nos deja sabedores que una coalición para la elección de alcaldes y diputados (de 2021) no sería buena pero yo soy disciplinado y me someto a las decisiones de una mayoría si se somete a una asamblea general de mi partido.

Pero hay que pensar qué se puede hacer. Aquí hay un fenómeno político por cambiar y ver las aristas que tuvieron y dar el compás de espera al nuevo gobierno. Le faltan meses para llegar, ya se vieron algunas ambivalencias pero eso es normal. La gente está esperando los primeros cien días y ni siquiera ha tomado posesión el señor Nayib Bukele.

Eso es comer ansias cuando sabemos que hay cosas delicadas y graves que discutir para que el país se reinvente.

¿Ha habido algún acercamiento del PCN con el presidente electo o su círculo de confianza?
Cuando me habla del PCN como tal, no. Se habló a lo interno fríamente 48 horas después de la elección.

No sé si otros compañeros hayan hecho el ensayo pero 72 horas después de las elecciones hicimos el análisis con cada uno de los secretarios de los 22 municipios de La Libertad, como un FODA (análisis de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas), para saber dónde fallamos y por qué nos pasó eso.

Si uno no hace un reacomodo está perdido. Sacúdase el polvo, enrumbe la nave y comience a caminar en su proyecto. Todas esas cosas que nos pasaron deben llevarnos a pensar diferente. Soy un convencido que si todos los partidos no se unen alrededor del nuevo gobierno, al país no lo sacamos adelante.

¿Sabe usted de alguna base de su partido que decidió hacer campaña por Nayib Bukele y no por la coalición que el PCN integraba?
Le cuento dos secretos que no había contado. Primero, la sinceridad de los líderes. En La Libertad, por ejemplo, hubo un líder que me dijo que no iba a trabajar por esa coalición. Ese hombre sigue en el partido, había que respetarle su derecho y se apartó de la campaña y no hizo nada. Qué nos tocó, pues ir y trabajar en su comunidad en la persuasión y búsqueda del voto. Que el departamento de La Libertad hayamos sacado solo 1,800 votos contrario a la municipal y legislativa de 2018 (el partido obtuvo 15,770 votos en ese departamento esa ocasión) es ir mal. Por ahí surgieron palabras groseras, dijeron que el PCN los había traicionado…

Miren, yo no le voy a poner la pistola al elector y exigirle que me diga por quién votó o que me enseñe una foto de la papeleta.

Eso es lo que muchos no entienden todavía, porque en el país somos radicales y tenemos esa teoría amigo enemigo. La gente quedó en libertad de votar. Es como que le preguntara a ARENA qué pasó con el 1,600,000 de las elecciones pasadas de 2018. Comenzaron a pelearse terminada la elección, nosotros no nos hemos peleado. Seguimos esperando los insumos para saber qué hacer.

¿Sigue firme la dirigencia del partido o se plantean cambios?
Viene elección de directorio nacional en octubre y es de ley hacerla. Las fuerzas están tranquilas y las aguas en paz, pero de repente hay que tirarse a nadar.

Mencionó que tenía dos secretos. ¿Cuál es el segundo?
Lo que todos saben, que la población se cansó de ver más de lo mismo. Carmen Aída (Lazo, quien fue la apuesta del PCN y compañera de fórmula de Carlos Callejaen la coalición de cara a las presidenciales) es limpia, pulcra, ultra capaz y era nuestra carta.

El señor Calleja no le ha robado un cinco al pueblo salvadoreño. La campaña del señor presidente electo cuajó. En qué país vivimos cuando hay un expresidente al que no mandan a traer pero a otros se les da rápidamente difusión roja. Qué mensaje de gobernabilidad y aplicación de justicia se manda, si hay ley para unos pero no para todos. Esas son las contradicciones que el ciudadano mira, vive, se da cuenta que la aplicación de la ley favorece a unos y lo ve intolerable.

¿Qué tan unido está el PCN?
Graníticamente unidos. Eso sí, no estamos sometidos a autoridad que nos dicte normas y procedimientos en materia de legislación. Me ufano de decir que nuestro secretario general nunca ha llamado para pedirnos hacer algo. En el FMLN y ARENA consultan con el jefe de bancada cada movida.

¿Qué opina del reciente pulso político por el préstamo del BCIE para el edificio?
Perdone el lenguaje callejero, fue una cascarita de sandía en un piso de cerámica. Razón tiene el presidente electo de presentar pieza de correspondencia, pero ponernos en la discusión fue un error. El que conoce de legislación sabe que antes de mover la lengua hay que conectar el cerebro. Algo está claro: primero, no hay planos. El préstamo está y pagamos $170 mil al año de intereses, a 4 estamos a más de medio millón de dólares.

Cayeron en la cascarita y comenzó el disenso para que diga el presidente del BCIE lo que ya todos sabíamos, ‘no se puede’. Nos prestaron para aguacates, es para aguacates que hay que comprar, no compraré mangos o papayas. Pelear por eso no es una medida de buen gobierno, sino sentarse y tratar de arreglar el problema.

¿No fue entonces una ‘medida de buen gobierno’?
Me hubiese parecido una excelente medida de buen gobierno si se pudiese hacer, pero no se puede.

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