El Niño se fortalece, ¿qué se espera en El Salvador para los próximos meses?
El Salvador ya registra déficit de lluvias y períodos secos, mientras las autoridades mantienen vigilancia ante un El Niño que seguirá fortaleciéndose hacia finales de 2026.
El Salvador enfrenta en 2026 un escenario de lluvias irregulares, períodos secos y temperaturas elevadas, mientras el fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte hacia finales del año y comienzos de 2027, según la perspectiva climática del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
Los efectos ya llevaron a la Dirección General de Protección Civil a declarar el 25 de agosto alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio nacional, con especial atención en municipios susceptibles al déficit hídrico, estrés agrícola y afectaciones en los medios de vida.
La situación no significa que haya dejado de llover. De hecho, durante septiembre se han presentado episodios de precipitaciones intensas debido a ondas tropicales, bajas presiones y la cercanía de la Zona de Convergencia Intertropical. El punto está en cómo se distribuye la lluvia durante el año: pueden ocurrir tormentas fuertes en pocos días y, al mismo tiempo, mantenerse un déficit acumulado o períodos prolongados sin precipitaciones.
Por ello, para comprender qué puede significar El Niño para El Salvador durante los próximos meses hay que observar tres elementos que las autoridades nacionales ya vigilan: la cantidad y distribución de las lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua.

¿Qué está ocurriendo en El Salvador?
Las primeras señales aparecieron desde el comienzo de la época lluviosa. En abril, el MARN anticipó que El Niño favorecería una interrupción anticipada de las lluvias y un aumento de los períodos secos durante 2026. También proyectó una canícula de moderada a fuerte y temperaturas superiores a los valores normales.
Los datos posteriores mostraron parte de ese comportamiento. Según la información técnica del MARN incorporada en la alerta de Protección Civil, mayo terminó con un déficit de lluvia del 41 % y durante el año se habían registrado tres eventos de sequía meteorológica. Uno de ellos acumuló hasta 19 días secos consecutivos.
El calor también aumentó. En agosto fueron registrados 14 récords de temperatura, mientras Santa Rosa de Lima alcanzó una máxima de 43.9 °C. Protección Civil señala que la combinación de déficit de precipitación, períodos secos y temperaturas superiores a lo normal aumenta el estrés hídrico y la pérdida de humedad.
La perspectiva del MARN ubicó las mayores probabilidades de lluvias por debajo de lo normal en las zonas paracentral y oriental, con valores de entre 70 % y 90 %. Para la zona central, las probabilidades se situaron entre 50 % y 70 %, y para el occidente, entre 40 % y 50 %.

¿Qué se espera hacia diciembre?
Aquí es importante diferenciar lo que ya está proyectado de lo que todavía no puede asegurarse. La perspectiva nacional disponible establece que El Niño continuará fortaleciéndose hasta alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
Al mismo tiempo, El Salvador comenzará a dejar atrás su época lluviosa. El MARN proyectó la transición hacia la época seca durante la segunda quincena de octubre, mientras su establecimiento pleno se espera para finales de octubre o principios de noviembre.
Eso significa que diciembre coincidirá con dos condiciones: el país estará dentro de la época seca y El Niño podría encontrarse en una fase de mayor intensidad. Sin embargo, las fuentes oficiales salvadoreñas consultadas no ofrecen todavía un pronóstico específico para diciembre que permita afirmar cuánto lloverá, qué temperaturas se registrarán o qué zonas tendrán mayores afectaciones ese mes.
Tampoco debe interpretarse El Niño como una ausencia absoluta de lluvia. Protección Civil advierte que incluso bajo condiciones de déficit pueden presentarse tormentas de corta duración y fuerte actividad eléctrica. Durante septiembre, por ejemplo, sistemas atmosféricos diferentes a El Niño generaron lluvias intensas y condiciones de temporal en sectores del territorio.
Agua y agricultura, entre los puntos bajo vigilancia
¿Por qué importa que llueva menos o que las precipitaciones sean irregulares? Protección Civil identifica entre los posibles impactos acumulativos la disponibilidad de agua, producción agropecuaria, medios de vida y seguridad alimentaria.
La sequía meteorológica es el primer eslabón de un proceso que puede extenderse a otros sectores. Documentación técnica del MARN explica que un déficit de precipitaciones puede dar paso a sequía agrícola y, posteriormente, a sequía hidrológica, relacionada con las fuentes y reservas de agua.
No significa que esa secuencia vaya a producirse automáticamente durante este episodio. Precisamente por eso las autoridades mantienen vigilancia sobre las precipitaciones, humedad del suelo, períodos secos, caudales y disponibilidad de recursos hídricos, además de las condiciones de los cultivos y sistemas productivos.
La exposición tampoco es igual en todo el país. Información climática oficial identifica a El Salvador como un territorio expuesto a sequías, estrés hídrico, aumento de temperaturas y cambios en los patrones de precipitación, cuyos efectos pueden alcanzar sectores como agricultura, agua, salud, infraestructura y medios de vida.

El Salvador revisa su preparación ante El Niño
Ante ese escenario, el Sistema Nacional de Protección Civil reunió el 24 de septiembre a diferentes instituciones para evaluar el Plan de Contingencia Hidroclimático y analizar las perspectivas de El Niño para los próximos meses.
En el análisis participan el MARN, Ministerio de Salud, Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA), ANDA y otras instituciones. El objetivo es revisar los impactos registrados, determinar qué territorios y poblaciones requieren atención prioritaria e identificar posibles brechas de recursos y capacidad de respuesta.
Las autoridades también analizan si es necesario ajustar, complementar o incorporar nuevas medidas ante la evolución del fenómeno. Protección Civil informó que las acciones buscan disminuir posibles impactos sobre la población, los medios de vida y los servicios esenciales.
Además, en septiembre Protección Civil recibió una actualización de la Estrategia Nacional de Manejo Integral del Fuego. La institución relacionó ese trabajo con desafíos como la sequía y el cambio climático, de cara a mejorar la prevención y respuesta frente a incendios forestales y otros eventos relacionados con el fuego.
¿Cómo puede prepararse la población?
Para los hogares, la evolución del fenómeno vuelve importante seguir los pronósticos y avisos del MARN y Protección Civil, debido a que las condiciones pueden cambiar en períodos cortos. Protección Civil recomienda consultar los canales institucionales y atender las indicaciones oficiales ante modificaciones en las condiciones meteorológicas.
El agua será otro elemento para seguir durante la época seca. Ante períodos de menor precipitación y estrés hídrico, evitar desperdicios y revisar fugas domésticas son medidas prácticas para reducir el consumo innecesario. También será importante mantenerse pendiente de los avisos de ANDA y las autoridades responsables del recurso hídrico.
En el sector agrícola, el seguimiento de los pronósticos resulta especialmente relevante porque las zonas oriental y paracentral han presentado las mayores probabilidades de lluvias por debajo de lo normal. Protección Civil mantiene entre sus prioridades la vigilancia de los cultivos, sistemas productivos y medios de vida vinculados con las actividades agropecuarias.
Y aunque diciembre estará dentro de la época seca, la población debe continuar pendiente de los pronósticos de corto plazo. El Niño no determina por sí solo el tiempo de un día específico y otros sistemas atmosféricos pueden provocar lluvias incluso dentro de un escenario general de menor precipitación.
La información disponible hasta el 30 de septiembre permite establecer, por tanto, que El Salvador ya enfrenta un déficit e irregularidad de lluvias y que El Niño seguirá fortaleciéndose hacia el cierre de 2026. Lo que todavía deberá precisar el MARN en sus próximas perspectivas es cómo se traducirá ese escenario específicamente durante diciembre y los primeros meses de 2027.
