El brutal asesinato de madre e hija en San Pedro Perulapán que sus familiares no se explican

El sábado, un sujeto encañonó a las víctimas en su propia casa. Sin decirles nada más, les disparó a quemarropa en el rostro y la cabeza. Ninguna de ellas aparentemente había sido amenazada.

María Haydeé Hernández, de 42 años, y su hija Dania Esmeralda, Mendoza, de 20, fueron asesinadas con arma de fuego dentro de su vivienda en San Pedro Perulapán, Cuscatlán. No habían sido amenazadas, según sus familiares. Foto EDH / Jorge Reyes

Por Diana Escalante

Ene 12, 2020- 16:45

En circunstancias que los familiares de María Haydeé Hernández Vásquez, de 42 años, y su hija Dania Esmeralda Mendoza Hernández, de 20, no se explican, ambas fueron asesinadas la tarde del sábado en el cantón Tecoluco Abajo, de San Pedro Perulapán, en Cuscatlán.

Ambas mujeres estaban haciendo limpieza en su casa, como a la 1:30 de la tarde, cuando un hombre que no era conocido se cruzó sigilosamente el alambrado que rodea el inmueble, encañonó a las víctimas y las obligó a entrar a la pequeña casa. Sin decirles nada más, les disparó a quemarropa en el rostro y la cabeza.

Un pariente que estaba cerca fue visto por el atacante, quien intentó matarlo. Le hizo disparos pero ninguno lo alcanzó.

Tras cometer el doble asesinato, el hombre escapó entre veredas y las pocas casas y matorrales que rodean a la de las víctimas.

“Yo solo quiero que se haga justicia. Él no se llevó nada material, solo la vida de ellas, estos han sido unos asesinatos sin sentido, no entendemos por qué las mataron”, exclamó acongojada, el domingo a mediodía, una pariente de las mujeres, mientras ayudaba a realizar los preparativos para el velorio.

El pistolero que acabó con la vida de María y Dania no fue visto por nadie cuando huía, porque los pocos vecinos que estaban a esa hora escucharon varios disparos pero por temor no salieron de inmediato de sus casas a ver lo que pasaba.

Alertados por el sobreviviente, los parientes de madre e hija que habitan cerca llegaron a intentar auxiliarlas pero ya estaban muertas.

Ninguna de ellas aparentemente había sido amenazada. En el cantón habían vivido todo el tiempo y no se metían en problemas, relataron familiares y vecinos.

La señora trabajaba haciendo oficios varios en un despacho jurídico de San Salvador. De lunes a viernes salía de casa a las 5:00 de la madrugada rumbo a su trabajo y regresaba 12 horas después. Su hija iba a cursar segundo año de bachillerato y después quería estudiar una carrera relacionada con turismo.

María deja en la orfandad a un niño, quien no paraba de llorar mientras contemplaba un retrato de su madre y hermana mientras sus primos, menores que él, lo veían consternados e intentaban consolarlo.

El sábado, en el mismo municipio, pero en el cantón La Esperanza, se registró cuatro horas después el ataque armado contra un motorista y un cobrador de la Ruta 524. El cobrador, identificado como Miguel Ángel Raymundo, de 35 años, murió en el lugar. Mientras que su padre, de 53 años, resultó lesionado y se encuentra en estado crítico.

La jornada violenta del fin de semana continuó este domingo, cuando hasta las 11 de la mañana se registraban seis homicidios en diferentes municipios del territorio nacional.

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