Tachi, la abogada que vende deliciosas torrejas, dulces de jengibre y camote

Todos los platillos son preparados en ollas de barro, con el objetivo de mantener las costumbres de la cocina salvadoreña.

Foto EDH/ Marcela Moreno

Por María Navidad

Abr 14, 2019- 22:14

Antonia Guadalupe Ruiz, mejor conocida en San Vicente como Tachi, es abogada y notario de profesión pero con un singular gusto por la gastronomía salvadoreña.

El sobrenombre de Tachi provino de su abuelo porque él deseaba que se llamara Anastasia, pero sus padres consideraron que era un nombre feo y al momento del registro, su padre le puso Antonia, su abuelo era ciego y para que él creyera que se llamaba Anastasia le empezaron a decir Tachi.

Desde hace 30 años elabora torrejas durante Semana Santa. La costumbre en el pueblo es que quien hace torrejas o pescado envuelto en huevo invita a su casa a los familiares y amigos cercanos para compartir.

Estas son las rodajas el pan de tusa, el cual es elaborado por manos vicentinas. Foto EDH/ Marcela Moreno


En la reunión familiar, el anfitrión proporciona las torrejas y la visita lleva café u otra bebida que prefieran.

“En San Vicente la tradición es disfrutar de los diferentes platillos en familia”, agregó Ruiz.

Desde muy pequeña Tachi desarrolló el gusto por la cocina, “yo a los 6 años ya echaba tortillas, hacía arroz y mataba gallinas”, explica.

Antonia Guadalupe es originaria de San Carlos Lempa, municipio del departamento de San Vicente.

La familia de Ruiz siempre admiro sus dotes culinarios, “mi familia me decía porque no haces torrejas para vender porque te quedan deliciosas”, narra Ruiz.

En 2014 se unió al movimiento “Un pueblo, un producto”, creado por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), el cual consiste en identificar un producto identitario de cada municipio y promoverlo a nivel nacional.

Tachi entró al comité con el platillo típico de San Vicente, “arroz negro con picadillo”, este es preparado con el caldo de frijoles para darle el color oscuro al arroz en conjunto con el tradicional salpicón (carne cortada en trozos con rábano, cebolla y hierbabuena) acompañada de curtido encima.

Foto EDH/ Marcela Moreno

“Para mi fue una odisea ese primer plato porque una compañera me dijo, vamos hacer un festival y vamos a ir a venderlo a la calle y ahí dije ‘ya no voy’. Me quede con esa cosa de qué pena ir a vender”, narra Ruiz.

Después, Guadalupe inició la comercialización de su producto en los festivales de “Viernes en familia”, organizado por la municipalidad.

“Realmente fue la mejor experiencia, la más bonita, me gusto eso y dije de aquí soy”, comenta Tachi.

Desde esa fecha, no ha dejado de vender y poco a poco fue incluyendo más lugares.

El mirador turístico del municipio fue el segundo lugar donde pudo vender y ofreció sus famosas torrejas. La primera vez llevo 12 porciones y fueron bien recibidas.

El caso de las torrejas es especial porque el pan de tusa es hecho artesanalmente en el municipio y el dulce de atado es fabricado en las moliendas de Verapaz.

En la época de semana, sus pedidos aumentan, ha llegado a vender hasta 60 torrejas.

Ruiz ofrece sus productos en facebook como “Típicos Tachi”, el cual es el nombre de su pequeño negocio y debido a la gran aceptación de sus productos decidió diversificar.

Típicos Tachi ofrece productos con base de camote y jengibre. Foto EDH/ Marcela Moreno


Actualmente, vende empanadas de plátano con relleno de camote y dulces a base de camote y jengibre. Ella es la única que elabora estos platillos.

“El camote lo preparo de manera gourmet, no es como el tradicional que se vende, desde la fragancia es muy rico, quiero dar a conocer a las personas que no solo en dulce se puede preparar, con el camote se pueden preparar un montón de platillos”, agregó Tachi.

Para la innovación en sus productos ofrece degustaciones a los visitantes del mirador y de acuerdo a la aceptación se alista para venderlos.

La preparación de sus platillos los realiza en ollas de barro, con el objetivo de mantener las costumbres de la cocina salvadoreña.

Para Guadalupe el principal objetivo de elaborar estos tipos de platillos es para dar a conocer a la población la riqueza gastronómica de su municipio, de la cual se siente orgullosa y no perder las raíces que la identifican.

“Yo preparo todo tipo de comidas, hasta las que ya no son del gusto de las nuevas generaciones, como el bazo relleno, gracias a las enseñanzas de mi madre”, explicó Guadalupe.

Sus conocimientos los ha aprendido con los años, en sus tiempos libres le gusta leer libros de cocina de otros países.

Dentro de sus planes a futuro esta poder abrir su propio negocio para ofrecer platillos típicos del país.

Las torrejas son servidas con miel hecha a base de dulce de panela. Foto EDH/ Marcela Moreno

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