Angelita y su madre bailan a un solo ritmo

La pequeña nació con una malformación en la columna que la dejó sin poder caminar y, para cumplir sus sueños como cachiporristas, su madre se convirtió en sus pies y al son de la banda desfilaron en las calles de Cojutepeque.

Foto EDH/ Jessica Orellana

Por Karen Salguero

Oct 10, 2018- 19:03

Angela Navarrete, de 9 años, conocida de cariño como Angelita, nació con el Síndrome de Arnold Chiari, una malformación en la columna que la dejó inválida; sin embargo, su condición no fue un obstáculo para cumplir su sueño como cachiporrista y al ritmo de los tambores bailó, demostrando de lo que es capaz.

Angelita desfiló sin parar ni un momento, el pasado 27 de septiembre, por las calles de Cojutepeque, pese a que sólo tiene movilidad de la cadera hacia arriba de su cuerpo.

Junto a su madre, Marlene Pacheco, bailaron a un sólo ritmo; en el que Angelita fue las manos y Pacheco se convirtió en sus pies para llevar a cabo las coreografías.

Una enorme sonrisa acompañó a la niña, quien se sintió la cachiporrista más destacada.

Fotos:

Conoce a Angelita Navarrete, la cachiporrista en silla de ruedas

Angela Navarrete, nació con un síndrome que la dejó en silla de ruedas desde muy pequeña, pero eso no ha sido obstáculo para que cumpla su sueño de ser cachiporrista. Para ello cuenta con el apoyo de su madre que la acompaña al mismo ritmo de los tambores.

El brillo de sus ojos

Esa luz que va iluminando sus vidas y que los anima a seguir adelante, es en lo que se ha convertido Angelita para sus padres, pues con su entusiasmo va dibujando a diario una sonrisa.

Su padre, David Navarrete y mejor conocido como el Payaso Cheverito, la describe como una hija “A todo dar” porque entre las dificultades, la pequeña es una fuente de alegría que se los trasmite a ellos y a los demás.

“Mientras estuve embarazada el diagnóstico indicaba que todo estaba bien, nos dimos cuenta de su problema hasta que ella nació”, narró Pacheco, mientras observaba con felicidad a la pequeña.

Angelita nació en un parto complicado, el Síndrome de Arnold Chiari es una malformación congénita del sistema nervioso central localizado en la base del cerebro, lo cual le generó insensibilidad muscular en la piernas y la invalidez.

Además de su condición, también presentó una hidrocefalia cerebral, una acumulación de líquido dentro del cráneo que provoca hinchazón en el cerebro y de no recuperarse, Angelita perdería la movilidad en el cuello y la cabeza, dijeron.

En el día, Pacheco pasaba largas jornadas en el hospital, que se convirtió en su primer hogar, mientras que el payaso Cheverito se dedicaba a sonreírle a la vida, con el corazón estrujado pero inspirado por la pequeña.

 

 

Días de temor y desacierto acompañaron a los inexpertos padres, quienes preocupados por la situación de salud no terminaban de asimilar la noticia.

Con lo cuidados requeridos Angelita superó la hidrocefalia y con el pasar del tiempo, la pequeña se convirtió en esa luz que fue disipando los temores de sus padres.

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Su discapacidad física no le ha sido un obstáculo para cumplir su sueño. Foto EDH/ René Estrada

Angelita no le teme a los retos

Angelita y el payaso Cheverito son todo un equipo, pues van demostrando el valor de una sonrisa hacia los demás. Su padre va inspirando el corazón de la niña como Cheverito.

El nombre artístico de Navarrete surgió a partir que lo describen como una persona “chevere”. Ese entusiasmo lo comparte con Angelita y le va demostrando que no hay imposibles sin intentarlo.

“Cuando ella tenía 6 años, en el kinder tuvo la noción de salir en la banda tocando los platillos. Su condición nunca la ha detenido a nada, ella se siente una niña normal y eso es lo que es” aseguró contento su padre.

Convencidos que con esfuerzo cada reto se puede lograr, la familia salió a las calles del municipio para demostrar el talento de la niña, que sin dificultad bailó junto a sus 13 compañeras.

“Cuando eligen a las cachiporrista, la niña se le sale a la mamá sin saber adónde iba y cuando sale la ve bailando, haciendo la prueba”, contó conmovido Navarrete, pues la menor nunca se ha limitado a cumplir sus sueños y este es el segundo año que sale como cachiporrista.

Debido a los cuidados que requiere, Pacheco asiste a diario a las clases de Angelita, pues forman un equipo en el que la madre se ha convertido en sus pies. Durante sus jornadas juntas, le demuestra que los sueños sólo son posibles cuando se trabaja por ellos.

La pequeña es bastante sonriente, dinámica y no duda en participar.

“A mi me gusta que me vean de lo que soy capaz, yo me siento feliz de participar” aseguró Angelita con gran alegría. Además ha participado en eventos de modelaje, danza moderna, la banda de música y demás.

La pequeña fue el foco de las mirada de los espectadores de Cojutepeque, quienes asombrado por el ejemplo de la niña y su madre, aplaudieron a su paso en la participación a través del Centro Escolar Candelario Cuéllar.

“Ella es muy receptivas con las rutinas y se compromete con el baile. Cuando me equivoco sólo me mira para regañarme”, dijo riendo su madre, quien la acompañó durante los tres meses de ensayos.

“Nosotros disfrutamos mucho junto a ella, su felicidad no tiene precio” añadió Navarrete, que a través del payaso Cheverito sale a las calles o asiste a eventos a demostrar su arte para sacar adelante a la familia.

Si usted desea contactar al payaso Cheverito para sus fiestas puede llamar al 23120028 o al 72797257.

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