Mujer detenida por patrulla fronteriza por ayudar a tres adolescentes salvadoreños en la frontera con Estados Unidos

Esmeralda, una de las migrantes salvadoreñas, habría muerto si no hubiese recibido atención médica de inmediato.

Foto AFP

Por N. Hernández / Agencias

May 13, 2019- 10:05

Carlos, de 22 años, su hermano, Francisco, de 20, y su hermana, Esmeralda, de 18 años, huyeron hace años de El Salvador y se fueron a vivir a Guatemala con un tía. La violencia en el país vecino los obligó a migrar de nuevo, esta vez hacia Estados Unidos. El país norteamericano resulto ser la única opción para evitar que Esmeralda fuera obligada a ser novia de un dirigente de una pandilla.

Emprendieron el viaje por el desierto junto con un grupo de migrantes, pero en el camino Esmeralda empezó a debilitarse y poco a poco se alejaron del grupo, quedaron sin comida, sin agua y perdidos. La salud de la salvadoreña se fue deteriorando poco a poco hasta llegar al punto de no poder caminar, según las declaraciones que proporcionaron a la oficina del defensor público federal.

Como un ángel caído del cielo Teresa L. Todd apareció en su camino.  Todd, fiscal de Marfa, una ciudad en el desierto de Texas, y del condado de Jeff David, iba camino a su casa cuando a la orilla de una calle vio a un joven que la saludaba con la mano.

“Tengo dos hijos adolescentes. Tengo un chico de 17 años y otro de 15, y parece que tiene el mismo tamaño que mi hijo de 15 años, y por eso literalmente pienso: ‘Oh, Dios mío, es como este niño en la lado de la carretera.’ Me doy la vuelta y vuelvo porque no puedo dejar a un niño al lado de la carretera “, dijo Todd al The New York Times.

Cuando ella paró descubrió que el estado de salud de Esmeralda era grave y necesitaba atención médica de urgencia, entonces les dijo que salieran de la zanja de donde estaban y subieran a su vehículo. Empezó a llamar a gente conocida para pedir ayuda entre ellos uno que trabaja con una organización que brinda servicios a refugiados y otro que es abogado de la Patrulla Fronteriza.

Minutos después, una patrulla fronteriza la paró y examinó su vehículo. El oficial insinuó que las mochilas de los salvadoreños tenía olores extraños y decidió mandar a llamar a otros agentes para que las examinaron, pues suponía que ellos viajaban con droga.

Mientras tanto, un oficial del alguacil le leía sus derechos a la fiscal Todd, después fue puesta en una celda en una estación cercana de la Patrulla Fronteriza, todos sus objetos personales fueron confiscados.

“Entro y un hombre dice: ‘¿Eres el conductor?’ Le dije: ‘No, soy la señora que se detuvo para ayudar a estos niños’. Parecían pensar que estaba sucediendo algo muy nefasto, cuando, literalmente, caí al borde de la carretera y traté de ser un buen samaritano”, dijo Todd.

La fiscal estuvo en la celda más de 45 minutos, después fue liberada y la llevaron de regreso a su automóvil, que todavía estaba al lado de la carretera. En total, todo este procedimiento de detención duró cerca de tres horas.

Los agentes fronterizos llevaron a Esmeralda a un centro médico regional, ahí fue tratada por la gravedad de su condición física. Según el reporte, ella estaba desnutrida, deshidratada, tenía heridas por espinas de cactus infectadas y rabdomiólisis, una grave enfermedad causada por necrosis muscular y que puede provocar insuficiencia renal.

Médicos que la atendieron aseguraron que de no haber sido rescatada por Todd y de no haber recibido atención médica habría muerto.

Ahora los tres salvadoreños se encuentran en un centro de Inmigración y Control de Aduanas en El Paso y podrían ser deportados.

“Los tres permanecen en custodia de ICE en espera de la disposición de sus casos de inmigración”, dijo una portavoz de ICE en una declaración a The New York Times.

Mientras tanto, Todd sigue siendo investigada por haber ayudado a los migrantes salvadoreños, puesto que es considerado como delito.

Los castigos para quienes “faciliten directa o indirectamente el tráfico ilícito” de personas al país son cada vez más fuertes desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. No solo lo dejó claro a través de un memorando firmado el 20 de febrero de 2017 donde le ordenó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tomar medidas más estrictas al respecto, sino que cada vez son más los casos como este, donde los buenos samaritanos o cualquiera que intente ayudar a un migrante, aún en casos de vida o muerte, pueden terminar enfrentando cargos.

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