La difícil búsqueda de empleo para una joven de la zona rural

Roxana es una joven del cantón Jahuataya, caserío Los Pozos, del municipio de Nueva Trinidad, Chalatenango. A sus 17 años se esmeró para sacar el bachillerato, a pesar del sacrificio que significaba levantarse a las 3:00 de la mañana para lograr salir 15 minutos antes de las 5:00 de la mañana, cuando el sol aún está por salir.

Por Menly Cortez

Ene 02, 2019- 15:00

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Roxana se graduó de bachiller hace seis años. No ha encontrado en la zona una oportunidad para seguir sus estudios superiores. Foto EDH/ Menly Cortez

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La joven de Nueva Trinidad pide mayores oportunidades de superación para los habitantes del área rural. Foto EDH/ Menly Cortez

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El caso de Roxana es solo uno de tantos ejemplos que buscan visibilizar las limitantes laborales, educativas, de salud, de seguridad y empleabilidad de los jóvenes de la zona rural, donde el acceso a la educación media es difícil y las oportunidades de superación son mínimas. Foto EDH/ Menly Cortez

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Roxana apoya en las labores domésticas a su madre; en la zona son muy pocos los jóvenes beneficiados con los programas del Gobierno. Foto EDH/ Menly Cortez

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Los jóvenes de la zona rural tienen desventajas frente a los de la ciudad, una de ellas es la falta de opciones para continuar con sus estudios superiores, además del nulo acceso al mundo laboral, según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Foto EDH/ Menly Cortez

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Nueva Trinidad es un municipio que durante el conflicto armado quedó desolado y fue destruido; sus pobladores se resguardaron en Honduras hasta la firma de los Acuerdos de Paz, cuando regresaron y comenzaron la construcción del municipio desde cero, con ayuda de organizaciones no gubernamentales y la Iglesia Católica. Foto EDH/ Menly Cortez

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Roxana es un claro ejemplo de los jóvenes que tienen la oportunidad de llegar a realizar la educación media pero los recursos económicos y la falta de oportunidades en el país, con mayor énfasis en la zona rural, la hacen formar parte de siete de cada diez jóvenes que no estudian ni trabajan en El Salvador, según el Informe de Desarrollo Humano de El Salvador (IDHES) 2018 que presentó recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Foto EDH/ Menly Cortez

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Roxana logró sacar con sacrificio la educación media. Foto EDH/ Menly Cortez

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Treinta kilómetros suman el trayecto de ida y vuelta que Roxana, ahora de 25 años, tenía que recorrer entre su casa y el Instituto Nacional de San José Las Flores, como parte del sacrificio que realizó en 2011 y 2012 para ser la primera de su grupo familiar en graduarse de bachillerato. Foto EDH/ Menly Cortez

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Según comenta Roxana, la migración en Nueva Trinidad es una de las opciones que más ven los jóvenes para superarse. Del grupo de diez muchachos que viajaban con Roxana al bachillerato, solo dos lograron terminarlo. El resto migró. Sin embargo, para esta joven la opción de migrar no está dentro de sus planes para superarse y apoyar a su familia. Foto EDH/ Menly Cortez

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