VIDEO: Antonio Banderas dice que si todo el mundo pagara 20% de las ganancias que obtiene no existirían los paraísos fiscales

Favorito para el premio Óscar de la Academia por su papel en "Dolor y Gloria", el español analiza el tema de los Panama Paper que se aborda en su más reciente comedia ‘The Laundromat’.

Por Fabián Waintal, Twitter: @fabianw

Dic 02, 2019- 12:12

Habiendo pasado por los festivales de cine más importantes de Cannes, Venecia y Toronto, Antonio Banderas aterrizó en Hollywood para estrenar la españolísima historia de Pedro Almodóvar, al mismo tiempo que aparece con otros grandes como Meryl Streep y Gary Oldman, en la comedia ‘The Laundromat’ que se ríe del escándalo de los Panama Papers. Y en una entrevista exclusiva, hablamos sobre la polémica realidad y la ficción del cine.

¿Cuánta ficción y realidad hay detrás del humor en ‘The Laundromat’ y el escándalo de los Panama Papers?
‘The Laundromat’ es una sátira. Es una película cómica detrás de la realidad pero que roza el astracán (mezcla de comedia y zarzuela, en España). Lo que ocurre es que hay unos personajes que son Jürgen Mossack (Gary Oldman) y Ramón Fonseca (el rol de Antonio Banderas) que tienen una empresa, en un lugar donde no se paga impuestos. Y ellos montan esa empresa donde hay de todo: hay personas legales que tienen sus ingresos y los colocan en estas entidades, y hay gente que no lo es. Esto también ocurre en las sociedades normales. Es decir, lo que ocurre con el tema de las tasas (impositivas) que es muy complicado. Imagínate que todo el mundo, no solamente las personas físicas, sino las entidades, las corporaciones, todo el mundo pagara el 20% de las ganancias que obtiene, esto (los paraísos fiscales) se hubiese acabado. Fíjate qué fácil. Nadie se cambiaría de país, nadie iría a paraísos fiscales. Nadie diría nada porque todo el mundo tendría que pagar lo mismo. ¿Qué pasa? Hay países que se benefician con eso y dicen “Si usted viene aquí no le vamos a cobrar el 20%, le vamos a cobrar el 5%.”

¿Te ha pasado a nivel personal?
Yo pago más impuestos que el Capitán Trueno. Yo, en Los Ángeles he pagado por 23 años el 54% porque yo pagaba las tasas estatales que eran un 40% y ahora este señor (el Presidente Donald Trump) la ha bajado a un 37% y por el Estado de California pagaba el 14%. No solamente del dinero que yo tenía en Estados Unidos sino en lo que Estados Unidos llamaba Renta Mundial. Es decir, yo había hecho inversiones en España, en patrimonio. Yo compraba edificios y se los alquilo a bancos. Eso, en España paga alrededor de un 27%. El resto, hasta el 54%, lo tenía que pagar en Estados Unidos. O sea, de todo lo que yo hacía en el mundo, cualquier cosa, vender una casa… ‘Tío Sam’ venía y cobraba.

Gary Oldman y Antonio Banderas protagonizan la comedia ‘The Laundromat’. Foto EDH / Netflix

Lo curioso es que, mirando quiénes estuvieron involucrados en los Panamá Papers, figura gente como el Presidente Macri y Pedro Almodóvar.
Pero es que no hubo nunca nada… Hay que enfatizar esto. Tener una sociedad no es delito. Y si alguien, en un momento determinado, un asesor financiero de Pedro pensó que, trabajando en el extranjero y teniendo muchas ganancias en el extranjero podía a lo mejor, beneficiarse en algún momento determinado teniendo una empresa extranjera, pues, eso es lícito.

¿Qué opinas entonces de la ficción del cine con ‘The Laundromat’, más allá del humor de la historia?
Es muy complicado: (en la historia) ocurre un accidente donde muere una persona allegada a Meryl Streep y ella quiere cobrar un seguro de vida después del fallecimiento. Pero resulta que esa compañía es una compañía pantalla, que en realidad no existe, que pertenece a otra compañía que pertenece a otra compañía. Eso sí que es un montaje ya delictivo. Pero claro, (mi personaje) Ramón Fonseca no tiene nada que ver con ese delito. Ellos (con él y el personaje de Gary Oldman) solamente han puesto los elementos. Esto es lo que ocurre además en este tema.

¿Estás de acuerdo entonces con los asesores fiscales que recomiendan los paraísos fiscales?
… Supongamos que tú, por ejemplo, trabajas en cinco países haciendo determinada actividad. A ti te pagan en cinco países distintos. Tú no sabes las legislaciones de cada país. Por lo tanto, a fin de año, cuando tienes que hacer tu declaración de la renta es un lío. ¿Y qué haces? Pues te vas a un asesor fiscal que se encarga de contactar a la persona con la que hayas trabajado en Italia, con la que has trabajado en Grecia y después con la que hayas trabajado en Sudáfrica, etc. Esta persona hace un paquete general y hace su declaración de rentas. Y tú le has dicho a esa persona “Yo quiero que todo esto sea legal, no puedo exponerme a un problema. Si hay que pagar se paga” y él te dice: “todo es absolutamente legal. Usted no se preocupe”. Y ahora resulta que un año, dos años, tres años después, un país te denuncia porque dice que no has hecho las cosas bien. “Pero es que yo tengo un asesor, yo no entiendo nada de esto” y te dice: “Pero la firma suya está aquí. El asesor fiscal no cuenta”. El asesor no tiene culpa de nada. La culpa te viene a ti e incluso puedes terminar en la cárcel por algo que ni entiendes. ¿Por qué, de repente, aparecen en estas listas personajes como la Reina de Inglaterra por ejemplo? ¿No crees que la Reina de Inglaterra no tendrá asesores fiscales increíbles? O el Presidente Macri, o deportistas, o actores o gente que tú dices, “Esta gente se habrá cuidado, ¿no?”. Bueno, porque es muy confuso, y además interpretable. Cuidado, es muy importante esa palabra, interpretable. Todo esto podría ser muy fácil, ¿pero por qué no es fácil? Porque esto es un arma política. Los de la izquierda te van a decir, “Voy a subirte las tasas (impositivas) porque yo soy como Robin Hood. Yo te subo las tasas a ti para poder sostener a los que menos tienen.” Eso es lo que dicen los de izquierda. Y la derecha te dice, “Yo voy a bajarte las tasas porque eso dinamiza la economía, y al dinamizar la economía se hace más flexible, la gente invierte más en empresas porque no tienen una carga fiscal tan fuerte y eso genera más empleo.

Antonio Banderas en el estreno de ‘The Laundromat’, en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto, en Canadá. Foto EDH / Cortesía Fabián Waintal

Como si la fama internacional fuera el mejor impuesto en el mundo del cine, Antonio Banderas había llegado en el momento justo a Hollywood. Andy García ya se había tomado el trabajo de rechazar los típicos estereotipos del narcotraficante, convirtiéndose en un americano que además tenía acento cubano. Pero Antonio fue más allá. Con la ventaja de multiplicar la popularidad que ya había ganado con Pedro Almodóvar en España, Antonio se dio el lujo de aceptar solo aquellos roles donde pudiera destacarse, de verdad, aceptando incluso la primera película ‘Mambo Kings’, sin saber una sola palabra de inglés (sí, sí, aprendió el guion por fonética).

Y en un mundo del cine donde los norteamericanos suelen ser los superhéroes, él supo encontrar su lugar como héroe, detrás de un traje del ‘Zorro’ o el Mariachi de ’Desperado’ y ‘Once Upon a Time in Mexico’, hasta cuando solo apareció con el marcado acento de su voz, detrás del Gato con Botas de ‘Shrek’. Así fue como también convirtió el acento hispano del narcotraficante en el sensual Latin Lover de ‘Original Sin’ con Angelina Jolie o el novio gay de Tom Hanks en ‘Filadelfia’. Incluso le abrió la puerta de Hollywood a otros latinos como Salma Hayek y Penélope Cruz, Benicio del Toro y Javier Bardem.

Lo curioso es que todos ellos, Penélope, Javier, Benicio y Salma vivieron la gloria del Óscar (Salma solo estuvo nominada por ‘Frida’). Y muy pocos lo saben, pero Antonio tuvo una nominación al Óscar, cuando fue el productor del cortometraje de animación ‘La Dama y La Muerte’ que ganó después el Premio Goya. Suena curioso: el galán hispano que más éxito tuvo en Hollywood, nunca estuvo nominado al Óscar, como Mejor actor. Pero después de haber ganado este año en el Festival Internacional de Cine en Cannes, volvieron a surgir las esperanzas. En especial, por el estilo de cine de ‘Dolor y Gloria’, donde en cierta forma también cuentan su lado de la historia con Pedro Almodóvar.

¿Qué hay de verdad y ficción en la historia de Pedro Almodóvar en ‘Dolor y Gloria’?
Hay cosas que son reales, que son biográficas, que ocurrieron y hay cosas que son elementos que Pedro quería decir a la gente y nunca dijo. Como, por ejemplo, su madre. Por ejemplo, quizás, la terminación de una relación amorosa (con un argentino), quizás, cosas que nunca les dijo a los actores.

El actor junto a Nora Navas, en una de las escenas del filme ‘Dolor y gloria’ de Pedro Almodóvar. Foto EDH / Sony Pictures

¿Y qué hay de ficción?
Yo tampoco puedo decirte completamente qué no pasó para nada porque, a pesar de tener una relación de amistad con Pedro de cuarenta años, Pedro es una persona muy privada y yo siempre he respetado esos límites, esas fronteras que él establecía dentro de su propia amistad. Y nunca traté de sobrepasarla. Hasta a mí me sorprendió cuando me llegó el guion por primera vez, me sorprendió ver determinadas cosas, muy especialmente todo lo que tiene que ver con la familia, con la madre.

¿Y en el caso tuyo, la historia del actor que cuenta Almodóvar en la misma película, con Leonardo Svaraglia, no es también tu historia?
Bueno, él (Pedro Almodóvar) compone un personaje que es Alberto, que es un actor y que tiene un poco de mucho, su Frankenstein de muchos actores que hemos trabajado con él, incluidas las mujeres. Ahí hay trozos de Carmen Maura, trozos míos, probablemente trozos de Rossy de Palma, trozos de Poncela, trozos de mucha gente que hemos trabajado con él. Y en un momento, es como que siente la necesidad de acudir de nuevo a esos actores, en este caso representados en ‘uno’ para cerrar algunos círculos que quedaron abiertos en el pasado, para la reconciliación.

¿Pero cómo fue realmente aquel momento en que conociste a Pedro Almodóvar?
Aquel primer momento fue curioso. Yo estaba haciendo teatro en el Teatro Nacional en España y me estaba tomando un café antes de una representación con unos actores compañeros míos y llegó esta persona con un maletín rojo. Se sentó, habló, muy gracioso, un monólogo que no recuerdo sobre qué, pero recuerdo reírme, pensando que era un tipo muy ingenioso. Cuando se iba a marchar, se levantó, me miró y me dijo que tenía una cara muy romántica y que necesitaba hacer películas. Después que se marchó, pregunté quién era y me dijeron que era un señor que se llamaba Pedro Almodóvar, que había dirigido una película pero que no iba a hacer más (Risas). Esa fue la primera vez que yo conocí a Pedro Almodóvar.

¿Es cierto que la fama de tu nombre se la debes literalmente a Pedro Almodóvar, teniendo en cuenta que en tus documentos figuras como José Antonio Domínguez?
Sí, fue Almodóvar (Risas). Yo había hecho la obra de teatro en Madrid como José Antonio Domínguez y Pedro (Almodóvar) me dice, “Pero eso suena a torero. ¿Cómo se llama tu madre?” y cuando le dije Banderas, él me dice, “Perfecto. Sácate el José” y quedó ‘Antonio Banderas’.

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