Sector servicios es el que más aporta a la economía de El Salvador, dice BCR

El presidente del BCR, Carlos Federico Paredes, aseguró que ahora la economía salvadoreña es mucho más diversificada y que no depende de los productos tradicionales.

Carlos Federico Paredes es un economista de profesión. Foto Archivo

Por Vanessa Linares

Sep 04, 2019- 04:00

El nuevo Sistema de Cuentas Nacionales ratificó lo que ya los economistas habían observado: el sector servicios es el que más aporta a la economía del país, aseguró el presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Federico Paredes.

Según el funcionario, este esperado ajuste, publicado en marzo de 2018, vino decir “con claridad meridiana cómo es la economía del país y cómo se comportan sus actores”.

“Se ha hecho una actualización de las cifras; y si bien ya veníamos hablando de que El Salvador era una economía de servicios, este esfuerzo de actualización está ratificando que sectores como los que en el pasado participaron de una manera fundamental en la formación del producto, como el sector agrícola, han tenido niveles de participación escasamente del 5 % contra otros como el de servicios, que están arriba del 70 %”, explicó Paredes.

Y es que, en efecto, los cambios en las estimaciones del nuevo Producto Interno Bruto (PIB) se deben, además de una nueva metodología de medición y los efectos de las políticas económicas aplicadas, a que la estructura económica del país cambió así como los costos de las distintas ramas de actividad.

Por ahora El Salvador es un país en el que habitan más de seis millones de personas; está dolarizado y su estructura de participación económica se divide principalmente entre las actividades de servicios (69.3 %), industrias manufactureras (16.1 %) y actividades agropecuarias (5.9 %).

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La compañía nacional The Stonebot Studio presentó su más reciente título en la famosa feria de tecnología, en Los Ángeles, California. “The Last Friend” se convertirá muy pronto en el primer juego de video salvadoreño en ser distribuido en las plataformas Nintendo Switch, Xbox One, PlayStation 4, Microsoft Windows y Steam.


De acuerdo con sus últimos datos disponibles, el BCR confirmó que a julio El Salvador recibió $3,2228 millones en remesas familiares; importó bienes por $7,050 millones (4.8 % más) y exportó otros $3,591 millones (0.9 % más que el año pasado) principalmente por aumento en las ventas de productos de maquila como papel ($25.6 millones más), bebidas ($22.7 millones), textiles ($20.6 millones, alimenticios ($13.3 millones), y farmacéuticos, sustancias químicas medicinales y productos botánicos de uso farmacéutico.

Además, durante el primer trimestre de 2019, el flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) que se inyectó a la economía salvadoreña alcanzó un monto de $177.3 millones; y estos recursos estuvieron asociados principalmente al sector servicios, entre ellos, el financiero ($91.5 millones) por operaciones de empresas tenedoras de acciones; el sector de electricidad con $75.5 millones, gracias a los nuevos proyectos de energía renovable, además de los servicios de transporte aéreo y los operadores logísticos, con $59.1 millones.

Paredes explicó que las actividades de servicios salvadoreños están teniendo un despegue tal que, por ejemplo, le han valido a las empresas salvadoreñas ThreeArtMedia ganar el primer lugar en el Gaming Pitch Competition 2018 en el marco de la VIII convención de la Asociación Latinoamericana de Exportadores de Servicios ; y a The Stonebot Studio, con su videojuego “The Last Friend”, ser seleccionado entre las mejores 40 producciones del evento Media Indie Exchange (The Mix) en la Electronic Entertainment Expo.

“Estamos notando un mayor apetito por inversión y eso es resultado de confianza. Efectivamente el término de confianza es lo que nos ha faltado a lo largo de la historia política del país y tenemos que trabajar en eso”, alentó Paredes.

Condición puede ser oportunidad

Según el líder de la institución técnico reguladora, en una postura más optimista, las condiciones actuales de la nación pueden ser una oportunidad para crecer siempre y cuando se aprovechen.

En ese sentido, la mejor manera para que El Salvador logre despegar en un crecimiento económico sostenible es que su estrategia de desarrollo esté basada en incentivar la inversión en lugar del consumo.

El funcionario reconoció que en los últimos 70 años, la tasa de crecimiento económico promedio del país nunca ha superado el 2 %, a excepción de algunos años pico en los que coincidió con la construcción de proyectos de gran envergadura o la venta de bienes del Estado; y aunque llegó a considerarse “El Japón de Centroamérica”, poco a poco el declive de la nación cuscatleca ha llegado al punto en que se ha visto en el rezago de la región como la economía menos productiva y la que menos inversión extranjera atrae.

Entonces, ¿qué tienen las naciones vecinas que les permiten superar a El Salvador? Según Paredes, inversión y consistencia en saber qué hacer.

“Hemos platicado distintos modelos de crecimiento en este país, pasando de más mercado a más Estado, hasta una mezcla de participación del Estado y de mercado y probablemente lo que no hemos tenido es persistencia de una hoja de ruta”, consideró el titular del BCR.

Mientras en años anteriores la lógica de que al recibir más de $5,000 millones en remesas familiares cada año era una palanca para que los salvadoreños gastaran el dinero y por ende se dinamizara la economía; el nuevo presidente del Banco consideró que una mayor inversión, tanto privada como pública, es “la manera más sana” de motivar el crecimiento.

Paredes explicó que Panamá, por ejemplo, crece alrededor de 6 % cada año pero invierte el equivalente al 44 % de su Producto Interno Bruto (PIB), una cifra cercana a los $44,000 millones. El Salvador, en tanto, mantiene tasas bajas, pues al cierre del año pasado la inversión sumó $4,287 millones, equivalentes solo al 16 % del PIB (estimado para ese año en $26,056 millones); y vale aclarar que la mayoría de esta inyección de capital proviene del sector privado.

En reconocimiento del innegable acelerador económico y de desarrollo que implica la inversión, el titular del BCR aseguró que la institución “se ha movido hacia una posición de mayor alineamiento con el Ministerio de Hacienda sobre que la estrategia de desarrollo del país debe estar basada en la inversión y no en el consumo”.

Así, dijo, una de las primeras apuestas del nuevo Ejecutivo es fortalecer la capacidad de identificar asocios público privados.

 

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El Banco Central finalmente publicó la actualización del sistema. Hay una revisión a la baja del Producto Interno Bruto, que cambiará la forma de medir la deuda, el déficit, etc.


 

El Plan Cuscatlán, afirmó el representante gubernamental, es la estrategia de gobierno para el quinquenio y da algunas luces de proyectos que pueden impulsar al país hacia el destino esperado.

Pero, además de tener claras las iniciativas, según el BCR, esta “hoja de ruta” debe acompañarse con la continua coordinación con los sectores productivos del país y el reconocimiento de la necesidad de armonía entre el capital (dinero) y el trabajo (las personas).

Hasta el momento, el representante indicó que el Ejecutivo comienza a acelerar la marcha y el sector privado le ha dado señales de tener expectativas favorables de concretar estos proyectos.

Urge recuperar sector agrícola y pecuario

El Sistema de Cuentas Nacionales ajustó la fotografía de cómo es la economía salvadoreña y develó que el sector agropecuario dejó de ser la actividad productiva con mayor aportación al Producto Interno Bruto (PIB). Según los datos, la producción de este sector ha sido afectada por causas de carácter estructural como la reducción en la superficie sembrada, variación de precios y volumen de producción; y por causas del cambio climático como los fenómenos de sequías y tormentas extremas.

Así, producciones de bienes primarios como el algodón, el azúcar y el café sufrieron un desincentivo por el alza en los costos de producción y su baja rentabilidad.

El titular del BCR insistió en la necesidad de recuperar el equilibrio y dotar al sector agrícola y pecuario de mayor tecnología, conocimiento, ‘know how’ de hacer negocios y, sobre todo, combatir la delincuencia que apremia a quienes se dedican a estas actividades.

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