El acoso sexual que acabó con la vida de una joven en Nueva Trinidad, Chalatenango

El crimen ha causado alarma. El detenido acosaba a la víctima dice la madre de ella; la mamá de él dice: está enfermo de la cabeza. Paradójicamente ese municipio de 1,700 habitantes y 46 km mantiene una campaña contra la violencia y el acoso sexual.

Un agente policial de Nueva Trinidad conduce a Francisco Alberto, al Juzgado de Paz de Nueva Trinidad, donde se realizó la audiencia inicial en su contra por el feminicidio de Silvia Yesenia Menjívar. Foto EDH/ Jorge Reyes

Por Jorge Beltrán Luna

Abr 10, 2020- 22:10

Nueva Trinidad es un pequeño pueblo de cuatro o cinco calles angostas y pavimentadas. Sería mucho decir que la zona urbana tiene más de cien casas. Es un pueblo tranquilo desde que terminó el conflicto armado de la década de los 80. Sin embargo, esa tranquilidad fue alterada por un feminicidio registrado el pasado 1 de abril.

Tres días después de que el cadáver de Silvia Yesenia Menjívar, de 25 años, fuera encontrado en unos matorrales, con heridas de arma blanca y signos de violencia sexual, ocurrió otro hecho que la gente ya se lo esperaba.

La Policía Nacional Civil (PNC) capturó a Francisco Alberto, de 31 años, como sospechoso de asesinar a Yesenia.

Los vecinos de Nueva Trinidad conocían a ambos.

Desde hacía poco menos de un año, a Francisco la alcaldía le había dado trabajo como barrendero. Y ahí andaba, de un lado a otro barriendo las calles.

Personas que trabajan en esa comuna aseguran que el empleo le fue dado como un gesto de apoyo, para que se sintiera útil y se mantuviera ocupado, pues ya sabían del mal que padecía: había estado en tratamiento médico en el hospital psiquiátrico de Soyapango.

Por su parte, Yesenia trabajaba con una de sus hermanas, a quien le cuidada dos niñas, inmediato al parque del pueblo. Era muy conocida en el casco urbano a pesar de que vivía con su madre, Isabel, en el cantón Carasque.

Los vecinos la describen como una joven tranquila y jovial.

“Había un muchacho por aquí que la atemorizaba diciéndole que sería de él por las buenas o por las malas”, dijo Isabel, la madre de la joven víctima, luego de salir de la audiencia inicial en el Juzgado de Paz de Nueva Trinidad, que resolvió que Francisco debe permanecer en prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación judicial.

De acuerdo con Isabel, a manera de defensa, Francisco dijo en la audiencia que sufría de una enfermedad mental y que había estado tomando medicinas para eso.

La mujer asegura que Yesenia le comentaba sobre el acoso sexual que sufría, sin embargo, nunca denunció el caso. Policías de la localidad también aseguran que nunca recibieron quejas de la joven.

“El se le hacía novio y la amenazaba. Ella no estaba de acuerdo porque no lo quería y siempre él anduvo de necio, va de mensajearle por celular”.

Isabel, madre de Yesenia

“Hubiera preferido que denunciaran”

Teresa Alberto, la madre de Francisco, dice que no cree que su hijo haya cometido tal crimen, aunque deja abierta la posibilidad de que por sus problemas de salud haya hecho eso.

Ella cuenta que el día que encontraron el cadáver de la joven, su hijo llegó a la casa y ella no vio en él nada anormal.

A pesar de lo afirmado por Teresa, el día que Francisco fue capturado, le encontraron en la casa (donde vive con su madre) el teléfono celular de Yesenia y una bolsa que cargaba ese día.

“Yo digo que en algún caso que él haya sido yo pienso que lo deberían llevar a un centro donde lo puedan tratar. Él tiene problemas de la cabeza, tiene expediente en el (hospital) Psiquiátrico. El doctor Fuentes les puede decir”, afirmó Teresa luego de enterarse de que la Fiscalía decía que tenía pruebas fuertes contra Francisco y que por eso lo mandarían prisión preventiva.

A diferencia de Isabel, a quien se le permitió entrar a la sala de audiencia, la madre del sospechoso tuvo que quedarse fuera, escuchando desde la calle las acusaciones de la Fiscalía. Después de un rato, un policía le ordenó que se retirara.

“Vino enfermo de EE. UU.”

Los vecinos de Nueva Trinidad entrevistados por El Diario de Hoy dicen que jamás imaginaron que Francisco asesinara a Yesenia. Algunos aseguran que a veces los miraban platicando a ambos y que todo parecía normal.

Nueva Trinidad fue un municipio muy golpeado por la guerra.

Frente a la iglesia católica aún sobrevive el árbol de copinol donde militares torturaban a quienes daban como sospechosos de ser guerrilleros o colaborar con ellos.

Teresa cuenta que su marido (padre de Francisco) fue asesinado en el último operativo que el Batallón Atlacatl hizo en la zona. Lo hallaron muerto entre unos montes.

Ante las pocas oportunidades de trabajo que existen en el municipio, muchos jóvenes emigran a Estados Unidos. Francisco lo hizo, siguiendo los pasos de una hermana.

“Como a los dos años y medio regresó, pero ya venía enfermo de la cabeza; lo llevamos al hospital (Psiquiátrico) le dejaron tratamientos con medicina pero hace como un año dijo que ya sentía bien y dejó de tomar las pastillas; yo en los últimos días le había notado que no estaba bien porque me botó mi teléfono celular y cuando le pregunté por qué lo había hecho, me dijo que porque mucho hablaba”, relata la madre del sospechoso.

En el pueblo no sabían que a Francisco le estaba volviendo a afectar su enfermedad y por eso tal vez no sospecharon que Yesenia había comentado a su madre que la acosaba sexualmente.

Hasta que el 1 de abril anterior, en ese pueblo donde abundan los mensajes contra la violencia, contra la violación de los derechos humanos y contra el acoso sexual, se despertaron con la noticia de que Yesenia había sido asesinada. Y tres días después corrió la noticia de que Francisco la había matado.

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