En oriente se han incumplido protocolos de Salud en entierros

Las víctimas fallecieron en el hospital Regional del ISSS, en San Miguel. En Santa Rosa de Lima, la sepultura no cumplía los requisitos sanitarios.

Por Insy Mendoza

Jun 19, 2020- 05:30

LA UNIÓN. Pese a que las muertes están relacionadas al COVID-19, en ninguno de los dos casos se cumplió correctamente el protocolo sanitario para los funerales y, por lo contrario, hubo asistencia en uno de los entierros, una de las sepulturas era de poca profundidad y ahora las autoridades municipales de los municipios de Conchagua y Santa Rosa de Lima están preocupadas.

En Conchagua, la víctima es un hombre originario de ese municipio pero que vivía en San Miguel.

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Él falleció el pasado viernes 12 de junio en el hospital Regional del Seguro Social (ISSS), de San Miguel, y el cadáver fue trasladado al cementerio municipal de Conchagua.

Amistades y familiares asistieron al funeral en el camposanto; hasta ese momento no hubo presencia de personal del Ministerio de Salud que alertara de la situación.

Jesús Medina, alcalde de Conchagua, opinó que el Ministerio de Salud debió haber seguido el protocolo de acompañamiento hasta que el cadáver fuera sepultado.

El edil también informó que la Comisión Municipal de Protección Civil no recibió notificación que alertara de la situación, y cómo el difunto era una persona muy apreciada en la comunidad hubo un estimado de un centenar de personas que acompañó en el recorrido al cementerio; incluso asistieron empleados de la comuna.

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Debido a lo anterior, los nueve empleados municipales que asistieron al entierro fueron enviados a cuarentena domiciliar por 15 días, por haber estado altamente expuestos a un caso sospechoso del COVID-19, expuso el alcalde Medina.

“Es lamentable que no hubo custodia de la Policía, ni del Ministerio de Salud. La caja estaba sellada y considero que la familia debería de haber estado informado que la muerte de su pariente era por sospecha del coronavirus”, comentó Medina.

Residentes del área urbana de Conchagua manifestaron que la víctima era un profesional muy querido y que por eso la familia decidió que se enterrará en el cementerio de ese municipio, pero los que asistieron desconocía que su muerte estaba reportada como sospecha del COVID-19.

En Santa Rosa de Lima

Residentes de las colonias aledañas al cementerio aseguran que en ese camposanto no hay espacio, ni las condiciones para sepultar a personas que mueran por sospecha o caso confirmado de COVID-19.

El pasado lunes 15 de junio, una comerciante de la localidad falleció en el ISSS de San Miguel, con diagnóstico de sospecha del COVID-19; en ese caso un empleado del Ministerio de Salud llegó hasta la entrada principal del camposanto y luego se retiró.

Ese día en el panteón había dos sepulturas que se encontraban llenos de lodo y agua.

A raíz de ese caso, las autoridades municipales removieron al administrador del cementerio por haber divulgado en redes sociales un vídeo y fotos de la excavación donde enterraron a la comerciante.

En ese caso, el administrador dejó al descubierto que hubo mal manejo del procedimiento por parte de la comuna y de todas las instituciones involucradas en la aplicación de los protocolos para entierros vinculados al nuevo virus.

Hasta el miércoles 17 de junio, Francisco Maximiliano Mejía era administrador del cementerio municipal de Santa Rosa de Lima y fue removido al departamento de Aseo y Mantenimiento.

Mejía aseguró que en ningún momento el alcalde, Rony Lazo, y el concejo municipal le notificaron que en el panteón sería enterrada la víctima, cuya muerte se asoció a COVID-19.

El exadministrador narró que las personas que transportaron el féretro lo dejaron a un lado de la fosa porque no tenían lazos, palas y picos para realizar el entierro.

El proceso final del entierro de la comerciante quedó a cargo de una persona, en estado de ebriedad, quien no usó equipo de protección, de acuerdo a testigos.

“El hoyo no reunía las condiciones de profundidad, estaba inundada con agua y lodo; por esas denuncias que hice, tomaron represalias y me trasladaron a otra área”, declaró Mejía.

Además añadió que tiene “por escrito, por parte de la familia, que la señora murió por COVID-19, y a pesar de eso no hubo presencia del Ministerio de Salud para asegurarse que todo se hiciera con las medidas de protección”.

Se buscó la versión oficial del alcalde de Santa Rosa de Lima, Rony Lazo, pero no contestó el número celular al que se le marcó.

Algunas fuentes extraoficiales del Ministerio de Salud de la región oriental manifestaron que debido a la falta de los equipos de bioseguridad, el personal no quiere ir a verificar que se cumplan los protocolos de traslado de pacientes o entierro de víctimas.

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