Artista salvadoreño interviene edificio en Brasil

El artista Kevin Baltazar llevó hasta Río de Janeiro su proyecto de exploración urbana. En él, el creador desea provocar otras libertades, dinámicas y narrativas.

El artista exploró los 16 niveles del edificio. / Foto Por EDH- Cortesía Kevin Baltazar

Por Sara Castro

Nov 27, 2019- 11:07

El concepto de arte siempre ha estado en constante debate y sus límites son dilatados. El artista salvadoreño Kevin Baltazar lo ha desafiado a través de su visión de exploración urbana.

No son esculturas, ni arte-objeto, mucho menos pinturas; sus obras están relacionadas a la intervención de estructuras abandonadas. Y bajo esa línea de trabajo fue seleccionado para realizar un proyecto de movilidad artística gracias a la convocatoria del Fondo Municipal para la Cultura y las Artes de San Salvador (Fomcass).

A partir de ello, Kevin Baltazar viajó hasta Río de Janeiro, Brasil, para realizar un “ejercicio de ocupación” en el Hotel Turístico Gávea, un inmueble ubicado en el lujoso barrio de Gávea, pero del que ahora solo queda un “esqueleto”.

El artista documentó por medio de fotografías el abandono de la estructura, los grafitis de visitantes esporádicos y la vida natural que ha irrumpiendo en la estructura, en fin una “ruina urbana”, como lo califica Kevin Baltazar.

Para Kevin Baltazar las ruinas modernas pueden inspirar a descentralizar las diversas expresiones artísticas. Fotos EDH / Cortesía Kevin Baltazar

Según Kevin Baltazar, el argumento de su intervención se centra en “presentar la ciudad como una distopía posterior a la ocupación de los humanos y sus construcciones, se reinventa el modo de operar sobre el espacio público-urbano a través de la exploración e infiltración proporcionando maneras de comprender y dar forma a procesos de exploraciones sobre espacios decadentes, entre, un pensamiento metafórico espacial sobre la ciudad desacreditada, que todos olvidan”.

Y en efecto, el edificio en el que hizo su infiltración formó parte de un proyecto arquitectónico brasileño que “fracasó”, pues fue pensado para ser una zona urbanística de 60 edificios, de los que solo se construyeron dos, y funciona solamente uno. Y dicho hotel se convierte en el reflejo de los cambios urbanos, del desplazamiento del ser humano, la inestabilidad económica y “las utopías capitalistas”, de acuerdo con el salvadoreño.

La exploración de estos espacios es considerada por Kevin Baltazar una libertad de expresión, un proceso donde no existen los procesos institucionales ni curatoriales que “legitiman o excluyen a artistas”. Para él, este proyecto “busca trascender la razón moderna, aquella visión desarrollista hegemónica y hasta capitalista”.

Desde esa visión, el salvadoreño también ha intervenido, junto con otros artistas, edificios deshabitados en San Salvador, resistiéndose así a la centralización y la institucionalidad del arte en el país, ejemplo de ello fue la exposición “Sitios: intervenciones desde el reverso”, realizada en 2018.

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