El Niño golpea la ganadería y amenaza los precios de la canasta básica en 2027
La sequía asociada con El Niño podría afectar las cosechas, el abastecimiento de granos básicos y los gastos de las familias salvadoreñas durante 2027.
Los precios de los alimentos en El Salvador podrían enfrentar nuevas presiones durante 2027 debido a los efectos del fenómeno climático de El Niño sobre las cosechas y el abastecimiento regional, según advirtió el economista y expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Mauricio Choussy, durante una entrevista en un programa nacional.
El economista explicó que las consecuencias de este fenómeno podrían extenderse durante buena parte del próximo año, especialmente si las condiciones secas afectan la producción de granos básicos en El Salvador y otros países centroamericanos.
Entre los productos expuestos a estas condiciones se encuentran el maíz y el frijol, dos alimentos de consumo habitual en los hogares salvadoreños. Sus precios pueden verse afectados por la disponibilidad de cosechas nacionales, las importaciones y los costos de producción y transporte.
“Esto no es un fenómeno de dos o tres meses, es un fenómeno que va a estar con nosotros y que va a afectar la pobreza”, expresó Choussy, quien recordó que durante episodios anteriores de El Niño el país enfrentó dificultades para abastecerse de determinados granos.

¿Qué alimentos podrían encarecerse en 2027?
El maíz blanco y el frijol rojo figuran entre los productos que podrían enfrentar presiones de abastecimiento si las condiciones secas continúan afectando las cosechas. Sin embargo, los datos oficiales muestran que sus precios han tenido comportamientos diferentes durante 2026.
Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado el 14 de septiembre de 2026, los precios mayoristas del maíz blanco en El Salvador se mantuvieron estables durante julio y agosto, debido a que las importaciones compensaron la limitada disponibilidad de producción nacional.
En el caso del frijol rojo, la FAO registró ligeros incrementos mensuales durante julio y agosto, relacionados con la prolongación de las condiciones secas y el retraso de las cosechas. No obstante, sus precios mayoristas se encontraban aproximadamente un 20 % por debajo de los registrados un año antes, principalmente por las importaciones procedentes de Nicaragua.
La situación ha sido diferente en Honduras, donde los precios mayoristas del maíz blanco aumentaron aproximadamente un 20 % interanual en julio de 2026, según la FAO. El organismo relacionó esta tendencia con la preocupación por los efectos de la sequía sobre las cosechas, así como con los mayores costos de combustibles y fertilizantes.
En su evaluación del 7 de octubre, la FAO también advirtió que las condiciones de sequía asociadas con El Niño habían afectado la producción de maíz en Honduras, especialmente en los departamentos del Corredor Seco, donde se reportaron pérdidas entre pequeños agricultores.
Estos datos reflejan que las condiciones climáticas pueden tener consecuencias distintas entre países. Aunque El Salvador todavía no registraba aumentos interanuales similares en los precios mayoristas del maíz blanco, una reducción de la oferta regional podría representar un riesgo para el abastecimiento durante los próximos meses.

La sequía también puede afectar la carne y la ganadería
Los efectos de El Niño no se limitan a los cultivos. La falta de lluvias también puede reducir los pastizales utilizados para alimentar al ganado, lo que obliga a algunos productores a comprar mayores cantidades de alimento para mantener a sus animales.
Un reportaje de la agencia AFP documentó durante un episodio anterior de El Niño las dificultades que enfrentaban los ganaderos en el mercado de Sensuntepeque, Cabañas, ubicado dentro del Corredor Seco Centroamericano.
En aquel período, la Asociación de Ganaderos de El Salvador estimó que la sequía afectaba al 60 % del sector bovino nacional, especialmente en las zonas donde la falta de precipitaciones había reducido la disponibilidad de pasto.
“¡Imagínese cómo está de flaca esta animalita! ¿Por qué? Por falta de pasto”, relató Antonio Aguilar, uno de los ganaderos entrevistados, al referirse al estado de una de las reses que se comercializaban.
Los productores señalaron que una carga de maíz utilizada para alimentar al ganado había pasado de costar aproximadamente $500 a $900 en un año. Ante estos gastos, algunos propietarios decidieron vender sus animales antes de que continuaran perdiendo peso.
Misael Novoa, comprador y vendedor de ganado, explicó que una vaca que normalmente podía comercializarse por unos $500 llegaba a venderse por la mitad debido a su condición física y a los gastos necesarios para recuperarla.
Estos antecedentes muestran cómo una sequía prolongada puede afectar los costos de producción ganadera. Sin embargo, no permiten establecer cuánto podrían variar los precios de la carne o la leche durante 2027, ya que estos también dependen de la oferta, la demanda y otros costos de comercialización.

¿Qué cambia entre 2026 y 2027 para las familias?
Durante 2026, El Salvador ha enfrentado condiciones climáticas que representan riesgos para la producción agrícola. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) advirtió en abril sobre una canícula anticipada y posibles períodos de sequía meteorológica de intensidad moderada a severa, especialmente en las zonas oriental y paracentral del país.
La institución explicó que la influencia de El Niño podía alterar la distribución de las precipitaciones durante la temporada lluviosa, provocando períodos secos incluso en meses en los que normalmente se registran lluvias.
A esta situación se suma la dependencia de productos importados. En su informe sobre El Salvador, publicado en enero de 2026, la FAO estimó que las importaciones de cereales representan aproximadamente el 50 % de las necesidades de consumo nacional.
El organismo proyectó para el ciclo comercial 2025-2026 importaciones de cereales por 1.27 millones de toneladas, alrededor de un 10 % por encima del promedio. Estas compras incluyen trigo y maíz blanco destinados al consumo, así como maíz amarillo utilizado por la industria de alimentación animal.
Choussy también señaló que los combustibles, fertilizantes y costos de transporte pueden agregar presión al precio final de los alimentos. El economista cuestionó que el maíz llegara a los consumidores a un precio cercano a los $32 por quintal, una cifra mencionada durante su entrevista que no constituye una cotización oficial uniforme para todos los mercados.
Para conocer cómo cambian los gastos de alimentación, las familias pueden consultar los valores mensuales de la Canasta Básica Alimentaria publicados por la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC), que permiten comparar los costos correspondientes a las áreas urbana y rural.
También pueden revisar el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide las variaciones de precios de un conjunto más amplio de bienes y servicios. Ambos indicadores permiten distinguir entre el costo de la alimentación básica y el comportamiento general de los precios.
Por ahora, la advertencia de Choussy plantea un posible escenario de encarecimiento durante 2027, pero no establece cuánto podrían aumentar los productos. La evolución dependerá de las cosechas, las condiciones climáticas, el abastecimiento regional, las importaciones y los costos de producción y distribución.

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