Opinión

La ola de partida

Me siento optimista al pensar que realmente esto sea un verdadero inicio para el surf competitivo en El Salvador

Bryan Pérez realiza una maniobra en El Tunco. / Foto Por Cortesía Indes

Por Ada Hernández, periodista de Tigo Sports | Twitter: @adahernandezc | Nov 22, 2019- 05:31

Fue aproximadamente a mediados de los 60’s cuando un pequeño pueblo costero de El Salvador fue invadido por amantes de la adrenalina y el mar, quienes tras recorrer desde Guatemala hasta Panamá en busca del paraíso decidieron regresar a El Salvador impresionados por los aproximadamente 300 km de diversidad de oleaje perfecto. Se quedaron, y poco después fue fácil proponer una nueva manera de vivir en la zona, que posteriormente se convertiría para los más grandes en una nueva pasión y para los más chicos en nuevos sueños: El surf.

Muchos pensamos que el surf en nuestro país es una fiebre que comenzó en los Panamericanos con nuestro surfer Bryan Pérez. La realidad es que Bryan tiene más de 10 años surfeando todo el litoral; mientras algunos celebraban el pase al mundial del 70’ otros festejaban, sin saberlo, ser de las primeras camadas de surferos salvadoreños que posteriormente se convertirían en leyendas de la zona.

A partir del inicio de la historia del surf en nuestro país, la disciplina se ha ido desarrollando de manera silenciosa, sin mucho foco y hasta casi escondida. Aunque no se puede negar que la naturaleza del surf es justo así, más pasión y menos exposición.

Poco a poco, El Salvador ha ganado fama por las condiciones ideales para practicar surf. En diferentes ocasiones, he escuchado por parte de amigos extranjeros que el país es “El Hawaii de Latinoamérica” precisamente por contar con olas derechas perfectas, un par de izquierdas mágicas, ‘Beach breaks’ de ensueño y, por su puesto, ‘Point breaks ‘que quitan el aliento. Personalmente no me gusta ser “El Hawaii” de Latinoamérica. Me gusta más ser solo El Salvador de las olas perfectas; si de surf se trata, tenemos potencial para ser el Sujeto y no un simple comparativo.

Algunos atletas han personalizado sus tablas de surf con diseños creativos. Foto EDH/ Jessica Orellana

Ese potencial que ha sobresalido en muchas ocasiones, quedó evidenciado nuevamente el pasado fin de semana cuando tuvimos la oportunidad de albergar la cuarta y última fecha del ALAS Latin Pro 2019. Esta fecha en El Salvador tuvo características muy diferentes con relación a los que hemos tenido en años anteriores, partiendo del hecho de ser por primera vez una fecha con 6 estrellas (segunda en el año).

Esto implica más interés del surfista extranjero y local, más promoción, espacios adecuados para los medios, mejores condiciones para los competidores y lo más importante de todo: una logística que realmente fuese calidad 6 estrellas. Todo lo anterior fue acompañado, por supuesto, condiciones naturales perfectas para la realización del evento.

Dentro de mi labor en el evento la primera pregunta que le hice a Lucca Mesina, el oro panamericano 2019, fue ¿cómo te ha tratado El Salvador? Su sonrisa lo dijo todo, era su primera vez en El Salvador y estaba impresionado con la calidad de olas. Pero recién fue hasta el tercer día de competencia que recibí mi respuesta completa cuando me lo encontré en la calle principal de El Tunco comprando un helado en una tiendita local.

Me saludó de lejos y se acercó a contarme que había cambiado sus planes de viaje, que se quedaba más tiempo en El Salvador porque pensaba explorar las olas que nuestro país tenía para ofrecerle. En estos 4 días escuché más veces de las que pude contar la frase “estoy enamorado/a de este país” en acentos venezolano, peruano, costarricense, nicaragüense, ecuatoriano, uruguayo, etc.

Nuestros atletas tuvieron un rendimiento excepcional, teniendo en cuenta que, a pulso, puedo decir que solo un 10% de ellos tienen guía profesional, entrenamiento y/o condiciones económicas para poder sostenerse profesionalmente en este deporte versus competidores de toda Latinoamérica con años de experiencia y desarrollo.

Lucca Mesinas surfea en la playa El Tunco. Foto EDH/Jorge Reyes

En esta fecha, nuestros competidores destacaron por pasión, esa pasión que nos dejó a un Porfirio Miranda con un derroche de potencial natural increíble, a una Evelyn Centeno en semifinales, a un Amado de Jesús con bronce en Longboard y a un Bryan Pérez con un segundo lugar que sabe a punto de partida; un punto de partida que tiene mucho por delante, principalmente en preparación y apoyo a nuestros atletas.

El Salvador ganó, y aunque el tico Noe Mar McGonagle -quien ha tenido constantes visitas a nuestras olas y tiene ese toque peculiar de un backside casi perfecto en las olas izquierdas- se llevó el campeonato, puedo asegurar que El Salvador ganó mucho más.

Luego de 4 días de intenso trabajo informativo en el evento, todo se cumplió con éxito. La sinergia de las organizaciones involucradas tuvo mucho mérito en este esfuerzo, pero más allá de felicitar por la buena ejecución, veo hacia atrás y me convenzo del potencial de nuestra ola que, obviamente, fue y será siempre el factor uno para tener eventos de esta magnitud. Y me siento optimista al pensar en que realmente sea un inicio; al fin un verdadero inicio para el surf competitivo en El Salvador.

Utilizamos cookies y otras tecnologias para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web.

Política de privacidad