VIDEO | Aquel GOLAZO de William Osorio para decidir un Clásico Nacional
VIDEO. Hoy recordamos cuando el finado William Adalberto Osorio anotó un auténtico golazo para que FAS ganara al Águila en un Clásico Nacional de Liga Mayor
Se nos adelantó en el peregrinar hacia la eternidad el otrora y polivalente defensor William Adalberto Osorio Rivera y hoy recordamos cuando anotó un golazo que decidió un Clásico Nacional.
Era un sábado 07 de septiembre de 2002, se disputaba el duelo entre FAS y Águila en el Estadio Óscar Quiteño.
Apenas se disputaba la Jornada 06 del mencionado certamen. El conjunto emplumado se adelantó en el marcador con un tanto del veterano delantero Sandro Machado.
Con el 0-1 FAS se fue al camerino con sentimientos de reflexión y una búsqueda importante por corregir la plana para remontar en el segundo tiempo el mismísimo Clásico Nacional.
Con una teórica charla del "Eterno Capitán", Club Deportivo FAS salió con los ánimos renovados no sólo para anotar, sino para cambiar por completo el resultado a su favor.
La astucia genial del caudillo y la epopeya sobre la hierba
Por un momento, aquellas palabras cayeron en saco roto, Águila aumentó la cuenta a los 50' por intermedio de Elmer Martínez para el 0-2 que, hay que decirlo, botó gente del estadio; algunos se marcharon tras ese grito que silenció el Quiteño.
FAS no podía estar más contra las cuerdas, el descanso, la respectiva charla de camerino, y la autoridad de William Osorio no habían sido suficientes para espabilar al equipo, una situación que no podían creer ni propios ni extraños.
Desde luego, el primero que invitó a seguir trabajando duro y a jugar mejor fue el mismísimo Osorio, quien se arremangó la camiseta para gritar que aquello no había terminado, y que aún restaban cuarenta minutos del Clásico Nacional.
Herido, pero no derrotado, FAS tomó por completo el control del juego gracias a un Águila que decidió replegarse para proteger el resultado.
Eso lo aprovechó primero Williams Reyes, "El viejo" descontó a los 63' para delirio de todos quienes decidieron no arrodillarse al Águila, que ya veía sobre el hombro a todos sus rivales y recibió ese zarpazo tigrillo que no esperaba.
FAS continuó empujando, con un Águila aún más agazapado en búsqueda total de evitar el empate; pero esa misma idea le llevó al abismo de forma irremediable.
Juan Carlos "La Brujita" Panameño, el último gran goleador de puro bigote en Liga Mayor, puso la igualdad que hizo estallar al Quiteño y creer en la remontada; como si de un durísimo juego de vuelta eliminatorio se tratase.
FAS estaba de vuelta -con los ánimos por las nubes y con la firme convicción de acabar con el ave majestuosa y que osó en vulnerar en dos ocasiones la portería- mantuvo su premisa de rascar una victoria épica en el Clásico Nacional ¡y tuvo su recompensa!
William Adalberto Osorio, empecinado desde el primer minuto en la victoria fasista, decretó la victoria de una forma muy suspicaz.
Águila tenía un lesionado en cancha -bueno, desconocemos si fingía- y el portero Juan José Gómez hizo ademanes como solicitando una cortesía por su compañero caído.
Lo más común, lo que procede según las leyes no escritas, es que si tenés la oportunidad de sacar desde la portería para solicitar asistencia a un compañero, enviá el balón por un costado para que el árbitro detenga su cronómetro y avale el ingreso de los cuerpos médicos.
Pero JJ despejó adentro de la cancha y eso fue interpretado por todo FAS como una invitación a seguir jugando, aunque uno de los rivales estuviera en el "suéter" sin poder incorporarse.
El más alumno más avanzado en materia de suspicacia fue nada menos que William Osorio, quien desde el lateral derecho controló el balón y con mucho acierto disparó alto poco después de la media cancha para enviar el balón al fondo de las redes migueleñas y decretar el desaforado 3-2 para la remontada definitiva.
El Quiteño explotó hasta afuera de las fronteras cuscatlecas y todos los que se marcharon tras el segundo tanto emplumado lamentaron hasta el infinito aquella estúpida decisión de abandonar el estadio y olvidarse del equipo de sus amores; al que dieron por perdedor antes de tiempo.
No hubo tiempo para más y el árbitro pitó el final de un juego que se consumó con una remontada épica a cargo de William Osorio, quien no sólo empujó desde lo anímico, sino que puso su granito de arena para que FAS se llevara un clásico inundado de gloria. Qué tarde aquella, Eterno Capitán.
El finado William Osorio un día le dio la victoria a FAS sobre Águila en un disputadísimo Clásico Nacional, un gol lleno de suspicacia y puntería pura para un 3-2 inolvidable
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