El Niño puede encarecer los precios de alimentos en El Salvador, informa la CEPAL
CEPAL advierte que las altas temperaturas asociadas a El Niño pueden generar presión sobre la inflación y afectar los precios de los alimentos en El Salvador.
Las altas temperaturas y la falta de lluvias no solo pueden afectar los cultivos. Sus efectos también pueden llegar al bolsillo de los salvadoreños a través de los precios de los alimentos.
Un análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que el aumento de las temperaturas asociado con El Niño de 2023-2024 produjo en El Salvador una presión equivalente a 0.64 puntos porcentuales sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El dato no significa que los precios subieran 0.64% únicamente por El Niño ni que esa misma variación vaya a repetirse en 2026. Se trata de una estimación del efecto que tuvieron las temperaturas durante el episodio anterior y que sirve como referencia para medir cómo un evento climático de este tipo puede trasladarse a la inflación.
En los países de Centroamérica y República Dominicana analizados por la CEPAL, el efecto estimado relacionado con el aumento de las temperaturas osciló entre 0.40 y 0.93 puntos porcentuales.

¿Cómo puede El Niño terminar afectando su bolsillo?
El vínculo comienza, principalmente, en el campo. Una combinación de temperaturas elevadas y menos lluvia puede reducir el rendimiento de determinados cultivos o provocar pérdidas de producción.
Si disminuye la cantidad de alimentos disponibles mientras la demanda se mantiene, los precios pueden enfrentar presiones al alza. A esto pueden sumarse mayores costos para los productores, por ejemplo, cuando necesitan más recursos para enfrentar condiciones adversas.
En El Salvador, según el análisis de la CEPAL citado, el mayor efecto estimado sobre los precios ocurrió tres meses después, tomando septiembre de 2023 como referencia.
Hay otro elemento importante para interpretar la cifra: el cálculo de 0.64 puntos porcentuales considera el impacto relacionado con las temperaturas, pero no incorpora todos los posibles efectos derivados de cambios en las precipitaciones, sequías o pérdidas agrícolas.
Por esa razón, el comportamiento de los precios no depende exclusivamente de El Niño. También intervienen la oferta y demanda, los costos de producción, el transporte, los combustibles, los fertilizantes y otros factores internos y externos.

Alimentos ya registran aumentos
El posible impacto climático aparece cuando algunos indicadores del costo de vida ya muestran incrementos en El Salvador.
La inflación anual se ubicó en 3.19% en agosto de 2026, mientras el Índice de Precios al Consumidor alcanzó los 134.99 puntos. En el caso específico de alimentos y bebidas no alcohólicas, la inflación anual fue de 3.65%.
La Canasta Básica Alimentaria urbana también había aumentado. En julio llegó a $261.48, es decir, $10.66 más que en diciembre de 2025.
Esto vuelve especialmente relevante cualquier alteración en la producción agrícola, porque los efectos de una menor cosecha pueden recorrer diferentes etapas antes de llegar al consumidor: desde el productor y los mercados mayoristas hasta los comercios donde las familias compran sus alimentos.
Menos lluvia puede complicar las cosechas
El riesgo no es únicamente una proyección. Durante 2026 ya se han registrado condiciones secas en El Salvador.
Agosto cerró con 134.9 milímetros de lluvia acumulada, frente a un promedio de 313.6 milímetros, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Esto representa un déficit aproximado del 57% y convirtió al mes en el agosto más seco registrado desde 1971.
Las consecuencias también se han observado en zonas agrícolas. En el norte de San Vicente, por ejemplo, productores han reportado problemas en cultivos de maíz debido a las escasas precipitaciones.
Cuando una mazorca no logra desarrollarse completamente, el agricultor pierde parte del producto que esperaba comercializar. Si situaciones similares ocurren en diferentes zonas productoras, pueden reducir la oferta disponible.
El Salvador también forma parte del Corredor Seco Centroamericano, una región particularmente expuesta a períodos de reducción de lluvias y altas temperaturas.
¿Qué puede pasar con El Niño en los próximos meses?
Las condiciones previstas para finales de 2026 mantienen la atención sobre el fenómeno. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó en septiembre que existe una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027.
Además, estimó una probabilidad del 75% de alcanzar un rango histórico entre octubre y diciembre de 2026.
Para El Salvador, esto no permite anticipar cuánto subirán los alimentos ni asegurar que se repetirá el impacto inflacionario observado anteriormente. La cifra de 0.64 puntos porcentuales corresponde al análisis del episodio 2023-2024, no a una proyección automática para este año.
Sin embargo, la experiencia anterior permite identificar el mecanismo de riesgo: más calor y menos lluvia pueden afectar las cosechas; una menor producción puede reducir la oferta y esa presión puede terminar reflejándose en los precios que pagan los consumidores.
A ello se suman otros factores capaces de encarecer la producción y distribución de alimentos, entre ellos los cambios en los precios internacionales de combustibles y fertilizantes.
*Con reportes de Juan Carlos Mejía
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