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No hay argumento que valga; lo que importa es seguir el plan

Cada punto que bajan a El Salvador las calificadoras internacionales de riesgo se refleja en el nivel de intereses interno; los "usureros" que los diputados oficialistas atacan no hacen más que reflejar esos desatinos

Ene 23, 2013- 18:02

Raskolnikov asesinó a la vieja prestamista… pero antes veamos:

No es por ignorancia, aunque destacan en ese campo, que la bancada oficialista y un grupo de sumisos aprobó la Ley de Usura, dando un golpe que posiblemente sea irrecuperable a los pequeños y microcréditos. Lo probable es que detrás de los telones se escondan Alba-créditos, o Alba-usura, como de hecho ya sucede con asistencias que los rojos dan a grupos de agricultores para eventualmente forzarlos a convertirse en activistas de la secta.

La malicia se evidencia con un simple hecho: no hay argumento, experiencia, análisis ni estudio que compruebe que los intereses se fijan fundamentalmente por el valor del uso del dinero y los costos de administrar un crédito, que disuada a los oficialistas de decretar tan torpe medida. Torpe para quienes tienen sanas entendederas pero sin validez para quienes van tras otro objetivo.

La ley deja sin crédito institucional a pequeñas industrias y talleres, a familias de ingreso bajo, a quienes pueden verse golpeados por accidentes y enfermedades sin otra salida que recurrir a los verdaderos agiotistas: a los prestamistas del barrio que, para cobrar las deudas, pueden llegar al extremo de “puyar” a sus víctimas.

Lo que resulta obvio no desvela a los que ahora fraguan sus propios esquemas de crédito/control político.

Para quienes apenas usan servicios bancarios, como era el caso en nuestro país hasta las pioneras innovaciones de personas como don Luis Escalante, del Agrícola, que estableció cuentas de ahorro de un colón, la usura ronda en el aire y la viven en sus tratos con los agiotistas de carne y hueso.

Los intereses internos reflejan la bancarrota nacional

Usureros “de verdad” existen desde los inicios de la civilización; en la literatura hay dos personajes que lo simbolizan, Shylock, del Mercader de Venecia, que exigió de garantía una libra de carne a su cliente, y Rodión Raskolnikov, el personaje de Crimen y Castigo, el gran clásico de Dostoievsky, que mata a una vieja prestamista de un hachazo en la cabeza.

El drama que desarrolla Dostoievsky es el de la redención moral, de cómo el asesino va siendo abrumado por el remordimiento hasta que libera su espíritu, confesando el crimen. Pero llevar al país a la bancarrota no aflige a los rojos.

En sus reflexiones sobre la moral, Aristóteles señala el abismo que separa al transgresor de los mandamientos morales, el asesino que sabe lo horrendo de sus actos, del amoral, el que nunca sufre ni conoce el remordimiento, como el asesino de un secuestrado, que luego se va de fiestas con los billetes del rescate.

Las operaciones bancarias se rigen de acuerdo con las leyes del mercado y en función de los costos de administrar y de prestar dinero. Bien haría ABANSA en exponer los costos de administrar pequeños créditos y las alzas que ha tenido el crédito en general, incluyendo el uso de las tarjetas, a causa de la virtual insolvencia en que hemos caído como país por obra del endeudamiento del régimen, endeudamiento que es para gasto y no para inversión.

Cada punto que bajan a El Salvador las calificadoras internacionales de riesgo se refleja en el nivel de intereses interno; los “usureros” que los diputados oficialistas atacan no hacen más que reflejar esos desatinos.

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