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Feliz Día de la Pituitaria

Por Max Mojica*

Feb 12, 2018- 05:00

Este 14 de febrero daremos un suspiro dentro de la campaña política nacional, para detenernos un poco y así poder celebrar el día del amor y la amistad. Esa fecha es aprovechada por los jóvenes —y también por los no tan jóvenes— para demostrar su amor por su trayente, novia, esposa o pareja. En atención a la ocasión, las parejas de enamorados (así como las parejas de los que no están tan enamorados, pero que por la fecha no les queda de otra), se entregan mutuamente obsequios que van desde lo más caro (joyas, relojes), pasando por lo más romántico (cena con velas en un restaurante o un pasaje para una escapada romántica), a lo más práctico (una licuadora, un juego de llantas o un cargador de celular); pero el chiste, es darnos algo. Y ojo: muchas veces, nuestra integridad física y salud mental, dependen de ello.

A pesar de que cada día adquieren más el carácter de rara avis, subsiste una subespecie de homo sapiens dado al romanticismo. Estos tapizan el carro de su amada, con papelitos con un “te amo”, escrito en varios tipos de colores. Se gastan su bono por alcance de metas, en llevarle serenata al alba o al anochecer, o le envían un ramo de flores a su oficina (lo cual cumple una doble finalidad, ya que la receptora del ramo, además de sentirse halagada, se puede dar el taco con las compañeras a las que ya no les mandan nada).

Para la ocasión, muchos son los que —presas de un arranque de romanticismo— van a la tienda más cercana a comprar una tarjeta con una gráfica con dos ositos de peluche abrazando un corazón mientras se dan un beso. Tarjetas con textos tan dulces, que se han documentado casos en que los destinatarios de las mismos, han experimentado repentinos shocks diabéticos por excesiva generación de azúcar en la sangre.

Tan acostumbrados estamos a representar el amor con corazones, que pocos llegan a saber que el amor —ese sentimiento inexplicable que nos hace llevar nuestra existencia, como si viviéramos en una montaña rusa— no se origina en ese músculo tan prosaico, encargado de bombear sangre, sino en otra glándula que puede ser cualquier cosa, menos romántica: la pituitaria.

La encargada del amor —que, más allá de los sentimientos, tiene mucha relación con nuestros procesos químicos— es la oxitocina. Ésta es generada en el cerebro, concretamente en el hipotálamo, almacenándose en la pituitaria, la cual actúa como neurotransmisor que estimula otras zonas del cerebro, que se encuentran relacionadas con nuestro comportamiento social, así como nuestra capacidad para dar una respuesta sexual al entorno.

Según numerosos estudios científicos, cuando nos encontramos en una fase intensa de enamoramiento, se producen niveles mayores de oxitocina, por lo que el sujeto que padece esta condición, anda por ahí como lelo y se le pierden las llaves. Típicamente, a este tipo de personas, se le puede identificar cuando ponen cara de chivo ahorcado cuando el objeto de sus respuestas químicas, atraviesa la puerta del restaurante; y, por supuesto, cuando gasta la mitad de su salario en regalos para el 14 de febrero.

No obstante que San Pablo nos insta a ser fieles, la realidad es que esta hormona nos condiciona a mantener relaciones monógamas, pues se ha descubierto que en los humanos esta hormona estimula en su cerebro el área del placer o “centro de recompensa” ante la idea de mantener una relación amorosa exclusiva con una pareja determinada. Esto quiere decir que cuando pensamos establecer una relación permanente con una pareja que produce ese tipo de respuestas químicas en nuestro cerebro, se genera dopamina como un efecto de “recompensa”, consistente en provocar sensaciones placenteras que nos invitan a “repetir la acción”. Si la “acción” es sentir placer por permanecer con esta persona determinada, el cerebro buscará que la situación se vuelva permanente.

Para la ocasión quizás busques ir al salón o ponerte el vestido que más te favorece. Si lo primero que él haga cuando te vea es decirte lo linda que estás, agradécele a la oxitocina. Es importante conocer que existen estudios que afirman que cuando un hombre presenta en el cerebro mayores niveles de oxitocina, ven a su pareja más atractiva. En todo caso, siempre es recomendable evitar la frase: “estoy tan agradecida con tu pituitaria por ese galante comentario”, pueda ser que no sea tan bien recibida.

Química o no, si este 14 de febrero tienes la dicha de contar con un enamorado o con un grupo de amigos con que puedas disfrutar y pasar momentos agradables o románticos, no dudes en hacerlo, tal vez, con algo de suerte, logres elevar tus niveles de oxitocina. Y para todos, con mi Hipotálamo en la mano, les deseo ¡feliz día de la Pituitaria!

* Abogado, máster en leyes.
@MaxMojica