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Schafick vive…

Por Jorge Alejandro Castrillo*

Feb 09, 2018- 22:15

Uno de los presidentes del país que más antipatía generó fue Mauricio Funes. Mucha de esa animadversión se la ganó sin haber hecho nada, simplemente por ser el primer presidente que llegaba al poder usando al FMLN como vehículo. Pero durante su gestión pareció empeñado en ganarse, por méritos propios, la antipatía popular. Uno de sus primeros desatinos como presidente, flamante aún, fue afirmar que este país no tenía buenos publicistas, razón única que ofreció para justificar el montaje de la agencia “Polistepeque” para asignarle a continuación la abultada y oscura cuenta publicitaria del gobierno a su amigo (¿?) Joao Santana. Después supimos que no fue desatino, sino un atisbo de cómo manejaría ese presidente sus asuntos. (Para los malpensados: el signo de interrogación que sigue al término “amigo” indica simplemente que no sé si ambos personajes lo eran, no significa que ponga en duda que el ex presidente pueda tener verdaderos amigos). Se ha dicho que él no habría sido ni siquiera candidato de no estar casado con quien entonces lo estaba: que ella lo ayudó eficazmente a establecer los contactos que tuvo con el gran país del Sur. Entre otros, el amigo Santana, quien resultó tener también otras aficiones más que las puramente publicitarias.

Las campañas proselitistas para alcaldes y diputados, anticipatorias de la próxima presidencial, ya son permitidas y están entrando a su punto más candente. A estas alturas, la campaña para diputados del Frente deja mucho que desear. Se ha tenido que recurrir a ensalzar el recuerdo de su difunto líder. El anuncio televisivo es pobre en recursos y en calidad. Muestra una Asamblea Legislativa vacía, sin alma, muerta. Mientras la cámara la recorre se va introduciendo una banda sonora —una especie de marcha— tan falta de entusiasmo como el elemento visual al que acompaña. Una vuelta al pasado, al tiempo del líder que se fue: nostalgia pura. ¿Por qué se ha tenido que recurrir a ese truco publicitario tan falto de pegue, tan falto de presente, de futuro?

Algunos opinan que tuvieron que hacerlo así porque no tenían nada sustancioso que mostrar de estos últimos años. Que, además, se había preferido no levantar los polvos del último presidente del Frente en la Asamblea: que ése era más un blanco fácil para el ataque de la oposición que un recuerdo que animara a la militancia. Si esta es la razón, imagino que los actuales diputados y diputadas han de sentir que les han tirado una oprobiosa colcha encima: de todos ustedes, pasados estos años, solo de Schafick tenemos algo para recordar.

Otros son de la opinión que esa campaña lleva dedicatoria para Óscar Ortiz, el eterno precandidato, quien, otra vez más ha vuelto con su cancioncita (ya molesta para algunas) de que la democracia tiene que entrar al partido, que los candidatos deberían ser electos por las bases. Recordaban que, según rumor que circuló por aquellos días, Ortiz había derrotado a Hándal en la votación que se hizo en un hotel capitalino. (¿Qué no aprende usted, caballero? Aquí va de candidato quien decida la cúpula, no a quien voten mayoritariamente los afiliados). ¿Cuánto tiempo más podrá soportar Ortiz estar maniatado dentro del Frente?

Otra hipótesis, menos alambicada, es que se deba a falta de creatividad, de experiencia, de aptitud en publicidad, (¡también en esta área!). O falta de dinero, dijo alguien, hay que recordar que ahora Lula debe de estar pensando únicamente en ver cómo hace para salvar su pellejo, que Santana está encarcelado y ya no se recibe dinero de los países del Sur con la misma facilidad con que antes, aparentemente, fueron aportados.

Por ello he recordado a Santana con sus campañas ganadoras. (¿Quién lo visitará en su vergonzosa reclusión?

El encierro brasileiro de Santana lo llora el FMLN acá en el país.

Psicólogo y columnista
de El Diario de Hoy.