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Ciclo de vida del pandillero promedio

May 24, 2015- 17:00

Todo empieza con un embarazo no esperado en un hogar con grandes limitaciones, el bebé crece y se desarrolla con la abuela o donde la tía. El padre no se responsabiliza de su hijo y la madre trabaja de sol a sol para llevar el sustento. En el hogar no hay un adulto responsable que guíe y eduque al pequeño y mucho menos que le enseñe los valores.

A los siete u ocho años ya se dedica a actividades predelincuenciales y más temprano que tarde es atrapado por la fascinación de hacer dinero rápido sin ir a perder tiempo en la escuela y sin fregarse mucho. Escucha con admiración a los mayorcitos que hablan de conseguir ropa y zapatos de marca, un TV plasma, un equipo de sonido, un celular bien “chivo” y hasta una motocicleta. Le impresiona la solidaridad del grupo y le atrae sobremanera el sentirse protegido por su nueva “familia”.

Otros le enseñan las reglas básicas de la agrupación y le explican el ritual de admisión, aguanta con estoicismo la golpiza y luego lo presionan para que demuestre que tiene agallas y no es “un gallina”. El requisito es dar “chicharrón” a alguien, si este último es un pandillero rival, una “chava” que traicionó al grupo o un agente de la PNC, no sólo es aceptado sino se gana la admiración y el respeto.

Gradual y progresivamente se involucra en narcomenudeo, extorsión, sicariato, masacres, asaltos en el transporte público, usurpación de viviendas y violación agravada. A partir del momento en que se lanza a delinquir sus probabilidades de morir en forma violenta en los próximos cinco años pasa peligrosamente de cero a más del noventa por ciento.

Con el transcurrir de los meses, llevando una vida expuesta a muchos peligros, viviendo al salto de mata, sólo sale de noche y huye constantemente, apenas logra llevar algo de dinero a sus bolsillos con las extorsiones ya que los cabecillas se quedan con la mayor parte, aún así, lo que logra acumular lo malgasta en el “vacile”, drogas, alcohol y mujeres. El dinero fácil y la vida regalada con que soñaba al principio tarda en llegar, aunque ayuda algo a su familia, ésta lo rechaza y lo niega para no complicarse con la PNC.

Sus enemigos naturales son los pandilleros rivales, algunos de sus propios compañeros, los agentes de la PNC y los soldados del ejército, los custodios que los identifican, la drogadicción, el alcoholismo y el VIHSIDA. En los últimos tiempos se han agregado sus propias víctimas, nótese la cantidad creciente de pandilleros que mueren cuando asaltan buses y microbuses.

El principio del fin ocurre cuando le individualizan un delito más grave y lo encierran por más tiempo, Al salir por buena conducta o por haber cumplido la mayor parte de la condena, aún en fase de confianza y en pleno proceso de rehabilitación reincide en el 99% de los casos, es capturado de nuevo o lo sorprende la muerte al enfrentarse con la PNC o con el ejército, con una pandilla rival o con parientes del algunas de sus víctimas.

Es sorprendente cómo algunos jóvenes se incorporan a pandillas a sabiendas de que solamente con mucha suerte sobrevivirán cinco años y que si lo logran, irán a parar irremediablemente a un centro penitenciario.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

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