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Encuentro con las familias, los niños y los jóvenes

Por Por Oscar Rodríguez Blanco, s, d, b.*

Ago 09, 2013- 18:02

Ya se encuentra en El Salvador el cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, delegado especial de Su Santidad el papa Francisco, para la Clausura del V Congreso Eucarístico Nacional. Es un acontecimiento religioso que se ha preparado en toda la nación con múltiples actividades culturales y religiosas. Esta semana se han reunido los religiosos y religiosas en la parroquia María Auxiliadora, y el clero nacional, en la parroquia San José de la Montaña. Hoy sábado, las familias y los niños se están reuniendo en el polideportivo Don Bosco en Soyapango, y los jóvenes, en el gimnasio del Liceo Salvadoreño.

El encuentro de las familias y los niños ocupa un puesto especial, pues la familia es la célula básica de la sociedad. Dios creo al hombre y la mujer, y los bendijo diciéndoles: “Sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra” (Gen 1,27-28). La vida humana, transmitida por la pareja, forma parte de esa colaboración única y especial del hombre y la mujer en la obra creadora de Dios. La familia es el primer y principal santuario de la vida que debe ser protegido y defendido por la sociedad.

La autoridad civil ha de considerar como deber grave “el reconocimiento de la auténtica naturaleza del matrimonio y de la familia, protegerla y fomentarla, asegurar la moralidad pública y favorecer la prosperidad doméstica” (G.S 52,2). Es en el seno de la familia donde aprendemos a vivir incondicionalmente el amor, a practicar los valores que sustentarán nuestra vida, aprendemos a dar y recibir, a respetar y perdonar las imperfecciones, a ejemplo de Cristo que también nació, creció y se educó en el seno de una familia.

No menos importante, es en este día, el encuentro de la juventud. El recordado Juan Pablo II tenía un cuidado especial por los jóvenes, siempre fueron sus amigos. En muchas naciones representan la mitad de la población, y por lo tanto, para la iglesia son una porción privilegiada. En una carta dirigida a la juventud, el beato Juan Pablo les decía: “La iglesia mira a los jóvenes, es más, la iglesia de manera especial se mira a sí misma en los jóvenes, en todos ustedes y, a la vez, en cada una y en cada uno de ustedes”. Las palabras de San Juan en su primera carta, tienen también un especial significado para ellos: “Os escribo a los jóvenes, porque han vencido al maligno, porque han conocido al Padre, porque son fuertes y la palabra de Dios habita en ustedes”. (1 Jn 2,13).

Actualmente, la juventud no es sólo objeto de evangelización, ellos son protagonistas en el anuncio de Cristo, son evangelizadores de los mismos jóvenes. Ellos son muy sensibles a los valores de la justicia, la paz, la fraternidad y la solidaridad. Sus dudas, angustias y temores encuentran una respuesta en la persona de Jesucristo. El papa Francisco en una multitudinaria misa en la playa de Copacabana, Brasil, les dijo: “salgan a compartir la palabra de Cristo y ser alegres, no aburridos y tristes. Sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas”.

Las familias, los niños y los jóvenes fortalecerán su fe en los encuentros de este día, y testimoniarán públicamente el día de mañana en la clausura del Congreso, su amor a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

*Sacerdote salesiano.

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