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Platicando con mis lectores

Por Por Luis Fernández Cuervo*

Jun 23, 2013- 18:00

Con cierta frecuencia, algunos de los que leen mis artículos me dicen que por qué no hago un libro con ellos. Conozco que algunos los coleccionan y ahora puedo decirles que, haciendo caso a su interés, quiero publicar algunos, no en papel, sino sólo en formato digital, en Amazon, la empresa que mayor cantidad y calidad de libros vende a través de Internet. Ya he publicado el primero y espero que, si Dios quiere, no sea el último que lance al mundo por este medio.

Los que tengan interés por comprarlo o simple curiosidad por hojear sus índices y algunas de su primeras páginas, basta que una vez entrados en www.amazon.com vayan a books y escriban allí: Luis Fernández Cuervo y enseguida verán la portada, el título y el autor.

He querido comenzar para mi primer libro escribiendo sobre cuatro grandes cuestiones: Universo, Vida, Hombre, Dios. Ya he tenido comentarios muy elogiosos de algunos de sus lectores y he podido comprobar, a través de esos comentarios, que mucha gente con buena base cultural sin embargo se queda sorprendida al conocer cuál es la auténtica historia de Galileo, que nunca fue quemado ni en ninguna hoguera, ni siquiera con una cerilla, o que el Big-Bang no lo descubrió Edwin Hubble sino un físico belga, Georges Lemaître, a pesar de la tramposa “constante cosmológica” de Einstein. Mayor maravilla es tal vez que sepamos ya como comienza la vida humana, con esa historia de amor biológico, más maravillosa que un cuento de hadas. Es un apasionado romance entre la princesa óvulo y el príncipe espermatozoide, campeón de una maratón donde compiten millones de otros príncipes por llegar el primero y fusionarse en un amor tan total que ambos desaparecen para dar lugar al zigoto de un nuevo ser humano…

Aunque soy viejo (lo que no es nada deshonroso sino haber cumplido un record de vitalidad que muchos no consiguen) no suelo mirar al pasado y mucho menos añorarlo diciendo que cualquier pasado fue mejor como ironizó el gran poeta renacentista Jorge Manrique en las famosas coplas a la muerte de su padre. Pero al comenzar a mirar lo escrito en El Diario de Hoy desde 1997 hasta la fecha, me sorprende la enorme cantidad de artículos salidos de mis manos. Todavía en 1999 los artículos se publicaban algunos sábados y con cierta irregularidad. Desde el 2000 pasan a publicarse los lunes. En diciembre de ese año figuro ya como columnista y pronto me veré amarrado, como galeote, al duro banco de la publicación semanal, ardua pero gustosa labor.

La prueba de que no miro mucho al pasado es que el primero de mis artículos publicados, que se trataba sobre la clonación, entonces estallante novedad científica, no lo encuentro ahora por ninguna parte. Y otros posteriores, sólo escritos a máquina también creo que se han perdido.

No puedo añorar el pasado porque, antes de la informática, cualquier periodista, tenía poca idea del impacto que causaban sus ar- tículos. Sólo muy de tarde en tarde le podía llegar una opinión en una carta al director del periódico. Antes del mundo de Internet, la opinión de un lector suponía tomar una hoja de papel, escribir un comentario sobre un artículo, meterlo en un sobre, escribir en el sobre la dirección del director del diario, pegarle una estampilla y echarlo a un buzón de correos. Ahora, en unos pocos minutos se pueden escribir varios e-mails y con un clic, en unos segundos, el autor de un artículo puede conocer la opinión de varios lectores. Por eso yo sigo añadiendo en todos mis ar- tículos, junto con mi nombre, mi dirección en Internet. La relación con mis lectores me ha creado así buenas amistades aunque, de vez en cuando, me llegue también algún insulto. Por eso ahora miro al futuro pensando como, a través de nuevos libros, seguir manteniendo muchas y buenas amistades.

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com

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