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¡Ya cállense y actúen!

Por Por Sergio Rodríguez Ávila*

Jun 28, 2013- 19:00

Si usted tiene entre 35 y 50 años, todas las semanas tiene pláticas con sus amigos y cercanos sobre lo mal que está el país, que le gustaría dejar un mejor El Salvador para sus hijos, que se quiere involucrar en algún proyecto pero nada le motiva…, esta columna es para usted. Si usted no aplica dentro de la descripción anterior, por favor ayúdeme y dele una copia de esta columna a una persona que conozca que sí le aplique, pues necesito desahogarme porque estoy harto de estas personas.

Hace no muchos años, unas cuantas décadas, cuando los señores y señoras de hoy eran jóvenes, el expresarse con libertad involucraba un secuestro, prisión o incluso posiblemente asesinato. Aquellos que quisieran un mejor país o incomodaran a los poderes eran silenciados, frecuentemente para siempre. Muchos supieron de estos riesgos, pero no les importó luchar por un mejor país, ya que sabían que solamente callándose la boca, predicando con el ejemplo y no con una botella un sábado por la tarde con la cherada, iban a sacar adelante a su país.

La generación de salvadoreños que actualmente tienen entre 35-50 años se jactan, y tal vez con mucha razón, que a ellos les tocó vivir su niñez bajo la violencia de la guerra. Sólo puedo imaginarme lo que eso fue, pues no fue mi caso. Sin embargo, fueron los primeros en tener la oportunidad de vivir en paz, de desarrollarse profesionalmente en paz y por primera vez en mucho tiempo, crecer económicamente y dejar la política en manos de los políticos (grave error).

Todos los que nos hemos podido desarrollar en paz (para algunos relativa pero ese es otro tema), le debemos una gratitud a todos aquellos que se sacrificaron por nuestro país. Hoy, hemos tenido hasta el coraje vergonzoso de llamar a estas personas “anticuadas”, con tal de tranquilizar nuestras conciencias por el hecho que no nos hemos involucrado suficiente en los temas de país.

Les puedo confirmar que he hablado con decenas de personas entre los 35-50 años en los últimos meses, y me he encontrado con dos tipos: 1) los que siempre supieron o ya se dieron cuenta que son ellos los que deben tomar las riendas, que mi generación debe seguirlos y no ellos a nosotros, que pueden y están logrando muchas cosas por su país a puro esfuerzo y disciplina, y 2) los que simplemente su palabra no vale más que del diente al labio, el gran futuro que quieren para sus hijos no es más que superficial, su temor llega a ser que “qué van a decir de mí en Internet” y el mejor de todos, “fíjate que sí participo, siempre estoy comentando en Twitter y Facebook de cosas de país”.

No se trata que tenemos que convertirnos en políticos, personalmente no lo soy, soy empresario (micro), la cosa es involucrarnos. ¿Qué no quieres formar parte de un partido político? Entonces involúcrate en algo no partidario. ¿Qué no sabes dónde? Entonces averigua. ¿Qué ya averiguaste pero no te motivó? Entonces comienza algo. ¿Qué quieres hacer algo? ¡Entonces hazlo, sino por favor cállate!

Cuando algo realmente se ama, se trabaja para conquistarlo. Si realmente quieren un mejor país para sus hijos, entonces hagan algo al respecto. No, trabajar duro todos los días no cuenta. Esto ya es otra cosa, algo que su generación nunca hizo lo suficiente (por lo menos una buena parte) y se llama construir país, construir civismo, construir patriotismo. Y no sólo construirlo, sino que exigirlo.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR

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