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Salud desestima investigaciones de nefrólogos del país

Los médicos especialistas salvadoreños han investigado la insuficiencia renal en el país y han detectado varios factores que contribuyen a esta desde 1999

Miembros de la Asociación Nacional de Nefrología señalan necesidad de programas de detección. FOTO EDH / Mauricio Cáceres
Miembros de la Asociación Nacional de Nefrología señalan necesidad de programas de detección. FOTO EDH / Mauricio Cáceres

Por Susana Joma nacional@eldiariodehoy.com

Ago 29, 2013- 20:00

Partiendo de su formación y experiencia científica, los nefrólogos salvadoreños han dejado claro que celebran el hecho de que luego de muchos años la enfermedad renal por fin esté en primer plano de la agenda sanitaria del país, pero son igualmente críticos ante la forma o la línea bajo la cual se está manejando el tema por parte de las actuales autoridades del ramo.

En las últimas semanas los funcionarios del Ministerio de Salud, basados en un estudio por el que pagaron más de 388 mil dólares a médicos extranjeros, han venido resaltando que la incidencia de la enfermedad en la zona de San Luis Talpa, departamento de La Paz, se debe al empleo de los agroquímicos para la siembra de la caña de azúcar.

Al punto se habla de por lo menos 50 muertes por esa causa y preocupación entre los residentes.

Ramón García Trabanino, nefrólogo y Premio Nacional de Medicina a la Investigación, afirmó que “es muy discutible que exista un repunte de la enfermedad (como se está tratando de mostrar), porque ya desde 1999 se está documentando (a través de distintas investigaciones financiadas y hechas por los propios nacionales) y se ha publicado que la enfermedad estaba en extremos exorbitantes y que el hospital Rosales estaba saturado de pacientes renales para diálisis”.

Trabanino expresó que esos estudios ya señalaban la existencia, en esa zona, de enfermedad renal crónica no relacionada con la hipertensión arterial ni la diabetes.

Inicialmente los médicos salvadoreños manejaron la hipótesis de que el padecimiento era causado por la contaminación con productos químicos utilizados en los cultivos, pero los resultados de las investigaciones no fueron concluyentes.

Por eso en los últimos estudios los especialistas locales ajustaron las hipótesis de sus nuevos trabajos en busca de establecer la influencia de otros factores que también se han identificado en estudios que se llevan a cabo en otros países de la región, como Nicaragua, donde hay muchos casos de enfermedad renal crónica en trabajadores agrícolas, sobre todo hombres.

Entre esos factores están lo que ellos llaman el golpe de calor al que están expuestos los agricultores al trabajar por muchas horas consecutivas bajo el sol en los cultivos, la falta de consumo de agua, la automedicación, el enorme uso de analgésicos, el abuso de las bebidas alcohólicas, las bebidas gaseosas, además de enfermedades comunes que no son tratadas, como la diabetes, la hipertensión y el ácido úrico elevado.

El especialista, quien es el miembro número 21 de la Sociedad de Nefrología de El Salvador, afirmó que en este momento “lo más probable es que ha incrementado el interés social, y dos, el interés político por la enfermedad, ya que en San Luis Talpa la gente viene muriendo a razón de uno semanal desde hace más de 10 años, y no sólo en San Luis Talpa, sino también en Jiquilisco, Guayapa Abajo y otros sitios”, situados en la zona costera.

“Por un lado, los nefrólogos salvadoreños estamos contentos de que al fin se esté intentando hacer algo, que haya un interés oficial en el tema. Por otro lado, para nosotros es triste que casi no se nos tome en cuenta”, expresó.

Trabanino, quien tiene una maestría en Nefrología de la Universidad de Barcelona y una maestría de Trasplante de la Universidad Uberta de Cataluña, España, recalca que las autoridades de Salud desestimaron los trabajos colectivos e individuales que los nefrólogos salvadoreños realizaron en estos años.

En cambio, Salud invirtió dinero en pagar a extranjeros cuya investigación no logró evidenciar que los agroquímicos son los únicos responsables de la enfermedad, tal como ya lo habían expuesto los estudios locales previos.

Para los nefrólogos eso indica que de alguna forma se ha cegado la información oficial hacia un solo objetivo: suponer que los agroquímicos son los únicos responsables del problema. Pero se están dejando de lado otros factores, algunos de ellos de tipo cultural sobre los cuales se tiene que tomar acción.

Dicen que incluso hay publicaciones recientes en las que se busca la relación con posibles susceptibilidades genéticas entre la población.

“No se trata de que nos reconozcan. Se trata de que no hay necesidad de volver a hacer lo que ya se ha hecho. Lo otro es que también es un poco humillante el hecho de que tengan que traer expertos internacionales para hacer lo que aquí se estaba haciendo”, insistió el profesional, cuyas palabras y las de sus colegas han tratado de ser desvirtuadas por la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez.

Rodríguez argumentó, a mediados de la semana, que los fondos con los que el Ministerio de Salud costeó la investigación provenían de cooperación internacional, pero tanto para este profesional como para sus colegas, ese dinero podría haberse utilizado para cubrir más tratamientos de pacientes en las redes de salud en donde hay demasiadas necesidades al respecto.

Por su parte, la doctora Zulma Cruz de Trujillo, vicepresidenta de Centroamérica y el Caribe de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión Arterial, indicó que desde hace mucho tiempo ellos vienen trabajando por su cuenta en San Luis Talpa.

Una colega de medicina general, Viviana Cruz, los alertó y les solicitó ayuda después de descubrir que muchos trabajadores de la hacienda Santa Clara, en San Luis Talpa, morían debido a la insuficiencia renal.

Cruz de Trujillo dice que su colega se fue a trabajar a la zona y murió allí. Es triste, reflexiona, que nadie le otorgue ningún crédito tras haber identificado el problema.

La nefróloga dijo que cuando fue presidenta de la Sociedad de Nefrología hicieron un taller de salud renal. Desde entonces alertaron a la comunidad internacional, a las asociaciones internacionales, sobre este nuevo tipo de enfermedad renal crónica.

Es así como en el Congreso que la Sociedad Latinoamericana de Nefrología, que está previsto para el próximo año, será considerada por primera vez la nefropatía epidémica de Centroamérica como punto relevante.

“Desde el 2005 lo presenté en Chile y la comunidad nefrológica se reía de mí. Cada uno de los miembros de la Asociación ha hecho un trabajo en conjunto e individual para darlo a conocer, y ahora somos reconocidos internacionalmente como los investigadores, tanto en El Salvador como en Nicaragua, que han trabajado más de 10 años en lo mismo”, dijo Cruz de Trujillo quien labora en el hospital Rosales.

De allí que la profesional descarta que las investigaciones que han realizado no hayan aterrizado bien en las causas del problema como se han querido hacer ver, sino por el contrario están bien fundamentadas y desarrolladas.

La nefróloga explica que se sienten frustrados porque la atención que se da a los pacientes debería ser integral, desde los estadios más tempranos de la enfermedad, pero en muchas unidades periféricas no hay creatinina, no hay para tomar muestras de glucosa.

A su criterio, si el Ministerio de Salud va a empezar a buscar casos de enfermedad renal crónica deberá fortalecer los insumos y explorar nuevas opciones de tratamiento, porque se van a encontrar.

“Llegamos a hospitales de tercer nivel donde no contamos con lo básico muchas veces. Nuestros pacientes que están en diálisis no tienen eritropoyetina, no tienen la dosis óptima de diálisis, no tienen tratamiento para hueso. Y a raíz de esas pequeñas cosas que implican dinero, millones de dólares, como lo expliqué, la gente se sigue muriendo”, precisó la doctora Cruz de Trujillo.

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