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Cálculos biliares, un mal silencioso y muy común

Como muchas enfermedades, las piedras o cristales biliares son consecuencia de una vida sedentaria y una dieta alta en grasas y colesterol

Cálculos biliares, un mal silencioso y muy común
Cálculos biliares, un mal silencioso y muy común

Por Texto: Rosemarié Mixco

Ene 19, 2013- 19:00

Cerró los ojos y dio gracias a Dios. Tan solo 30 días antes había pasado por el quirófano del Hospital Roma del Seguro Social, para extirparle la vesícula con cuatro piedras dentro. Tuvo suerte. La cirugía laparoscópica fue exitosa y solo tuvo que cumplir con tres meses reglamentarios de dieta baja en grasas. Pero la novia de su amigo no tuvo un resultado tan feliz.

A ella se le complicó el cuadro, debido a un error médico. Hoy por hoy, sigue en tratamiento para normalizar el buen funcionamiento de su organismo.

Joselyn es una mujer de 40 años, madre soltera de tres hijos y con 40 libras de sobrepeso. Hasta hace un año, ignoraba que los cálculos biliares o piedras en la vesícula es un padecimiento muy común en El Salvador y el mundo. En el Hospital Rosales representa la décima causa de consulta. Y, sí, las causas están íntimamente ligadas al estilo de vida.

Aunque a muchos les cause escozor la idea de cuidar una dieta equilibrada y cumplir actividad física constante, esa es la clave de la buena salud, no hay otra ecuación eficaz.

Los cálculos biliares son “depósitos duros y similares a cristales de roca que se forman dentro de la vesícula biliar. Estos cálculos pueden ser tan pequeños como un grano de arena o tan grandes como una pelota de golf”, según detalla el portal Medline Plus .

Hay dos tipos de piedras, los de colesterol y los pigmentarios.

“De ambos, los más comunes son los de colesterol”, explica la Dra. Mirella de Wollants, médico cirujano y especialista en nutrición de la Clínica Wollants. “La observación ha demostrado que este tipo de cálculos (los de colesterol) se encuentran principalmente en personas que mantienen una alta ingesta de calorías, grasas y colesterol y que por lo tanto presentan sobrepeso y obesidad. Es de ahí que se deduce que la generación de cálculos en el sistema biliar humano está relacionado con el estilo de vida y el tipo de alimentación que mantienen las personas que padecen esta enfermedad conocida como Colelitiasis”, continúa.

Es por ello que es tan importante conservar un estilo de vida activo y saludable. Bastan 30 minutos diarios de ejercicio, al menos cinco días a la semana para ser saludable.

Ahora bien, ¿se pueden prevenir los cálculos en la vesícula? Sí.

Aunque la herencia familiar puede ser un factor predisponente (otros casos en el núcleo familiar), si las personas evitan una ingesta elevada de calorías grasas y colesterol, y realizan actividad física el riesgo es menor.

Joselyn reconoce que su trabajo es absorbente y los compromisos familiares le restan tiempo para ejercitarse. Además, no cuida sus tiempos de comida y es fanática de las “chucherías”. Y, en su familia hubo varios casos de Colelitiasis. “Cuando el médico me dijo que tenía cálculos no dejé de asustarme”, afirma.

A ella se los descubrieron durante un ultrasonido. No era la causa del examen, pero sí fue el resultado más preocupante, pues la convirtió en candidata para cirugía y siempre se corren riesgos.

La Dra. Wollants como el Dr. Carlos Ramos Hinds, cirujano general, digestivo y laparoscópico de la Clínica Padres, coinciden al afirmar que la única forma de combatir los cálculos es la intervención quirúrgica. “No se pueden quitar de otra manera más que por esta vía. Medicamentos que dicen disolverlos, no tienen resultados”, enfatizó Ramos Hinds.

En la actualidad, se practican dos tipos de procedimientos quirúrgicos en el país.

“El convencional conocido como colecistectomía y la laparoscópica. La primera es un procedimiento más invasivo que implica una incisión mayor y es casi un procedimiento abandonado. La segunda consiste en incisiones milimétricas en la pared del abdomen para hacer la cirugía. Es menos invasiva y tiene mejor visión, un abordaje más fácil y accesible. La recuperación es más rápida y menos dolorosa, además es más estética”, explica el cirujano de la Clínica Padres.

Temores y mitos

Los riesgos, afirma el médico, como en toda cirugía siempre existen. Hay peligro de complicación ligados a la anestesia y al procedimiento como tal. Entre algunos se pueden mencionar lesiones a órganos vecinos o vasculares.

“A la novia de mi amigo le dañaron uno de los conductos”, comparte Joselyn.

Muchas personas creen que no es necesario someterse a cirugía, debido al temor de ser víctimas de mala praxis o creer que no podrán volver a llevar una vida normal tras la operación.

Al respecto, Ramos Hinds es enfático.

“No hacer estos procedimientos a tiempo puede generar complicaciones como vesículas gangrenadas, perforaciones vesiculares, peritonitis localizada y pancreatitis (migración de cálculos al páncreas) entre otros”.

En cuanto a que después de la cirugía no se puede volver a comer grasas con normalidad, el especialista aclara: “No es cierto. Es un mito que se ha transmitido en la ‘sabiduría popular’, pero no hay una razón fisiológica para no consumirlas”.

Si bien la vesícula interviene en el procesamiento de grasas en el cuerpo, no es esa su función real. “El funcionamiento de la vesícula es almacenar una parte de la bilis y volverla más espesa. Así cuando llegan grasas al duodeno, la vesícula se contrae e inyecta esa bilis concentrada al intestino para procesar las grasas. Con cálculos no realiza su función. Entonces la vesícula pasa a ser patológica (no cumple función, solo está ahí)”, añadió.

El órgano que produce la bilis es el hígado.

De ahí, el por qué se recomienda disminuir el consumo de grasas después de una cirugía de este tipo, pues la reserva de bilis es eliminada.

Pero qué ocurre si no se cumple con esa dieta sugerida. La Dra. Wollants afirma que se recomienda una disminución en la ingesta de grasas después de retirada la vesícula biliar, para darle tiempo al aparato gastrointestinal de regular la producción y distribución de la bilis ya que no cuenta con un reservorio para ella, como es, la vesícula. “Las consecuencias de no cumplir la recomendación es, en palabras simples, una mala digestión”, recalca.

Para ella, que la Colelitiasis sea una de las causas más frecuentes de consulta en el país no es nada extraño, pues la población salvadoreña en general acostumbra una dieta alta en calorías, grasas y colesterol.

La médico nutrióloga está convencida que es necesario “educar y concientizar a la población en la importancia de mantener un estilo de vida y alimentación que les convenga para que no se genere este tipo de enfermedad, además de mantener un correcto equilibrio entre lo que se consume y lo que se gasta en nuestro cuerpo”.

Es muy sano hacerse chequeos periódicos, porque este padecimiento no suele presentar síntomas a menos de que exista una migración de los cálculos a otros órganos. Por lo general, las piedras son descubiertas cuando se toman radiografías de rutina, en una cirugía abdominal u otro procedimiento médico, como le ocurrió a Nelson Mandela a finales de 2012.

El expresidente sudafricano ingresó a un hospital el 8 de diciembre para hacerse unos análisis y fue así que se le descubrieron los cálculos.

Pero hay casos en los que pueden presentarse cólicos en la parte superior derecha o media del abdomen, fiebre y coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos (ictericia). Otros síntomas asociados son heces color arcilla, náuseas y vómitos.

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