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“Las lenguas indígenas han sido combatidas desde la educación…”

Mexicano, doctor en Historia. Estudioso del México precolombino más connotado. Es experto en religión mesoamericana y pueblos indígenas.

El Dr. Alfredo López Austin es parte del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM). Posee una vasta publicación.
El Dr. Alfredo López Austin es parte del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM). Posee una vasta publicación.

Por Tomás Andréu Twitter: @tomazs_andreu

Mar 07, 2013- 19:00

El prestigioso académico, Alfredo López Austin, está en El Salvador gracias a la embajada de México y la Fundación AccesArte. El especialista en antropología es parte de “Diálogos sobre identidades compartidas en Mesoamérica”. Este día imparte una conferencia magistral en la embajada de México a las 5:30 de la tarde.

¿De qué hablamos cuando mencionamos la categoría “identidades culturales mesoamericanas”?

—La milenaria tradición mesoamericana se ha distinguido por estar formada por una multitud de sociedades caracterizadas tanto por sus elementos culturales comunes como por la gran diversidad cultural que existe entre ellas. Unidad y diversidad conjuntas. Esto no es contradictorio.

La tradición mesoamericana comprende pueblos de muy distintos orígenes y lenguas, llegados en muy diferentes épocas al territorio, en el cual han ocupado regiones de los climas más variados y han vivido un desarrollo social y político de diversa complejidad. La semejanza más grande, obviamente, se refiere a las técnicas de producción agrícola y a los cultivos básicos (maíz, frijol, calabaza y chile) con todo lo que de esta clase de producción deriva, desde la equiparación de la existencia humana al ciclo reproductivo del maíz hasta la concepción dualista del tiempo, dividido por el período de muerte (época de lluvias) y el período de la vida (época de secas).

¿En las mitologías mesoamericanas qué papel juegan estas preocupaciones occidentales como la muerte, el amor y ese deseo de inmortalidad con un ser superior?

—Las concepciones acerca de la muerte, la existencia ultramundana, el amor y los vínculos con la divinidad difieren mucho y profundamente en Mesoamérica y el mundo occidental, sobre todo si se enfoca la visión cristiana de Occidente.

Para el cristiano la vida es un corto lapso frente a la existencia posterior, por lo cual la vida se convierte en el factor necesario, breve y determinante de una existencia que será propiamente la importante. La vida es, así, mera parte teleológica de un proceso dirigido a la siguiente etapa. Para el mesoamericano la vida es la etapa de la existencia donde el ser humano integra plenamente todos sus componentes, y en la que cumple sus funciones como individuo miembro de una comunidad.

Para el cristiano dicha existencia posterior está condicionada por uno de dos destinos: la salvación o la condena, por lo cual la muerte va acompañada por el terror; para el mesoamericano la muerte es dolorosa, pero no está unida al miedo a una espantosa existencia futura.

Hay una frase suya que deja una especie de nostalgia latente cuando dice que “…antes de que existiera El Salvador y México, las historias de sus pueblos fueron comunes. Mucho habrá de común, por tanto, en la inmediatez de nuestros presentes”. ¿Tenemos conciencia de eso que fuimos y somos ahora?

—No hay coincidencia entre lo que somos y la conciencia de lo que somos. Evidentemente, nuestras concepciones y acciones serán más propias y nuestras determinaciones más libres en la medida de que conozcamos, sin idealizaciones, nuestra existencia como proceso social inserto en la historia.

Usted afirma que la dominación europea continúa pese a las interpretaciones histórico-políticas oficiales.

Las lenguas indígenas han sido combatidas tenazmente desde la educación elemental, a pesar de que millones de mexicanos hablan sus lenguas maternas.

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