El mundo cambiará cómo mide el tiempo en 2027, ¿por qué sucederá?
Una decisión internacional pondrá fin al segundo intercalar en 2027 para evitar fallos en sistemas tecnológicos que dependen de una hora precisa.
Los relojes atómicos dejarán de ajustarse periódicamente a la rotación de la Tierra a partir del 20 de mayo de 2027. La decisión, aprobada por las autoridades internacionales encargadas de medir el tiempo, busca reducir los riesgos que genera la incorporación de segundos adicionales en sistemas informáticos y servicios que requieren una sincronización precisa.
La Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés) acordó adelantar ocho años la eliminación del llamado segundo intercalar, un mecanismo utilizado desde 1972 para mantener alineados el tiempo astronómico y el que marcan los relojes atómicos.
La medida fue aprobada durante la 28.ª Conferencia General de Pesas y Medidas, celebrada en Versalles, Francia. Aunque inicialmente se había previsto retirar estos ajustes en 2035, el organismo decidió anticipar el cambio ante los desafíos tecnológicos relacionados con la sincronización horaria.

¿Por qué los relojes atómicos necesitan ajustes?
Aunque habitualmente se considera que un día tiene 86.400 segundos, la rotación de la Tierra no es completamente uniforme. Su velocidad presenta variaciones que afectan la duración real de los días.
Estas diferencias están relacionadas con distintos fenómenos, entre ellos el movimiento del núcleo terrestre, las mareas, la influencia de la Luna y los cambios en las grandes masas de hielo.
En 1967 se adoptó una nueva definición del segundo basada en el comportamiento de los átomos de cesio-133. Desde entonces, esta unidad equivale a 9.192.631.770 ciclos de esos átomos, lo que permite establecer una referencia temporal mucho más estable.
Sin embargo, esa precisión también hizo evidente que el tiempo medido por los relojes atómicos no coincide exactamente con el determinado por la rotación terrestre.
Para corregir la diferencia, en 1972 comenzó a utilizarse el segundo intercalar, que se incorporaba cuando el desfase entre el Tiempo Universal Coordinado (UTC) y el tiempo astronómico (UT1) se acercaba a 0,9 segundos.
Desde entonces se han añadido 27 segundos intercalares.
A diferencia de los años bisiestos, estos ajustes no siguen un calendario fijo, ya que dependen de las variaciones de la rotación terrestre.

¿Por qué se eliminará el segundo intercalar?
El principal problema es que añadir un segundo puede generar dificultades en los sistemas informáticos que necesitan registrar operaciones con exactitud.
Además, no todas las plataformas aplican estos ajustes de la misma manera. Algunas incorporan el segundo adicional en un momento determinado, mientras que otras lo distribuyen durante varias horas.
María Dolores del Campo, directora del Centro Español de Metrología (CEM), explicó que estas diferencias han provocado problemas de sincronización.
"Durante este tiempo, los usuarios han tenido que desarrollar distintas soluciones para gestionar el segundo intercalar, lo que ha generado una fragmentación innecesaria y riesgos para la fiabilidad, resiliencia e integridad de la sincronización de tiempo en infraestructuras críticas", señaló.
Los antecedentes muestran por qué este asunto preocupa a los especialistas.
En junio de 2012, más de 400 vuelos de la aerolínea australiana Qantas experimentaron problemas relacionados con la facturación y los horarios debido a una incorporación desajustada del segundo intercalar.
En 2016, varias páginas web y servicios de internet dejaron de funcionar durante períodos de hasta dos horas por inconvenientes asociados con este mecanismo.
Desde entonces no se han incorporado nuevos segundos intercalares.

¿Qué cambiará a partir de 2027?
Con la decisión de la BIPM, el Tiempo Universal Coordinado podrá continuar sin las correcciones periódicas destinadas a mantenerlo dentro del margen tradicional de 0,9 segundos respecto al tiempo astronómico.
Esto significa que la diferencia entre ambas referencias aumentará gradualmente, aunque no necesariamente de manera constante.
Antonio Estarellas, del Real Instituto y Observatorio de la Armada (ROA) de España, explicó que los relojes atómicos seguirán funcionando normalmente.
"Estos continuarán funcionando de forma ininterrumpida y proporcionando una referencia de tiempo precisa y estable", afirmó.
El especialista también aclaró que la astronomía podrá seguir utilizando directamente el tiempo UT1 para calcular la posición de los astros y orientar los telescopios.
Por tanto, eliminar el segundo intercalar no significa abandonar las mediciones astronómicas, sino permitir que ambos sistemas de referencia mantengan diferencias mayores.
¿Tendremos que cambiar la hora de nuestros relojes?
La decisión no establece que las personas deban adelantar o atrasar sus relojes en 2027. El cambio está relacionado con la forma en que se administra la referencia internacional del tiempo.
La nueva disposición permitirá que la diferencia entre el tiempo civil y el astronómico aumente hasta acercarse a una hora, equivalente a 3.600 segundos.
Según los especialistas citados, alcanzar ese desfase podría requerir siglos, debido a que la velocidad de rotación terrestre cambia de manera difícil de predecir.
Por ahora, el objetivo es evitar ajustes que pueden comprometer la sincronización de las tecnologías actuales.
La decisión deja para futuras generaciones la discusión sobre cómo corregir una diferencia mucho mayor entre el tiempo que marcan los relojes y el determinado por la posición de la Tierra respecto al Sol.
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