¿Qué dijo El Salvador ante la ONU? Estos fueron los puntos claves del discurso
Soberanía, reforma de Naciones Unidas, seguridad, economía, educación, salud e inteligencia artificial marcaron la intervención salvadoreña.
El Salvador llevó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas un discurso centrado en la soberanía, la reforma del sistema multilateral y varios temas que el Gobierno presentó como parte de la transformación del país.
La canciller Alexandra Hill fue la encargada de intervenir en nombre de El Salvador y abordó seguridad, crecimiento económico, educación, salud, inteligencia artificial y cooperación internacional.
Estos fueron los principales puntos del discurso.
La soberanía, uno de los mensajes centrales
Hill dedicó una parte importante de su intervención a defender la soberanía nacional y a plantear que la cooperación internacional no debería implicar que los Estados renuncien a sus propias decisiones.
“Nuestra soberanía no se negocia. Nuestra soberanía no se toca. Estamos decididos a defenderla”, afirmó.
La canciller sostuvo que el multilateralismo debe respetar la soberanía de los países y, al mismo tiempo, tener capacidad para responder a problemas que ya no pueden resolverse únicamente dentro de las fronteras nacionales.
Su planteamiento fue que cooperación y soberanía no deberían presentarse como opciones contrapuestas.

El Salvador pide una ONU más ágil y con mayor capacidad de respuesta
Hill cuestionó la capacidad actual de Naciones Unidas para responder a guerras, hambre, violencia, enfermedades e injusticias que afectan a millones de personas.
“¿Adónde están las Naciones Unidas?”, preguntó al inicio de su intervención.
También afirmó que la legitimidad de la organización no debería depender únicamente de resoluciones o documentos adoptados por sus Estados miembros.
“La credibilidad de la ONU no se construye exclusivamente con resoluciones”, sostuvo.
A partir de esa crítica, El Salvador planteó la necesidad de una reforma más profunda.
“El Salvador considera que la reforma de las Naciones Unidas no debe limitarse a reorganizar sus estructuras. Necesitamos a una organización ágil, representativa, eficaz y transparente”, expresó Hill.
La canciller también cuestionó la burocracia dentro del sistema multilateral y dijo que el próximo liderazgo de la ONU debería tener independencia, capacidad de diálogo, autoridad moral y voluntad de reforma.
La seguridad fue uno de los ejes más desarrollados ante la ONU
La seguridad ocupó uno de los bloques más extensos del discurso.
Hill afirmó que El Salvador pasó de una tasa de 103 homicidios por cada 100,000 habitantes a 1.3 por cada 100,000 en un período de cinco años.
La canciller presentó esa reducción como un ejemplo de que problemas considerados difíciles de revertir pueden ser enfrentados.
También dijo que otros países observan actualmente la experiencia salvadoreña en materia de seguridad, aunque aclaró que no existe una fórmula que pueda copiarse automáticamente.
“No existe una receta universal. Cada historia tiene que resolverse según lo que cada país ha vivido”, expresó.
Hill también sostuvo que recuperar la seguridad no significa únicamente reducir delitos, sino ampliar la posibilidad de trabajar, circular y utilizar espacios públicos sin miedo.
Reconoce que El Salvador todavía tiene problemas pendientes
Durante su intervención, Hill también reconoció que el país no ha resuelto todos sus desafíos.
“El Salvador no viene a esta asamblea a decir que hemos resuelto todos nuestros problemas. No, nos hace falta mucho. Eso sería falso”, afirmó.
La canciller utilizó esa idea para plantear que la seguridad no representa el final del proceso, sino una condición desde la cual avanzar hacia otros ámbitos.
“La seguridad no es el destino final, es el punto de partida”, señaló la funcionaria salvadoreña.
Crecimiento económico de 4.5 % entra en el discurso ante la ONU
En materia económica, Hill citó al Fondo Monetario Internacional y señaló que el organismo estima un crecimiento de 4.5 % para la economía salvadoreña durante 2026.
Según lo expresado en el discurso, ese crecimiento estaría impulsado por inversión, consumo privado, remesas, turismo y entrada de capitales.
La canciller también afirmó que la mejora en seguridad ha contribuido a fortalecer la confianza y la actividad económica.
A partir de ahí, describió como objetivo del Gobierno convertir seguridad en inversión, inversión en empleo, empleo en movilidad social y estabilidad en prosperidad.

Educación y salud, entre las áreas mencionadas
Hill señaló que la educación ocupa un lugar central dentro de las prioridades del país.
En este apartado mencionó la iniciativa “Dos Escuelas por Día”, que presentó como parte del proceso de renovación de la educación pública desde la primera infancia hasta la educación media.
También habló de salud y mencionó renovación de infraestructura, capacitación de personal, modernización de equipos y atención digital mediante DoctorSV.
La canciller sostuvo que el objetivo es ampliar el acceso a atención y medicamentos.
En el discurso no se proporcionaron cifras detalladas sobre cantidad de escuelas intervenidas, usuarios atendidos mediante DoctorSV o cobertura específica de esas iniciativas.
Inteligencia artificial y trabajo conjunto con Estonia
La inteligencia artificial también apareció dentro de la intervención salvadoreña.
Hill señaló que El Salvador, junto con Estonia, ha participado en un diálogo global sobre gobernanza de inteligencia artificial.
Según la canciller, esta tecnología debería utilizarse para ampliar capacidades, crear oportunidades y preparar a los países para competir en el futuro.
El tema fue presentado como parte de una agenda que conecta tecnología, educación y desarrollo económico.
Cuatro ideas para cerrar el discurso
En la parte final, Hill resumió la posición de El Salvador en cuatro mensajes.
- El primero fue que las naciones no están condenadas a repetir su pasado.
- El segundo, que los problemas considerados imposibles pueden ser enfrentados.
- El tercero, que el tamaño de un país no determina el tamaño de su responsabilidad.
- Y el cuarto, que el futuro depende de quienes tengan capacidad de transformar su realidad.
La canciller cerró con un llamado a no asumir la guerra, la pobreza y la violencia como situaciones inevitables y a fortalecer la capacidad de acción de Naciones Unidas.
Así, la intervención salvadoreña concentró su mensaje en soberanía, reforma del sistema multilateral y la exposición de seguridad, economía, educación, salud y tecnología como áreas que el Gobierno presentó ante la Asamblea General.
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