Remesas pierden fuerza en El Salvador debido a las deportaciones
Las remesas seguirían creciendo en 2026, pero a menor velocidad. Menos migración, más deportaciones y menores ingresos explican la desaceleración.
Las remesas familiares hacia El Salvador seguirían creciendo durante 2026, pero a un ritmo mucho menor que el observado el año pasado. El aumento de las deportaciones desde Estados Unidos, la reducción de nuevos migrantes y un crecimiento más limitado de sus ingresos están detrás de esta desaceleración, según un informe de la organización Diálogo Interamericano.
El estudio proyecta que El Salvador recibirá alrededor de $10,458 millones en remesas durante 2026, un 4.8 % más que los $9,979 millones registrados en 2025.
Aunque se trata de un incremento, el porcentaje marca una diferencia considerable respecto al comportamiento del año anterior: en 2025, las remesas crecieron 17.7 % frente a 2024.
La desaceleración resulta especialmente relevante para El Salvador por el peso que estos recursos tienen en los ingresos de miles de familias y en la economía nacional.

Más deportaciones significan menos personas enviando dinero
Uno de los factores señalados por Diálogo Interamericano es la reducción en el número de personas que envían remesas.
Por una parte, la menor migración hacia Estados Unidos limita la incorporación de nuevos remitentes. Por otra, las deportaciones reducen el número de salvadoreños que permanecen en ese país y tienen capacidad de enviar dinero a sus familiares.
El informe proyecta que las deportaciones de salvadoreños desde Estados Unidos podrían alcanzar las 17,050 personas durante 2026, frente a las 15,568 registradas durante 2025.
Hasta agosto, de acuerdo con los datos citados en el documento, se habían contabilizado alrededor de 11,000.
El comportamiento también se observa en los vuelos de deportación. Un monitoreo de Human Rights First reportó 116 vuelos hacia El Salvador entre enero y agosto de 2026, aunque este dato contabiliza operaciones aéreas y no el número de personas que viajaron en ellas.
Los migrantes también están enviando menos dinero adicional
El número de remitentes no es el único elemento detrás de la desaceleración.
Diálogo Interamericano señala que el monto enviado por los migrantes tampoco está aumentando al mismo ritmo.
Después de que durante 2025 los migrantes enviaran más de 20 % adicional, el crecimiento del monto promedio remitido se situó en 5 % hasta julio de 2026.
El estudio atribuye este comportamiento, en parte, a que los ingresos de los migrantes no han aumentado lo suficiente como para sostener incrementos mayores en sus transferencias.
Esta situación sería más pronunciada entre los centroamericanos que trabajan en sectores como construcción y hotelería, donde, según el informe, los ingresos no han aumentado sustancialmente.

El temor a las deportaciones influyó en los envíos
El comportamiento de 2025 también estuvo marcado por la situación migratoria en Estados Unidos.
“Un factor que impulsó este aumento fue el temor de los migrantes a ser deportados”, señala el informe citado.
Ante ese escenario, algunos migrantes recurrieron a sus ahorros para incrementar temporalmente el dinero enviado a sus países de origen.
“Algunos migrantes están utilizando sus ahorros para enviar remesas, pero muchos de los que anteriormente aumentaron sus envíos ahora están reduciéndolos”, agrega el documento.
Esto ayuda a explicar por qué el fuerte crecimiento registrado durante 2025 no se estaría repitiendo en 2026.
El Salvador recibió $5,924.8 millones hasta julio
Los datos del Banco Central de Reserva (BCR) también reflejan una moderación en el ritmo de crecimiento.
Entre enero y julio de 2026, El Salvador recibió $5,924.8 millones en remesas familiares, un incremento del 3.7 % respecto al mismo período de 2025.
El peso de estos ingresos es considerable. El estudio de Diálogo Interamericano estima que las remesas llegan al 70 % de los hogares salvadoreños y equivalen a cerca del 28 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Para los hogares receptores, estos recursos pueden utilizarse para cubrir necesidades cotidianas como alimentación, servicios básicos y gastos de salud. Por eso, una desaceleración no significa necesariamente que las familias dejarán de recibir dinero, sino que el monto total crecería menos que en años anteriores.
Para 2027 se proyecta un crecimiento de 0 %
El escenario presentado por Diálogo Interamericano es todavía más moderado para 2027.
La organización proyecta un crecimiento de 0 % de las remesas hacia El Salvador y una reducción del 0.4 % en el número de remitentes.
Para Centroamérica, el estudio estima que el crecimiento de estos flujos no superaría el 3 %, en un contexto caracterizado por menos migrantes enviando dinero y un aumento limitado de los montos remitidos.
Así, después del fuerte incremento observado en 2025, las proyecciones apuntan a una nueva etapa para las remesas salvadoreñas: seguirían entrando miles de millones de dólares al país durante 2026, pero con un ritmo de crecimiento considerablemente menor.
Con reportes de El Diario de Hoy
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